La joya de Netflix que estudia el crepúsculo del movimiento obrero
El cineasta surcoreano Lee Chang-dong reflexiona sobre las ruinas de la lucha de clases en la magnífica 'Un amor posible'
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- Dirección y guion: Lee Chang-dong
- 164 minutos
- Corea del Sur y Estados Unidos (2026)
- Con Jeon Do-yeon, Sul Kyung-gu, Cho Yeo-jeong, Zo In-sung.
En la flamante trayectoria fílmica de Lee Chang-dong –que se inició en el año 1997 con Green fish, cuando el surcoreano tenía 40 años y era un novelista consagrado–, el drama existencial siempre ha convivido con el estudio incisivo de la realidad social contemporánea. Esta combinación reaparece en Un amor posible, una producción de Netflix en la que el director de Oasis y Burning se aproxima a la idea de la lucha de clases, o lo que queda de ella. Inspirándose en un caso real de despidos masivos que sucedió en una gran industria surcoreana hace más de diez años, Lee compone una impactante radiografía emocional de la vida en el seno del capitalismo global.
Planteada como un homenaje a la mítica serie El decálogo de Krzysztof Kieslowski –la película se abre con una referencia al mandamiento cristiano “No codiciarás los bienes ajenos”–, Un amor posible se centra en la figura de dos matrimonios que representan el crepúsculo del movimiento obrero y la consolidación de una clase dominante sustentada en un privilegio obsceno. Como acostumbra a pasar en el cine de Lee Chang-dong, la película se estructura a partir de largas secuencias –escritas con gran sensibilidad y filmadas con elegancia– que van revelando las intenciones de los personajes. Se puede apreciar la alienada fascinación de la mujer obrera por la riqueza del matrimonio adinerado; el trauma vinculado al fracaso de la lucha sindical que va dejando ver el marido trabajador; la creciente inhumanidad que traspasa la indolencia del marido rico, y la ambición sin límites que va exhibiendo la mujer privilegiada que filma un documental sobre el matrimonio pobre. Finalmente, a través de la película dentro de la película, Un amor posible presenta una afilada meditación sobre los límites éticos que deberían prevalecer en la representación fílmica del dolor de los demás.