El escupitajo de Charli XCX en la industria de la música
La cantante estrena en la Berlinale el falso documental 'The moment', en torno al éxito de su disco 'Brat'
Enviado especial a BerlínNo siempre están bien resueltas, pero hay muchas ideas interesantes en The momento, la película presentada este sábado en la Berlinale en la que la cantante Charli XCX interpreta una versión ficticia de sí misma. Esta decisión genera una tensión y ambigüedad muy curiosa, porque el filme parte de la misma biografía reciente de la cantante, pero manipulada y alterada a través de los mecanismos de la ficción. "He pasado toda la vida preparándome para este papel, soy mucho del método", ha bromeado a Berlinale Charli XCX, quien ha explicado que la película surge del "salto extremo" que experimentó cuando su último trabajo discográfico, Brato, se convirtió en el disco del verano de 2024. "Pasé de ser una artista que se movía en los márgenes con un público casi exclusivamente gay a tener, de repente, una audiencia masiva. Sentía que estaba perdiendo el control de algo que siempre había podido controlar, y eso me hizo pensar en cómo comunicamos el arte y cómo comunicamos el arte y.
Cuesta imaginar una propuesta más autoconsciente que The momento, en la que se dialoga constantemente con todo lo que ha rodeado Charli XCX desde 2024. De hecho, la propia cantante ha reconocido que quería que el filme "interactuara" con el mundo real, y hacer coincidir el final de la campaña de Brato con el estreno de la película, en la que Charli ficticia acaba decidiendo que quiere "matar Brato" y deshacerse de ellos. "Siempre me ha interesado la permanencia del arte en el espacio cultural, la tensión de estar demasiado tiempo o demasiado poco –ha comentado la cantante–. Especialmente en la música pop, porque los fans siempre piden su nuevo disco o su nueva versión. Y, en este sentido, hacer la película ha sido catártico porque me ha permitido canalizar mis frustraciones reales".
Dirigida en estilo casi documental por Aidan Zamiri, The momento retrata a una artista independiente que navega por primera vez la ola que le ha convertido en un fenómeno del pop mainstream codiciado por todas las marcas ya quien la compañía de discos quiere seguir ordeñando. La cámara de Sean Price Williams, director de fotografía habitual de los hermanos Safdie, sigue a través de rodajes publicitarios, noches de fiesta y los ensayos de la gira de Brato una Charlie XCX progresivamente superada por la dimensión que ha tomado todo a su alrededor y ahogada por la presencia constante del director encargado de filmar el documental de la gira, un Alexander Skarsgard divertido, pero tan pasado de vueltas que a veces parece estar en una película distinta.
Más que una película sobre el fenómeno de Brato,The momento quiere ser un escupitajo encubierto a una industria de la música que aspira a reducir al artista a la condición de producto diseñado por comité y accesible a todos los públicos. A juego con su título, también es una obra de momentos, como unos créditos iniciales que recuerdan a los videoclips de Chris Cunningham, el incómodo encontronazo con la actriz Rachel Sinnot en una fiesta o la escapada a Eivissa –con cameo brillante de Kylie Jenner–, una secuencia en la que la película flirtea como la película Flirte intérprete. Además, ofrece una crítica explícita a la edulcoración del pop mainstream en la era Taylor Swift, al que no se menciona directamente, pero que se cierne sobre la historia como paradigma de la nueva estrella pop en la que Skarsgard quiere convertir a la protagonista del filme.
Un 'remake' filmado en Cataluña
Este sábado se ha estrenado también en la Berlinale lo más parecido a una representante catalana en la competición oficial de esta edición: Rosebush pruning es la película que el director brasileño Karim Aïnouz filmó en el 2024 en Cataluña con un reparto internacional de estrellas como Pamela Anderson, Elle Fanning, Riley Keough, Jamie Bell y el candidato con mayores posibilidades de convertirse en el nuevo James Bond, Callum Turner. Pero los puntuales paisajes urbanos de Barcelona, filmados por la prestigiosa directora de fotografía Hélène Louvart, son de largo lo más luminoso de este cuento oscuro y sórdido sobre una familia burguesa que vive en las afueras de la ciudad en una suerte de realidad paralela, prácticamente aislados del mundo y obsesionados unos con otros.
La película es remake muy libre delopera prima del maestro italiano Marco Bellocchio Los puños en los bolsillos (Y pugne in tasca, de 1965), adaptada por el guionista de confianza de Yorgos Lanthimos, el griego Evthimis Filipu. Y es precisamente el cine del Lanthimos más cruel y esteticista el primer referente que viene a la cabeza viendo Rosebush pruning, que pone su reparto de lujo a orquestar este relato sobre el vacío que quiere ganarse la complicidad del público con su humor negrísimo, pero que solo lo consigue en la escena de la comida en la que uno de los hijos presenta a su novia a la familia y el padre ciego pide que le describan físicamente cómo es la chica. Las ganas de provocar e incomodar a los espectadores son innegables, pero cuesta identificar otros objetivos o resultados de la película.