El clan Bacharach: el trágico final de una familia judía en Valencia

3 min
Familia Bacharach con Friga, Stefanie, Wolfang y Karl (Akiva) retratados en Múnich en 1935.
03/11/2026 - 07:15 h
Subdirector y delegado en Madrid
  • Vicent Garcia Devís
  • L'Autrohongaresa de vapors
  • 160 páginas / 20 euros

El lunes 22 de junio de 1936, Engràcia, una criada que trabaja en casa de una familia alemana acomodada instalada en un céntrico piso de Valencia, pide ayuda para abrir la puerta del dormitorio. Algo no va bien. Los niños no están en su habitación y nadie responde a sus golpes en la puerta. Un electricista la ayuda finalmente a abrir la puerta y lo que descubren dentro es un espectáculo macabro: la familia entera muerta sobre la cama, los padres, Akiva y Friga, y sus dos criaturas de 13 y 10 años, Wolfang Jakob y Stefanie Johana. Son miembros del clan Bacharach, una familia judía de origen alemán instalada en Valencia desde principios de siglo, y han llegado hace poco a la ciudad huyendo de la persecución nazi. Aparentemente, se trata de un suicidio, ya que todos han muerto intoxicados por gas. La noticia conmocionó a la Valencia de la época y tuvo eco en importantes diarios europeos. Ahora, gracias a la investigación del periodista Vicent Garcia Devís, podemos sumergirnos en la historia de esta saga, una de tantas que forman parte del negro crisol del Holocausto (la familia está considerada oficialmente como víctima de los nazis), en Akiva. Escapar de los lobos (L'Austrohongaresa, 2026).

Garcia Devís se remonta a la Edad Media para encontrar el origen del clan que tomará el nombre de la población de Bacharach, en el actual estado de Renania-Palatinado, que crecerá en Fürth, ya en Baviera, y que finalmente se extenderá por todo el mundo. Es una historia de pogromos y persecuciones, de vivir siempre con el miedo en el cuerpo, de sentirse siempre señalado como el diferente. Curiosamente, el período de entreguerras es el que parecerá dar una tregua a la comunidad judía. Muchos de ellos, como el doctor Akiva, habrán combatido en el ejército del Káiser. E instalados en Múnich, formarán parte de la alta sociedad, la misma que les dará la espalda durante el nazismo. "Las víctimas más vulnerables de aquel terror planificado por los nazis eran los niños y los más jóvenes, en unos inicios a través de la exclusión social. El aislamiento total les afectó de manera abrumadora [...] Sin comprender la situación, estaban expuestos a la persecución racial desde un primer momento". El libro es una reconstrucción histórica pero también una reflexión sobre la identidad europea y el olvido que se ha impuesto sobre aquel pasado tan oscuro.

El autor de Akiva no deja de notar que mientras una parte de la familia Bacharach será víctima de los nazis, hasta el punto de que ni siquiera en la Valencia republicana se sentirán seguros y terminarán planeando un suicidio colectivo (que, por otra parte, recuerda al de la familia Goebbels en el búnker de Hitler), los que ya estaban instalados y ya habían triunfado gracias al patriarca Hugo, formarán parte de la élite franquista valenciana, ignorando deliberadamente su colaboración con Hitler. En realidad, los Bacharach harán lo imposible por quitarse de encima la pesada losa del judaísmo y se terminarán integrando en el paisaje valenciano con gran naturalidad.

Tumba de Karl (Akiva) Bacharach y su familia en el cementerio británico de Valencia.

Aunque en el libro no se hace mención, resulta curioso que una descendiente del clan, la empresaria Sol Bacharach, terminaría siendo relacionada con el rey Juan Carlos I y se la señalaría como culpable de la ruptura del emérito con Corinna Larsen. Sol Bacharach estuvo casada con dos personajes ilustres como el valenciano Manuel Broseta, político de la UCD asesinado por ETA en 1992, y el industrial catalán Manuel Bertrand Vergés, fallecido en 2023. No sabemos si todos ellos conocían la historia de la rama más desgraciada de la familia que ahora se ha podido recuperar gracias a Akiva.

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