El debut eléctrico de una gran defensora del catalán
Marc Márquez publica 'Amat Amat', la historia de un hombre que lo pierde todo por intentar salvar la vida
BarcelonaHasta que cumplió treinta años, Mar Márquez (Barcelona, 1981) solo hablaba en castellano. A pesar de nacer y vivir en Cataluña, todo su entorno se relacionaba en esta lengua, de manera que para ella el catalán era un idioma ajeno y lejano. Pero Márquez entró a trabajar en un lugar donde la lengua vehicular era el catalán, y comenzó una relación con una pareja que también lo hablaba, así que tomó una decisión: "Elegí el catalán, lo convertí en mi lengua elegida y amada. Me costó, pero lo reivindico. Desde entonces escribo y pienso en catalán", afirma. La elección es aún más significativa porque fue ligada a sus primeros pasos como futura escritora. A partir de las clases en el Ateneu Barcelonès, Márquez comenzó a dar forma al germen de su primera novela, Amat Amat, que acaba de publicar Males Herbes. "Soy una gran defensora de la lengua. Creemos cultura en catalán, por favor", reclama Márquez.
La historia de su debut es de aquellas que ocurren pocas veces en el mundo editorial. "Las primeras páginas de un manuscrito ya te dejan intuir si le darás una oportunidad o no. No conocíamos a Mar, nos envió su libro, lo empezamos a leer y nos atrapó. Cuando lo terminamos, no tuvimos ninguna duda de publicarlo", explica el editor de Males Herbes Ricard Planas. Amat Amat transcurre en un futuro cercano en el que el mundo es un poco diferente, aunque nuestro presente resuena en él. La sociedad está fuertemente estratificada –los habitantes de cada barrio lo están en función de su poder adquisitivo– y la política se ha convertido en un espectáculo: los diputados defienden sus propuestas en retransmisiones en directo y estas salen adelante en función del número de me gusta de la población.
A través de la ciencia-ficción, Márquez construye una novela eléctrica y vibrante, que avanza a ritmo de ¿Qué quiere decir ser buena persona
A través de la ciencia ficción, Márquez construye una novela eléctrica y vibrante, que avanza a ritmo de thriller sin dejar escapar los conflictos morales de los personajes. Para salvar la vida, el Amat contratará a un Voluntario que ocupe su lugar en el sacrificio, pero los remordimientos le llevarán a conocer a esta persona y le adentrarán en los rincones más sórdidos de la sociedad. "Es una historia sobre qué significa ser buena persona. El Amat tiene la voluntad de serlo, pero a la vez no quiere perder su vida de sueño, y eso le aboca a una espiral de destrucción", dice la escritora.
, Philip K. Dick y George Orwell.
La obsesión por la lenguaLa escritora imagina un mundo en el que la reproducción y la muerte humana están reguladas (el suicidio es obligatorio a cierta edad, los nacimientos están controlados), las plantas prácticamente no existen y las personas se alimentan de productos procesados y de ardillas. "Es un estado cercano al comunismo, pero todos los sistemas, incluso los más interesantes, cuando los llevas a la práctica resulta complicado que sean reeixidos", subraya Márquez, que cita como referentes J. M. Coetzee, Isaac Asimov, Philip K. Dick y George Orwell.
La obsesión por la lengua
A pesar de su relativa corta experiencia pensando y escribiendo en catalán, Márquez ha trabajado fuertemente la lengua de la novela. De hecho, este es uno de los puntos fuertes del libro, tanto por la fluidez de la voz narrativa como también por la decisión estilística de hacer hablar a los personajes de clase baja con un catalán contaminado por otras lenguas y muy rico de oralidad. Por ejemplo, con frases como estas: "Eres un galán que toca pempins. Me imaginaba que ca tos veis sería collonant. ¡Lujo para un flexe! Ya piscas".
Márquez, que actualmente trabaja en la librería El Gínjol Blau de Sant Feliu de Llobregat, explica que una de sus "obsesiones" a la hora de escribir la novela era la lengua. "Necesito que el texto tenga ritmo, belleza y coherencia para que el lector viaje y se olvide de que está leyendo, que viva la experiencia –dice la escritora–. Al final, leer es una pequeña magia que todos tenemos y que nos permite encarnarnos en el otro".