Crítica literaria

Retrato de un matrimonio abocado al fracaso

'Mentirosos' de Sarah Manguso explica el hundimiento de una pareja con una novela de forma plenamente contemporánea

'Mentiras' Sarah Manguso

  • Traducción de Ferran Ràfols GesaL'Altra Editorial280 páginas. 20,90 euros

La institución del matrimonio hace aguas por todas partes. El capitalismo salvaje ha convertido a las personas en objetos de consumo. De la sucesión acelerada de parejas al poliamor, todas las opciones están abiertas para el disfrute de la insaciabilidad. Quien osa apostar por la pareja monógama de larga duración se enfrenta a dilemas de difícil resolución, siendo la pregunta principal esta: ¿los beneficios compensan las pérdidas?

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Sarah Manguso (Massachusetts, 1974) –autora que nos llega por primera vez en catalán con una solvente traducción de Ferran Ràfols– explica en Mentiders el hundimiento del matrimonio formado por Jane, escritora, y John, medio artista que se gana la vida en el errático mundo de las empresas fallidas. De entrada, un mal presagio nos sale al paso. John no acaba de deshacerse de su ex. Desconfiad de los que arrastran demasiado el pasado. Mentiders es una novela muy bien articulada y plenamente contemporánea en la forma. La autora vuelve a usar el sistema de párrafos breves que empleó en Gente muy fría (Alpha Decay, 2023), pero esta vez va más allá y se mueve en la discontinuidad. Nada más lejos de un relato exhaustivo. Transitamos solo por los momentos esenciales y son los hechos concretos, las sensaciones y las reflexiones de la narradora, Jane, los que nos hacen avanzar.

La injusta redistribución patriarcal de los roles es aquí la base de la infelicidad. Mientras John trabaja fuera de casa y mantiene a la familia, ella desempeña todos los demás papeles de la baraja. "Mi vida, la mía, había desaparecido en la maternidad y haciendo de ama de casa", dice el personaje. Disfruta de la crianza, pero le hace disolverse como persona. Irónicamente, es la carrera literaria de Jane la que avanza. "Yo habría podido meter mi carrera en el congelador, hacer de correctora a jornada completa y tener al niño en la guardería a jornada completa. Pero no lo hice. Decidí seguir siendo escritora", reflexiona. Más allá de la maternidad, Jane quiere hacer su contribución al mundo.

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Casada con un impostor

Mentideros me ha recordado la película La buena esposa, basada en la novela de Meg Wolitzer, donde una espléndida Glenn Close interpreta a la mujer de un flamante premio Nobel de literatura y resulta que es ella quien le escribe los libros. Una María Lejárraga, vamos. El caso de nuestra Jane no es tan grave, pero igualmente está casada con un impostor, un ejemplar donde se condensan muy bien los rasgos de una masculinidad ya obsoleta. Muy significativo es un párrafo que encontraréis en la página 39 en el cual se explica cómo a las doce del mediodía ella ha hecho de todo, mientras él... él... "John se había levantado y había cagado". Por cierto que a Manguso le reprocharía esta tendencia recurrente a la escatología, que es pesada. Tener que leer el verbo joder todo el rato ya es bastante castigo.

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El marido también le reprocha a menudo su mayor vulnerabilidad. Jane había sido hospitalizada de joven por un problema de salud mental y toma antidepresivos. "Decir que una mujer es loca es el último recurso cuando no has conseguido controlarla", nos dice Manguso. Nuestra heroína doméstica tardará en ver hasta qué punto el hombre que queda bien con todo el mundo menos con ella es una estafa. Finalmente se dará cuenta: "Yo había vivido catorce años dentro del campo de distorsión de la realidad de John".