Arte

Juana Dolores Romero: "Estoy a favor de los discursos de odio"

La Virreina acoge su primera exposición y repasa las colaboraciones de Frederic Amat con grandes autores

BarcelonaLa Virreina acoge desde este sábado y hasta el 1 de noviembre a una extraña pareja formada por la dramaturga y actriz Juana Dolores Romero y por el artista Frederic Amat. Ella presenta su primera exposición, "Declaración de amor a Lenin", y él "Vuit", una antológica de sus colaboraciones con grandes autores. El comisario de ambas es Valentín Roma, el director del centro hasta que hace pocas semanas fue elegido como nuevo director del Macba. Por eso la presentación ha sido un recital de emociones, con algunas de las colegas de Roma en La Virreina dándole las gracias por diez años de trabajo fantásticos. Frederic Amat ha puesto poesía: asegura que si Roma fuera un animal, sería un perro, porque tiene "ojo, olfato y colmillo". Y Juana Dolores le ha dado las gracias por haberle permitido trabajar con unas condiciones inéditas. "No estoy acostumbrada a compartir clase con los directores que me programan en festivales o teatros y creo aquí ha quedado muy claro que, cuando se comparte clase, se trabaja desde otro lugar, y con otra confianza", ha dicho Romero. "La insolencia ya no está en las clases populares. El fascismo es insolente, y quizás lo que tenemos que hacer es recuperar el uso popular de la insolencia", ha pedido Roma.

Sobre Declaración de amor a Lenin, Romero afirma que es una reflexión sobre el "concepto de amor". "Pero para amar has de saber odiar –advierte Romero–. Por tanto, este proyecto no deja de ser una defensa del odio de clase. Yo sí, estoy a favor de los discursos de odio. Estoy totalmente de acuerdo con los discursos de odio. Porque uno, para amar, ha de saber qué es odiar. Por tanto, cuando una habla de odio de clase, habla de resentimiento, habla de rencor y habla de expresarlo con insolencia".

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El protagonista de la exposición es un vídeo donde Romero aplasta con martillazos vehículos de los Mossos d'Esquadra y la Guardia Urbana en miniatura. También se come con las manos un pastel con un retrato de Karl Marx y destroza la cabeza de un reguero de muñecas de porcelana, cuyos restos le sirven para marcar un in crescendo del momento en que Romero se masturba con un succionador de clítoris mirando fijamente al público desde la pantalla. La carta de amor a Lenin, Romero la recita en off, en una imagen donde lleva un pasamontañas rosa y baila con el pecho al aire en una puesta en escena que recuerda la de los terroristas.

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"Una declaración de amor a Lenin es una amenaza", dice Romero en el vídeo. "Me declaro a Lenin por rebeldía. Me declaro a Lenin por flirteo. Nada causa más terror que una mujer comunista históricamente determinada, proletaria y femenina, lista como todas las guapas que se sienten tontas y locas. Dan miedo. Y una declaración de amor a Lenin debería causar terror, debería dar miedo. Otra cosa es postureo o realismo socialista como indicador de la nostalgia masculina, totalmente inofensiva y poco atractiva [...] El hombre heterosexual cis blanco de clase media en proceso o no de proletarización no sabe nada, es ignorante. Si es guapo, aún sabe menos. Si es feo, sabe un poco más. Pero todos se equivocan. Son débiles o déspotas, y ni la debilidad ni el despotismo son signos de inteligencia. Si es comunista, el hombre es más guapo y menos feo, sabe más, sabe un poco más, pero también titubea por nada o manda por todo", dice.

Por otro lado, "¿qué lugar ocupa el amor en la ideología proletaria?", se pregunta Romero. "Sin duda, un lugar remoto ante los argumentos sentimentales que esgrimen las burguesas. Nosotros amamos de otra manera. Por eso las odiamos. No poseen nada que nos genere la más mínima envidia sino un gran desprecio", sentencia. En otro fragmento, denuncia la violencia machista, y habla de ella como un síntoma de los excesos capitalistas: "A una mujer la secuestran, la violan, la asfixian, la descuartizan –dice Romero–. Su sangre, por el desagüe de una bañera. Intentan quemarle el pelo y las uñas, no tienen tiempo. Tiran sus brazos y sus piernas en un vertedero y esconden su cabeza y su torso en un descampado. El único crimen pasional realizable es el que se comete contra el Estado burgués. El resto, barbarie capitalista. Por amor se asesina a quien se debe asesinar. El odio protege de la soberbia, el resentimiento permite la exageración con que se ataca al enemigo. Así me crié, en calles con el asfalto siempre en obras. Yo prefiero la hibris femenina: Lenin is mine".

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Grandes autores referentes y amigos

El ocho al que hace referencia el título de la exposición de Frederic Amat es también una referencia al símbolo del infinito. La lista de autores con quienes ha colaborado a lo largo de los años es excepcional. Así, la muestra incluye dibujos, grabados, fotografías, carteles y libros hechos a partir de obras de J.V. Foix, Mark Strand, Octavio Paz, Juan Benet, Guillermo Cabrera Infante, Lawrence Ferlinghetti, Juan Goytisolo y Chantal Maillard. De esta última, la Virreina ha producido la película Al filo. "Esta es una exposición sobre la amistad y la capacidad de traducir la interlocución entre la poesía y la imagen. Cuando tienes una constelación de escritores referentes, esto hace que se conviertan en interlocutores, y sobre todo en amigos", dice Amat.

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Entre las obras expuestas se encuentra la primera edición en inglés de És quan dormo que hi veig clar, de J.V. Foix, ilustrada por Amat; tres libros de artista con Strand, Ferlinghetti y Benet; 53 piezas de la maqueta del film El Aullido, realizado en colaboración con Guillermo Cabrera Infante, y un dibujo de la escenografía y elementos del vestuario de Memorias de una tortuga, de Juan Goytisolo. Por otra parte, para Amat, cuando la realidad "sabotea los sueños" o "aplasta la poesía u otras maneras de vivir", el arte puede ser "curativo, un consuelo y una alternativa". "Una grieta para huir del abuso y la ignominia que vive el mundo actualmente", advierte.