El karaoke masivo de La Oreja de Van Gogh abraza a Amaia Montero
La banda donostiarra sorprende con una versión de 'Boig per tu' en el primero de cuatro conciertos en el Palau Sant Jordi
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- Palau Sant Jordi. 6 de noviembre de 2026
"En todas partes nos acogen de una manera increíble, pero de verdad que vosotros tenéis algo que es completamente diferente, os lo juro". Así se sinceró Amaia Montero en el concierto de este viernes ante un Palau Sant Jordi con las entradas agotadas. Es evidente que la vocalista ya no es la misma que hace dieciocho años, cuando decidió abandonar el grupo, pero tampoco pretende serlo. “La energía que hay aquí no se puede comparar”, proclamó la cantante, que desde el inicio de la gira ha sido analizada y cuestionada en las redes sociales. Las críticas –especialmente duras al principio de la gira– se han ido disipando y la sensación es que La Oreja de Van Gogh comienza a sentirse un poco más cómoda en el escenario. Montero, principalmente en la segunda mitad, pasó el examen de liderar una de las bandas más escuchadas del pop español tras la polémica ruptura con Leire Martínez en octubre de 2024.
Más allá de la controversia, el grupo pisó el escenario un cuarto de hora después de la hora prevista con la seguridad de saber que su regreso nostálgico a los 2000 sería un triunfo. “Amaia, Amaia, Amaia...”, coreaban los fans de la banda donostiarra nada más empezar. Con los acordes de 20 de enero, el grupo dio el pistoletazo de salida a una hora y tres cuartos de concierto. Amaia Montero apareció en el centro del escenario sobre una plataforma circular que se elevó desde el suelo. Su mera presencia hizo enloquecer a un público entusiasmado, a quien la cantante quiso agradecer el apoyo en todo momento con algunos "gracias" en catalán. Al primer tema le siguieron una irregular Deseos de cosas imposibles e El último vals, la primera de las dos únicas canciones de la etapa de Leire Martínez que la banda tocó.
La escenografía, concebida íntegramente en blanco, reforzaba la histórica modestia escénica de Xabi San Martín al teclado, Álvaro Fuentes al bajo y Haritz Garde a la batería. La ausencia de Pablo Benegas a la guitarra, tras su salida del grupo, se suple durante la gira con Imanol Goikoetxea.
Un viaje nostálgico
El secreto del éxito de la banda vasca se encuentra en su capacidad de convertir un trayecto en tren o un día de lluvia en un himno. Sus letras han quedado grabadas en la memoria colectiva de diversas generaciones y así se evidenció el viernes por la noche cuando el Sant Jordi se convirtió en un karaoke masivo desde el primer acorde. El grupo supo explotar su repertorio más clásico que corresponde a los cuatro discos que contaron con Amaia Montero en el micrófono.
Después de un tema más estático como Nadie como tú, Montero se soltó con La chica del gorro azul y Dulce locura. Pese a la nostalgia, también hubo espacio para el tema que les ha vuelto a reunir: Todos estamos bailando la misma canción, el primer single de esta nueva etapa que lanzaron las Navidades anteriores, que tuvo algunos desajustes de tono. El espectáculo perdía ritmo por algunas pausas entre canciones, aunque la atmósfera se volvió especialmente íntima con el bloque formado por unas lucidas Mariposa y Vestido azul . A estas siguió Tan guapa, un descafeinado dúo de Montero con Xabi San Martín al piano que acabó con un abrazo y una conversación incómoda entre la cantante y el teclista en la que ella le obligó a reconocer que le había dedicado el tema cuando lo compuso.
La euforia del directo y de un público entregado fueron disipando los fantasmas de la inseguridad y llegó la parte más celebrada donde no podían faltar París, Cuéntame al oído y Pop. El momento más inesperado del concierto llegó cuando sonaron los primeros acordes de Boig per tu. La Oreja de Van Gogh sorprendió interpretándola por primera vez con el respeto de los que saben que están versionando una canción que es patrimonio emocional de Cataluña, pese a las dudas en alguna parte de la letra. "¡Gracias!", dijo una Amaia algo descolocada después de continuar y fusionarla con una memorable La playa, El 28, Soledad y la infalible Rosas. El preludio perfecto para cerrar la noche enlazando Cuídate, Muñeca de trapo y un Puedes contar conmigo coreado como si se fuera a acabar el mundo.
La de este viernes ha sido la primera de cuatro citas en el Palau Sant Jordi, uno de los recintos que más recitales acoge de este regreso, con otro concierto este sábado y dos conciertos más a finales de mes, el jueves 26 y el viernes 27. A finales de año, La Oreja de Van Gogh se despedirá una temporada en Madrid y en el mes de marzo dará el salto a Latinoamérica, donde tiene programados diversos conciertos en Ecuador, Colombia, Perú, Uruguay, Argentina, Chile y México.