Literatura

Un libro excepcional sobre la Guerra Civil en Mallorca

El historiador Joan Maria Thomàs se sumerge en el archivo familiar para dedicar su primer libro de investigación a Mallorca, 'Una isla brutalizada'

23/06/2026

'Una isla brutalizada'

  • Joan Maria ThomàsDocumenta Balear368 páginas / 29 euros

Este verano se cumplirán 90 años del fracasado desembarco en Mallorca de un conjunto de tropas republicanas, mayoritariamente catalanas, encabezado por el capitán Alberto Bayo. Al amparo del aniversario, han aparecido nuevas ediciones de dos recomendables clásicos: El desembarcament de Bayo a Mallorca (Publicacions de l'Abadia de Montserrat) del desaparecido padre Josep Massot i Muntaner y Els grans cementiris sota la lluna de Georges Bernanos (Nova Editorial Moll, traducción de Antoni-Lluc Ferrer). Estas necesarias recuperaciones coinciden con la aparición de un libro excepcional: Una isla brutalizada (Documenta Balear).La singularidad es como mínimo triple. En primer lugar, para abordar el primer libro de investigación dedicado a su Mallorca natal, Joan Maria Thomàs (Palma, 1953) se ha sumergido en el archivo familiar, de donde ha recuperado documentación, fotografías y, sobre todo, un tesoro epistolar. Así, las 491 cartas compartidas por sus futuros padres a lo largo de los primeros meses de guerra le permiten reconstruir su impacto, tanto en el frente como en la retaguardia isleña, las profundas transformaciones sociopolíticas, las terribles consecuencias represivas y la complejidad oculta tras el maniqueísmo de todo conflicto civil. Además, los apuntes personales del católico juez municipal y voluntario militar Gerardo Maria (Palma, 1905-1985) y de la joven de buena familia y voluntaria en la defensa pasiva Àngela (Palma, 1910-2016) enriquecen el relato con apuntes costumbristas, lingüísticos (las cartas siempre serán en catalán de Mallorca, excepto algún breve paréntesis) y localistas.Una persecución cruel

Además, el catedrático emérito de la Universitat Rovira i Virgili sustancia, en la línea de lo que ya ha apuntado la bibliografía previa, el carácter decisivo del fracasado desembarco a la hora de encuadrar estrictamente a los favorables a los rebeldes y de perseguir cruelmente al resto: ya fuesen los milicianos atrapados, vejados y fusilados, ya hablásemos de los miles de isleños que sufrieron los diferentes engranajes represores, ya se tratase al tío cura del autor –el musicólogo Joan Maria Thomàs Sabater– acusado de catalanista. “Porque lo que estaba ocurriendo era no sólo la expansión de una gran animadversión contra un enemigo que bombardeaba continuamente la población civil, sino una política represiva preventiva masiva, que detenía y encarcelaba a los miles de mallorquines que les parecían a las autoridades militares y de orden público susceptibles de formar parte del 'enemigo interno', asesinándose a una parte de ellos, aunque la primera gran ola de muertes no llegaría sino a raíz de producirse el desembarco”. Según el último censo, estaríamos hablando de 1.993 víctimas con nombres y apellidos, pero solo se han localizado los restos de 329 en 28 espacios diferentes, y únicamente 68 han podido ser identificadas.Y en tercer y último lugar, Thomàs construye, con el temple de los buenos historiadores, un relato crítico que no busca exonerar sino precisamente comprender y hacer entender la complejidad inherente a aquellos hechos. Lo hace, por ejemplo, al recoger los escrúpulos jurídicos y cristianos del mismo Gerardo Maria, que, a pesar de unirse voluntariamente a los rebeldes y compartir una interpretación escatológica del conflicto, se desmarca de los excesos violentos y, ante las amenazas veladas por su poco entusiasmo represor, marchará a la Península. Este desasosiego no lo situará nunca en disidencia pública con la dictadura, pero seguramente explica que en 1953 protagonizara como juez la exhumación de una víctima asesinada en la Mallorca en guerra por un destacado falangista local. Y es que una guerra civil en una isla es prácticamente una guerra en familia.