Drogas, amor, fantasía: la versatilidad enérgica de Jordi Cussà

Actuación de gala es un consistente y heterogéneo volumen de cuentos inéditos que confirma una vez más el talento del autor de 'Caballos salvajes' y 'El primer emperador y la reina Luna'

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Jordi Cussà en una imagen de archivo en la librería La Impossible de Barcelona en 2018.
02/10/2026 - 07:10 h
  • Jordi Cussà
  • Comanegra
  • 300 páginas / 20,90 euros

La motivación íntima que impulsó Jordi Cussà (Berga, 1961—2021) durante buena parte de su vida literaria queda resumida perfectamente por su amigo del alma Jaume Huch en la carta-epílogo que cierra Actuació de gala, el consistente y heterogéneo volumen de cuentos inéditos publicado ahora por Comanegra. Huch se dirige póstumamente a Cussà y le dice que, a partir de un cierto momento de su trayectoria, ya “habías dejado sobradamente demostrado [...] que no eras ningún yonqui que escribía, sino un escritor que había sido yonqui”. Por cómo lo dice Huch, queda claro que a Cussà esta cuestión le inquietaba.

Al leer los cuentos antologados en el presente volumen –el más antiguo es de 1981, cuando el autor apenas tenía veinte añitos, y el último es de 2020, poco antes de su muerte prematura–, se nota la pugna o la negociación que Cussà mantuvo consigo mismo y con la percepción que el mundo tenía de él y su obra. Cussà necesitaba escribir sobre lo que conocía y había vivido intensamente (el submundo de la droga, la adicción a la heroína) y, a la vez, no quería dejarse encasillar ni limitarse a ser solo un escritor asociado a un tema truculento y sensacionalista –un tema, por otra parte, que literaturizó con resultados poderosos en la novela Cavalls salvatges (2000), con la que se dio a conocer al gran público.

Cussà quería escribir sobre la droga, las adicciones y el mundo de bohemia un poco libre y un poco degradado que él mismo había experimentado en primera persona, pero a la vez se sentía un escritor de verdad –no un yonqui que escribe, un escritor que ha sido yonqui, en palabras exactas de Huch– y, por eso, tanteó todo tipo de temas, tonos, dicciones narrativas y miradas sobre el mundo. En este sentido, uno de los encantos del libro, y una de las cualidades principales de la obra de Cussà, es el eclecticismo audaz e imprevisible a partir del cual se concebía a sí mismo como escritor.

Es un eclecticismo que, en un libro como este, que reúne muestras de todas las épocas de la producción literaria de Cussà, hace que convivan retratos vivísimos de la Barcelona de la década de los 80, un homenaje a Julio Cortázar, narraciones dramáticas y sórdidas que acaban con el gesto más desesperado, divertimentos extraños, reflexiones irónicas sobre la naturaleza de las drogas –desde la droga dura de la heroína hasta la droga durísima de la creatividad–, una especie de fábula navideña, historias de reencuentros de viejos enamorados e, incluso, una aventura imaginativa ambientada en una China exótica, remota y mítica.

Una misma energía de lenguaje

Uno de los peligros del eclecticismo creativo es que sea solo una máscara vistosa de la impersonalidad –los malabarismos y los golpes de volante que hace un escritor que no tiene nada que decir y que tampoco tiene muy claro ni quién es ni quién quiere ser ni dónde está ni hacia dónde va–, pero me parece evidente que este no es el caso de Cussà. Sobre todo porque todo lo que escribió tiene un aire de familia, una misma energía de lenguaje. Si cogemos el cuento que abre y da título al presente volumen, Actuación de gala, el relato tragicómico de un triángulo amoroso formado por tres jóvenes artistas bohemios que hacen teatro de calle en la bulliciosa Rambla barcelonesa de los ochenta, y lo ponemos al lado del cuento chino que cierra el volumen, Un regalo para la eternidad, que entronca con la última novela de Cussà, El primer emperador y la reina Luna (Comanegra, 2020) comprobaremos que, a pesar del contraste temático y de la lejanía escenográfica, ambos textos comparten un mismo estilo plástico y vigoroso, la fuerza natural de un narrador que sabe contar y que, además, disfruta contando. Lo mismo vale para los cuentos más logrados del volumen, por ejemplo Urbana subterránea –el periplo desolador de un desesperado–, De madrugada, una llamada –una mezcla extraña de William Burroughs y Edgar Allan Poe–, Juramentos enfrentados –un cuento moral lleno de mala baba sobre el tema del terrorismo– o, también, Un dúo desnudo e Personas y libros, poblados por personajes marcados por la vida y muy cargados de biografía.

Quizás lo mejor que se puede decir de Actuación de gala, aparte de que completa la imagen literaria de su autor, es que permite confirmarnos que Jordi Cussà, como los escritores auténticos, veía la escritura como una adicción, como un vicio, como una pasión compulsiva que te expande y te consume a la vez. Y que todo esto, cuando lo lees, se siente, se nota.

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