Una "nueva casa" de 73 millones de euros para salvar el patrimonio que no cabe en los museos
El departamento de Cultura comprará una nave en Sant Fruitós de Bages para guardar colecciones de 122 museos
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BarcelonaRestos humanos que pueden ofrecer muchos datos de nuestro pasado, sedimentos con un montón de información sobre qué se comía hace siglos, máquinas textiles, ordenadores, ánforas, lápidas, esculturas, pinturas, murales, capiteles, vestidos, fósiles, piedras, semillas, balas, cántaros... Si fuéramos sumando el patrimonio que custodian los museos catalanes, la cifra se elevaría hasta los ocho millones de piezas. Es un conjunto inabarcable y heterogéneo del cual el público solo ve una pequeñísima parte en las salas de exposición; el resto, la inmensa mayoría, permanece invisible en almacenes y depósitos.
Este patrimonio hace décadas que arrastra un problema grave de saturación. Los 122 museos registrados en Cataluña suman hasta 171 espacios de reserva diferentes, de los cuales 46 son locales externos. Para poner fin a esta asfixia estructural, el departamento de Cultura ha dado el largamente esperado pistoletazo de salida a la Reserva Nacional de Cataluña, una gran infraestructura de servicios compartidos en Sant Fruitós de Bages que supondrá una inversión de 73,12 millones de euros y que se prevé que empiece a funcionar entre el tercer trimestre de 2029 y 2030.
Un 80% de los museos, sin espacio
Según el departamento de Cultura, la medida era un paso del todo necesario que ya recogía el Plan de Museos 2030. "Es un proyecto de país del que hace mucho tiempo que se habla y que da salida a una petición de los museos de hace muchos años. Tenemos un problema grave: un 80% de los museos nos decían que tienen un espacio insuficiente y un 60% no tienen las condiciones que deberían. Además, no paramos de recibir nuevas entradas y donaciones de elementos, muebles de iglesias, colecciones privadas o de las obras del Parque de la Ciudadela para el Museo de Ciencias Naturales", explica el secretario general del departamento de Cultura, Josep Maria Carreté.
Encontrar un espacio que fuera equidistante, céntrico y adaptable para albergar diferentes cámaras climáticas con diversidad de temperaturas y humedades o laboratorios de restauración no ha sido una tarea sencilla. La elección es una gran nave que debía ser el centro logístico de un supermercado que no se llegó a construir nunca. El inmueble, propiedad de la compañía P3 Logistics Parks, está ubicado en una parcela independiente de 65.800 m² y cuenta con 33.488 m² construidos. Su altura libre de 11 metros permitirá levantar un forjado a doble altura para duplicar su capacidad útil hasta los 64.000 m², garantizando así la capacidad de absorber el crecimiento de colecciones durante los próximos 20 o 25 años.
El coste total de la operación es de 73,12 millones de euros. Los primeros tres años se pagará un alquiler de 8,36 millones, después se hará la compra definitiva por 41,26 millones de euros y, finalmente, habrá una inversión de 23,5 millones para adecuar el espacio. Carreté aclara el porqué de esta operación financiera: "Es una cuestión fiscal. La empresa nos pedía hacerlo de esta manera. Nuestra intención era comprarlo inmediatamente", asegura.
Visitas guiadas
La consejería de Cultura insiste en que no se debe imaginar un simple almacén lleno de estanterías con cajas. "Son centros especializados en la conservación, la gestión y el estudio de las colecciones. A escala europea no hemos encontrado ejemplos de un país que dé servicio mancomunado a 122 museos, es un salto muy grande", dice el director general de Patrimonio Cultural, Quim Borràs.
Entre las funciones singulares de la nave, destaca la reserva de un área específica para emergencias y desastres naturales. "Cada vez estamos más expuestos a inundaciones o siniestros. Si tenemos esta reserva, podremos trasladar allí inmediatamente los objetos afectados para realizar las primeras actuaciones de salvamento, como pasó hace poco con el mobiliario de Enric Miralles en la Biblioteca de Palafolls", recuerda Borràs. La nave acogerá también decomisos policiales y depósitos judiciales. "Este equipamiento debe ser muy seguro, es uno de los requisitos principales. Ya estamos trabajando directamente con los Mossos d'Esquadra para diseñar todo el sistema y que la seguridad sea máxima, teniendo en cuenta todo lo que ha pasado recientemente en el ámbito de la seguridad en museos", dice Borràs. Además, se prevé abrirlo puntualmente a la ciudadanía y realizar visitas guiadas.
Un 78% de los museos catalanes han solicitado participar, lo cual se traduce en un volumen inicial de unas 140.000 piezas. Sin embargo, Cultura deja claro que el espacio no será un pozo sin fondo. "Esto tendrá un límite y se deberán establecer unos criterios muy claros. No se trata de llevarlo todo. Las piezas que se envíen deberán estar muy bien documentadas y cumplir las condiciones que ahora estamos fijando en el plan en el que estamos trabajando", detalla la jefa del Servicio de Museos, Sònia Blasco, que también precisa que se está elaborando un catálogo único y abierto de todos los museos con un nuevo programa. "En estos momentos se comparte un programa informático en el que cada museo introduce las piezas y las documenta, pero está obsoleto", dice Blasco.
En el interior de la nave, la distribución de las piezas no se hará por la titularidad del museo de origen. Habrá una sección propia para la arqueología y el resto se ordenará según la naturaleza del material para optimizar su climatización y el espacio. Cada museo mantendrá la propiedad de sus obras y conservará sus espacios. Es decir, la Reserva Nacional funcionará como un complemento y no como un sustituto de las reservas propias de los museos. Si será un servicio gratuito o si se tendrá que pagar una cuota simbólica es algo que todavía se está estudiando.
El despliegue de la nave de Sant Fruitós de Bages permitirá a la vez reorganizar otros espacios saturados. Es el caso de las reservas de Cervera, que actualmente tienen el 50% de su capacidad ocupada por el Museo Nacional de la Ciencia y la Técnica de Cataluña (MNACTEC) y el otro 50% por fondos de arqueología. Con la nueva planificación, todo el fondo de arqueología de Cervera se trasladará a Sant Fruitós de Bages, de manera que las instalaciones cerverinas se dedicarán íntegramente y en exclusiva al MNACTEC.