La casa donde Macià preparó la liberación de Cataluña hace cien años abre como espacio cultural
El nuevo espacio se inaugura este domingo con expresidentes catalanes y familiares de quienes participaron en la insurrección
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BarcelonaLa Villa Denise, una casa señorial de 240 m2 en Prats de Molló (Vallespir), comienza este domingo una nueva vida. El inmueble donde en noviembre de 1926, hace ahora cien años, Francesc Macià se instaló para dirigir la liberación de Cataluña en plena dictadura de Primo de Rivera, abre sus puertas como Casa Macià, con una propuesta museográfica y diferentes espacios para actividades culturales.
Después de décadas cerrada, la casa se ha rehabilitado gracias a la suma de esfuerzos de muchos voluntarios y las ayudas públicas. El exconsejero de Cultura Lluís Puig, que acaba de volver del exilio, es uno de los principales líderes de un proyecto que comenzó hace seis años. "Los cuatro años largos que viví en Bruselas empecé a interesarme mucho por Ventura Gassol, acusado falsamente de haber inducido el asesinato del obispo de Barcelona, Manuel Irurita", explica Puig. El régimen franquista utilizó esta acusación para pedir su extradición cuando Gassol, la mano derecha de Macià y consejero de Cultura entre 1932 y 1936, estaba exiliado en Francia. "Gassol me llevó a Macià. De exiliados catalanes ha habido muchos... Cuando estuve en la Cataluña Norte me sentí menos exiliado, aunque durante aquellos años no pude volver a mi casa, en Tarrasa", explica Puig.
Buena parte de la rehabilitación del edificio se ha realizado con el trabajo desinteresado de voluntarios de la Fundación Casa Francesc Macià. "Sin el trabajo del voluntariado no inauguraríamos: hemos cortado árboles, hemos pintado, hemos restaurado muros de piedra seca y los suelos de la casa. Todo esto lo han hecho los voluntarios", dice Puig.
Un espacio vivo de investigación
La nueva Casa Macià no pretende ser solo un museo, sino un espacio de dinamización cultural. En la planta baja, el inmueble conserva la sala que el futuro presidente de la Generalitat utilizaba para mantener las reuniones operativas, y donde el 4 de noviembre de 1926 entró la Gendarmería francesa para arrestarlo.
El proyecto nace aliado con la Universidad de Perpiñán, y prevé desplegar visitas a la carta, exposiciones temporales y un escenario al aire libre para cine al aire libre y espectáculos. "Además, ya hemos convocado la primera beca de investigación histórica, centrada en recuperar la biografía de tres mujeres clave y menospreciadas de Estat Català durante el periodo de entreguerras y la Guerra Civil", explica Puig, que añade que queda mucha investigación por hacer sobre Prats de Molló.
La insurrección liderada por Macià, que fue abortada el 4 de noviembre de 1926, no puede desligarse del contexto político de la época: la dictadura de Primo de Rivera (1923-1930), que reprimió el catalanismo ilegalizando entidades y desmantelando la Mancomunidad, hecho que precipitó el exilio de muchos líderes políticos, entre los cuales el mismo Francesc Macià. Exiliado en Francia desde septiembre de 1923, Macià quiso crear un ejército para liberar Cataluña.
Como explica el historiador y responsable del Espai Macià, en las Borjas Blancas, Marc Macià, el antiguo coronel del ejército español había reaccionado frente a la dictadura de Primo de Rivera: "Macià se transformó políticamente a lo largo de los años; dio un giro hacia el republicanismo, la izquierda y el independentismo, muy reflejado en el proceso irlandés y la lucha armada. Después de fundar Estat Català en 1922 –el segundo partido independentista de Europa después del Sinn Féin–, Macià buscó financiación para la causa armada, pero no consiguió suficientes recursos. Incluso viajó a Moscú para pedir el apoyo de la URSS e incorporó a decenas de antifascistas italianos para sumar hombres con experiencia de combate en la Primera Guerra Mundial".
Un fracaso militar y un éxito mediático
Lluís Puig destaca la complejidad de la preparación: "Era una operación militar muy bien preparada por una persona que había sido un militar de alto rango. Todo estaba previsto, todo estaba cartografiado, desde Andorra hasta el mar, con todas las masías donde se podía alojar a la gente, los cuarteles de la Guardia Civil, la logística de transporte para reagrupar a los grupos, cómo atender a los heridos o cómo actuar en caso de ser detenidos..." Sin embargo, no se consiguieron ni suficientes hombres ni suficiente dinero. Para Puig, sacar del olvido los nombres de colaboradores y militantes identificados en la red es "un deber histórico". En el acto de esta semana, con la presencia de expresidentes como Jordi Pujol y Carles Puigdemont, según la organización, se prevé la asistencia de más de una veintena de familiares de quienes participaron en el complot de 1926.
A pesar de que la Gendarmería abortó la marcha antes de que los voluntarios atravesaran el collado de Ares hacia Olot, el juicio celebrado en París en enero de 1927 convirtió la derrota militar en un triunfo político internacional. Con una habilidad comunicativa insólita, el viejo coronel sedujo a la prensa europea: "Durante el juicio se puso a hablar de justicia, de libertad y de cientos de catalanes que habían luchado con los franceses en la Primera Guerra Mundial; enamoró al público francés", dice Marc Macià.
Puig coincide en que la vista oral en la capital francesa situó el conflicto catalán en las primeras páginas de la prensa mundial: "Macià asumió toda la responsabilidad y dijo que todas las personas detenidas no eran delincuentes, ladrones o asesinos, sino soldados que lucharon a sus órdenes por la libertad de Cataluña. Allí se entendió que Cataluña tenía un conflicto con España que venía de siglos atrás". Condenado a solo dos meses de prisión y expulsado a Bélgica, Francesc Macià emprendió una gira por América en 1928 que le consagraría como "l'Avi" (el Abuelo). "De 1926 a 1931 sacó adelante muchos proyectos; fue el único líder político que intentó hacer caer la dictadura y fusionó con ERC diferentes sectores que habían estado separados", explica Marc Macià.
El delator de Prats de Molló
De aquel intento de hacer caer la dictadura de Primo de Rivera hace ahora cien años siguen saliendo a la luz nuevas investigaciones. El historiador Joan Esculies publicó hace pocos meses Estat Català, 1922-1931. De Prats de Molló a la Generalitat (Fundación Josep Irla), donde revelaba la identidad de quien había delatado a Macià ante la Dirección General de Seguridad francesa en noviembre de 1926: el italiano Angelo Savorelli.
Savorelli, originario de Mezzano, se incorporó al grupo de antifascistas italianos reclutados para la causa de Macià, y se le asignó el papel de telegrafista del ejército separatista. No obstante, desde mediados de octubre de 1926, Savorelli pasaba información de primera mano al comisario Marius Balmadier, jefe del operativo del control general de la Dirección General de Seguridad.
La investigación de Esculies presenta también datos detallados sobre los 101 catalanes y 28 italianos que participaron en la incursión desde Francia. La media de edad de los catalanes era de 25 años, y un 30% eran desertores o habían huido a Francia para evitar el servicio militar y la leva por la guerra de Marruecos. Según la investigación de Esculies, la mayoría de las armas utilizadas –empleadas durante la Primera Guerra Mundial– se adquirieron a través de anticuarios del Mercado de las Pulgas de París.