La pintura erótica de Joan Miró que no te puedes perder
El nuevo depósito de la Colección Katsuta incorpora 37 obras del artista en Barcelona
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BarcelonaParís fue decisivo para que Joan Miró se convirtiera en uno de los artistas más importantes del siglo XX. Pero no tuvo las cosas nada fáciles. En una carta datada de septiembre de 1923 explica a su amigo Josep Francesc Ràfols que trabajaba "muchísimo, con una regularidad y un método absolutos". "He conseguido liberarme completamente de la naturaleza, y los paisajes ya no tienen nada que ver con la realidad exterior", le decía a Ràfols. Todo esto, Miró lo hacía en completa pobreza; a veces solo se podía permitir un puñado de higos secos para pasar todo el día. "Durante aquel periodo, el hambre me provocaba alucinaciones, y las alucinaciones me daban ideas para pintar", explicó más adelante Miró en una entrevista.
El sufrimiento dio sus frutos: el verano de 1925 pintó en Mont-roig del Camp algunas de las primeras telas "oníricas", una de las cuales, Peinture-poème (Bonheur d’aimer ma brune) [La alegría de amar a mi morena], se puede ver en la Fundación Joan Miró a partir de este jueves, dentro del nuevo depósito de la Colección Katsuta, con la cual la fundación tiene una relación que se remonta a la celebración del centenario de Joan Miró el año 1993. Peinture-poème (Bonheur d’aimer ma brune) es una adquisición más bien reciente del coleccionista Kazumasa Katsuta; la compró por unos 4,8 millones de euros en una subasta de Christie's en Nueva York el año 2019.
Las pinturas "oníricas" fueron el primer gran ciclo pictórico extenso y son las obras en las que Miró representó una de las primeras escenas sexuales de una pareja de amantes. En el cuadro hay unas formas triangulares rojas unidas que podrían evocar las cimas de Montserrat o un pubis femenino. Además, esta tela podría ser la primera composición en la que Miró escribió un verso sobre el sentimiento de exaltación de estar enamorado: "La alegría de amar a mi morena". El primer propietario de la obra fue el escritor Raymond Queneau, con quien Miró colaboró en los años 60 en la carpeta de litografías con un poema del francés titulado Àlbum 19.
El nuevo depósito de la Colección Katsuta incluye 37 obras de Joan Miró y durará diez años. Peinture-poème (Bonheur d’aimer ma brune) es una de las seis que no habían formado parte de ningún depósito anterior. Según la nueva directora de la fundación, Maribel López, la relación entre las obras de la colección permanente y las del depósito es una vía para "continuar descubriendo el pensamiento de Miró". Y la hija de Kazumasa Katsuta, Akiko Katsuta, dice que, a pesar de que a su padre "le rompe el corazón" estar lejos de estas pinturas y esculturas, cree que "tenerlas en la Fundación es lo que Miró habría querido".
Las experimentaciones de Joan Miró
"Una particularidad de la colección Katsuta, que se suma a las obras que depositó la familia en la Fundación, es que muestra a un Miró que está en constante experimentación", explica al ARA la jefa de las colecciones de la Fundación Joan Miró, Teresa Montaner, que son especialmente ricas a partir de los años 60. Ahora, además de Peinture-poème (Bonheur d’aimer ma brune) recibe otra obra importante anterior –Pintura–, de 1936, que forma parte de la serie de masonita del artista. "La incorporación de esta obra nos permitirá realizar una investigación que terminará en una exposición centrada en las pinturas sobre masonita en el año 2028", dice Montaner. Está previsto que el comisario de esta exposición sea Robert Lubar, el historiador del arte estadounidense que dimitió del patronato de la Fundación a raíz del nombramiento de Maribel López.
A partir de este jueves se exponen 29 de las 37 obras, mientras que el resto de las piezas que integran el depósito se irán incorporando gradualmente, según la rotación de las piezas de la colección permanente, renovada en marzo por la misma Montaner y la artista e investigadora Marta Ricart, con los procesos de trabajo de Miró como hilo conductor. Entre otras incorporaciones destaca Pintura (1927), El cielo entreabierto nos da la esperanza (1954), Paisaje en la noche (1966-1974) y Canción sobre fondo blanco (1966) –la Fundación Joan Miró no tiene ninguna obra parecida–, y dos pinturas de 1960, Pintura V/V e Pintura IV/V, que ponen el acento en cómo Miró renunció a su lenguaje de signos para producir obras más cósmicas. "Con la incorporación de las nuevas obras podemos complementar series de las cuales ya tenemos alguna obra y profundizar en ellas. Una de las principales características de la colección Katsuta es que refleja cómo Miró interrogaba constantemente la materia, y cómo iba de lo más material al sentido de espiritualidad a través de insistir en el trabajo matérico", dice Montaner.
El vínculo entre el cielo y la tierra
Seis de las obras son esculturas, dos de las cuales son cerámicas de 1962. "En nuestra colección tenemos pocas cerámicas. Una de las del nuevo depósito es circular, y se relaciona con la idea de Miró de recuperar el diálogo ancestral entre el cielo y la tierra. Y, además, también es como un guiño a un proyecto que tenía Miró para hacer un círculo de cerámica en la sala de esculturas que finalmente no se llegó a hacer nunca", dice Montaner.
La colección de Kazumasa Katsuta está formada principalmente por obras de Joan Miró procedentes de la colección de Pierre Matisse, que fue su marchante en Estados Unidos desde 1932. Tras la muerte de Matisse, y coincidiendo con el centenario del nacimiento de Miró, el Yokohama Museum of Art acogió la Exposición del Centenario de Joan Miró: la Colección Pierre Matisse. Una parte destacada de las obras expuestas, que desde 1990 eran propiedad de Acquavella Galleries, fue adquirida por Kazumasa Katsuta. La Colección Katsuta incluye obras representativas de todas las etapas creativas de Miró. Aparte del núcleo procedente de la Colección Pierre Matisse, la Colección Katsuta se ha ampliado con obras de otras colecciones destacadas, como la de Raymond Queneau y la de René Gaffé.