La vida distante de un guardia de seguridad que ha ganado el premio Booker

David Szalay publica 'Carne', una novela sobre el deseo, el poder y la vulnerabilidad

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El escritor David Szalay fotografiado en Barcelona
29/09/2026 - 23:59 h
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BarcelonaNo hay manera más eficaz de definir a István, el protagonista de la novela Carn (Amsterdam / Feltrinelli) de David Szalay (Montreal, 1974), que decir que es un hombre de pocas palabras. Y, contra todo pronóstico, este hombre lacónico y silencioso sedujo hace ahora un año al jurado del premio Booker, uno de los galardones literarios más prestigiosos del mundo, con una historia de deseo, traumas enquistados, poder y violencia. Carn, que acaba de llegar a las librerías en castellano con traducción de Esther Roig, habla de cómo las circunstancias transforman a las personas y hace un retrato de una masculinidad frágil que se protege tras una coraza de frialdad y distancia. Esta es la primera novela de Szalay traducida al castellano y la sexta del escritor, que con All that man is (2016) ya había quedado finalista en el premio Booker.

La historia de István se explica, de entrada, a partir de una experiencia perturbadora que él vive de adolescente en la Hungría de los años 90. Apenas está descubriendo la sexualidad cuando un día, una vecina bastante mayor a quien ayuda en casa le seduce y le da un beso. Desde un consentimiento que en realidad no lo es –István es menor de edad–, ambos inician una relación cada vez más intensa, que se mueve entre el asco y el deseo porque el protagonista se siente "avergonzado y horrorizado" de excitarse ante una persona "vieja y fea". "A través de aquellos hechos, sabía que quería poner énfasis en la fisicidad a lo largo de toda la novela", explica Szalay. Aquel primer contacto sexual marcará a István para siempre, aunque él no lo reconocerá nunca. También condicionará su destino, porque le hará responsable de un accidente y le llevará a pasar unos años en un reformatorio.

Su salida del centro coincidirá con la entrada de Hungría en la Unión Europea y esto le determinará el destino. "De repente, se ve inmerso por casualidad en la guerra de Irak, donde vivirá una experiencia traumática. Así quería plasmar su interacción con la historia, que al final es algo que nos pasa a todos. Los políticos húngaros decidieron enviar soldados a Irak para ganarse el favor de los norteamericanos y demostrar que formaban parte del mundo occidental, pero un húngaro perdió allí la vida", señala Szalay. Él, de hecho, nació en Montreal, pero creció mayoritariamente en Londres, aunque también tiene orígenes húngaros y ha pasado temporadas en este país. El escritor quería que la novela tuviera una vertiente húngara y otra inglesa, así que imaginó que István se mudaba a Londres después de su paso por el ejército. "Este movimiento de personas desde Hungría hacia la Europa occidental es un fenómeno importante", subraya.

Cómo el deseo impacta en la vida

En Londres, István hará carrera como guardia de seguridad y, gracias a una casualidad, acabará dedicándose a proteger familias con un altísimo nivel económico. Después de liarse con una de sus clientas, Helen, acabará emparejándose con ella y alcanzará un estatus radicalmente alejado de sus orígenes humildes. Así, la novela transita por dilemas morales complejos a los cuales el protagonista solo responde desde el instinto, sin que sea percibido como alguien vulnerable. "En el caso de la vecina, él no se siente víctima a pesar de que lo que ha pasado es probablemente un delito. Después, con Helen, ella está en una posición de poder. Quería explorar la manera en que estas experiencias y deseos físicos pueden tener un impacto enorme en la vida entera, cómo pueden afectar directamente la trayectoria de alguien. La idea de que la vida está hecha de una serie de decisiones racionales no es cierta, y así se percibe en la historia de István", dice Szalay.

A la hora de analizar la novela, el jurado del premio Booker destacó también el retrato que hace de una masculinidad hegemónica, heterosexual, basada en un cuerpo canónico y musculoso y sin exteriorizar prácticamente nunca las emociones ni los sentimientos. Aun así, el escritor subraya que él no se planteó en ningún momento escribir sobre la masculinidad, sino que esto fue intrínseco en la historia. "Por el hecho de tener un protagonista masculino, estar ambientada en la actualidad y ser una historia íntima y cercana, fue inevitable que acabara tratando la masculinidad. Pero este nunca fue el tema principal", señala. El lector sabrá muy poco de qué le pasa a István por dentro: solo lo podrá intuir a través de las conversaciones (muchas veces estériles) con la psicóloga, y verá que algo no va bien cuando el protagonista, a solas en una habitación, de repente propine un puñetazo a la pared y se rompa los dedos de la mano.

"Es muy difícil escribir sobre sexo y sobre violencia porque son dos cosas que suceden prácticamente sin palabras. Estas escenas han sido todo un reto. En el caso de los episodios sexuales, he intentado escribirlos de manera muy directa, casi factual. Y, en lo que respecta a la violencia, a menudo sucede fuera de la página porque captar su esencia me resultaba demasiado complicado", relata el escritor. Después de prácticamente un año dando vueltas por el mundo con Carn, que se ha traducido a una treintena de lenguas, ahora Szalay solo espera poder volver a casa y ponerse a trabajar en su próximo libro. "Tengo una historia entre manos que empecé antes de ganar el premio –dice–. Intentaré olvidarme de todo el alboroto de los últimos meses para que no me afecte a la hora de escribir. Espero conseguirlo".

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