Valentín Roma promete un Macba “incisivo” para huir de los museos ‘photocall’

El nuevo director del equipamiento fija un plan hasta el 2029, con una nueva lectura de la colección y el objetivo de volver a los 320.000 visitantes anuales

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Valentín Roma, nuevo director del Macba.
22/09/2026 - 17:59 h
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BarcelonaEl cambio de etapa en el Macba se hace realidad. Este martes, el primer discurso de Valentín Roma como director ha sonado redondo: entre las novedades que ha avanzado hay un plan director de tres años y la voluntad de cambiar los contenidos, para pasar de los 200.000 visitantes del año pasado a los 320.000 de antes de la pandemia de la covid. "En 2025 el Macba ha sido visitado por 200.000 personas y esto es claramente insuficiente. No miraremos hacia otro lado sobre esta cuestión. Afrontaremos un proceso de crecimiento que ni será fácil ni será inmediato, pero que sí estará entre nuestros objetivos prioritarios", ha dicho Roma. Además, quiere desarrollar "planes patrimoniales específicos" para exhibir los fondos más allá de los parámetros del "inventario", y un plan de archivos.

Aun así, Roma ha asegurado que no hará borrón y cuenta nueva. "No estamos elaborando un proyecto de refundación del museo. No pretendemos, de ninguna manera, hacer tabula rasa ni una heroica enmienda a la totalidad. Al contrario, esta dirección quiere ser tremendamente respetuosa con la memoria institucional del Macba y con sus equipos de trabajo. Por eso estamos estableciendo líneas de continuidad que recojan y den sentido a lo mejor que se ha hecho en el museo desde 1995 hasta hoy", ha explicado Roma, que en la presentación ha estado acompañado por el secretario general de Cultura de la Generalitat, Josep Maria Carreté; el secretario de Estado de Cultura, Jordi Martí; el concejal de Cultura del Ayuntamiento de Barcelona, Xavier Marcé, y la presidenta de la Fundación Macba, Ainhoa Grandes.

En los próximos tres años, en el Macba habrá dos etapas. La primera será de enero de 2027 hasta junio de 2028, durante la cual Roma desplegará una decena de ejes temáticos y hará una presentación de la colección diferente. La segunda irá de septiembre de 2028 –cuando está prevista la inauguración de la ampliación del museo– hasta diciembre de 2029. "Si observamos la historia del Macba, veremos que este museo ha sido protagonista, pionero y relevante cuando ha abandonado cualquiera de los múltiples nichos que, en los últimos treinta años, han rodeado a las instituciones museográficas de nuestra misma escala", ha dicho el director. "Cuando el Macba ha construido y sobre todo sostenido su propia voz, su propia ideología institucional, su propia filosofía de trabajo y especialmente sus propios vocabularios críticos, es decir, cuando el Macba ha abierto vías imprevistas y se ha insubordinado ante los automatismos teóricos, cuando se ha ausentado de las nomenclaturas intercambiables que vacían políticamente las instituciones, el Macba ha sido un museo incisivo y a la vez decisivo", ha señalado.

Para Roma, el Macba tiene la suerte de que es un museo que todavía se puede definir "por los contenidos que propone o investiga" y no por elementos colaterales como "una idea de marketing o una obra estelar o un objetivo de visitantes". "Por eso necesitamos trabajar con perspectivas a largo plazo, que nos permitan asumir propuestas de gran complejidad con los recursos de que disponemos y sin omitir ninguna de las exigencias que se nos supone como principal institución museográfica contemporánea del país", ha dicho.

En el turno de preguntas, Roma se ha manifestado a favor de la ampliación del museo y ha expresado su voluntad de diálogo con aquellos que se oponen: "Yo creo muchísimo en la ampliación. Pero la ampliación creo que también es el diálogo. Los museos tienden a relacionarse con las realidades sociales desde sus nomenclaturas. Esto no es un debate que se solucione con la nomenclatura. Tendremos que explicar, escuchar y negociar con otros elementos que no son el lenguaje del arte".

Contra los museos como 'photocalls' de conflictos políticos

Roma ha dicho que los usos del museo serán clave en su etapa, y ha recordado el título del libro de Alexander Kluge y Oskar Negt Historia y obstinación para reivindicar la obstinación como una estrategia para salir adelante: "Trabajamos en un Macba que se separa del pensamiento reaccionario que hoy asedia la cultura, pero también de esas tendencias que pretenden convertir los museos en una especie de fotocoles donde los conflictos políticos e históricos se declinan a la manera de etiquetas inofensivos", ha advertido. "Un Macba que se enuncia públicamente fuera de los jergas característicos del sistema del arte y que entiende que los museos ocupan lugares de tensión en la esfera pública —ha continuado Roma—. Un Macba que afronta su papel dentro de los ecosistemas de nuestro país y que aspira a ocupar lugares no miméticos o simplemente reproductivos en las tramas del arte internacional. Un Macba que se relaciona con su entorno territorial sin paternalismo y sin replegarse en retóricas endogámicas, con una voluntad propositiva y, sobre todo, con herramientas que permitan comprender las diversas realidades sociales".

Con todo, Roma ha definido una línea roja: quiere que en su Macba no se vuelva a utilizar la palabra local porque "además de ser intelectualmente perezoso, es un término que se acostumbra a utilizar como sinónimo de cuota, o para separar lo que es aristocrático de lo que es proletario, aquello que merece ser recordado y aquello que simplemente necesita un vistazo rápido".

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