La confirmación definitiva de Léa Drucker como la mejor actriz del cine francés
Charline Bourgeois-Tacquet construye un convincente drama de personaje alrededor de una cirujana en la cincuentena
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- Dirección: Charline Bourgeois-Tacquet. Guion: Charline Bourgeois-Tacquet y Fanny Burdino. 98 minutos. Francia y Bélgica (2026). Con Léa Drucker, Mélanie Thierry y Charles Berling.
"No soy una víctima de mis decisiones", espetó en un momento de La vida de una mujer Gabrielle (Léa Drucker), una cirujana en la cincuentena, entregada al trabajo, casada y sin hijos, que contempla cómo la vida se altera a su alrededor: la madre tiene Alzheimer, su cómplice en el hospital decide dedicar más tiempo a la familia, ella se siente atraída por una escritora más joven... La vida de una mujer podría haber caído en el enésimo retrato de una mujer de mediana edad a quien se condena con cierta amargura o pesar por anteponer la carrera profesional a la maternidad. La directora y coguionista Charline Bourgeois-Tacquet, en cambio, construye un personaje femenino sólido y complejo como pocas veces vemos en el cine, una mujer atractiva sin ser demasiado simpática, que abraza la libertad de elegir y no lamenta las consecuencias; capaz de amar de muchas maneras sin caer en el sentimentalismo, y con aquella entrega al trabajo que parece que solo se permita a los hombres. Con una estructura en once capítulos, La vida de una mujer también es un filme destinado a ampliar la base de fans de Léa Drucker, la gran tapada del cine francés, una de aquellas actrices capaces de elevar el material con el cual trabajan. Pese a la buena labor de Bourgeois-Tacquet, es inevitable pensar que, en la piel de otra actriz, el personaje de Gabrielle resultaría mucho menos interesante y convincente.