Pérdidas de "miles de euros" por el granizo de Sant Jordi

La Cámara del Libro se reunirá mañana con la Generalitat y el Ayuntamiento de Barcelona para evaluar los daños de la tormenta

Barcelona"Tuvimos mala suerte", dice con resignación la editora de Raig Verd, Laura Huerga. Ayer fue un día triste para la editorial, que vio como el Sant Jordi radiante y lleno de esperanza de primera hora de la mañana se convertía a mediodía en una pesadilla hecha de libros mojados, carpas rotas y mesas tiradas en medio del paseo de Gràcia. Raig Verd tenía cuatro carpas instaladas en el tramo de la vía con la calle Diputación. "Las habíamos comprado nuevas expresamente para la Diada. Volaron todas", explica Huerga, que un día después ha podido hacer balance de la situación y entender qué pasó. "Estábamos mal situadas, porque no teníamos nada delante que nos protegiera. Fue un minuto de viento huracanado que tumbó las mesas con los libros, levantó las carpas por los aires y todo se mojó", dice la editora.

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En total, unos 800 libros -cuantificados en unos 15.000 euros- se estropearon. "No los podré vender, son una pérdida a largo plazo. Pero también nos hemos quedado sin las carpas y sin los ingresos que habríamos tenido este año por Sant Jordi. Las tres primeras horas de la mañana estaban yendo muy bien, habíamos facturado más de 3.000 euros", lamenta Huerga. Las paradas de Raig Verd no son las únicas que sufrieron el sábado los efectos de la tormenta. En los tramos de la superisla de Sant Jordi más desprotegidos del viento, las estructuras de las carpas no las pudieron aguantar y algunas se rompieron y cayeron.

"Las carpas salieron volando"

"Las dos carpas que teníamos salieron volando y cayeron a 20 metros", explica el editor de Llibres del Delicte, Marc Moreno, que tenía las paradas situadas entre la calle Rosselló y Rambla de Catalunya. "Pusimos plásticos como pudimos, pero enseguida se rompieron y se empaparon todos los libros. Perdimos unos 80 libros, pero lo peor es que nos quedamos sin las ventas de Sant Jordi, que para nosotros son muy importantes", lamenta Moreno.

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Tanto ellos como Raig Verd y Adesiara decidieron recoger velas después de las dos primeras granizadas, incapaces de hacer frente a las condiciones meteorológicas. "Daba miedo, porque las carpas podían caer encima de la gente, era muy peligroso", dice el editor de Adesiara, Jordi Raventós, que calcula que ha perdido unos 800 libros. "Son el 80% de los libros que llevábamos, valorados en unos 12.000 euros. No los podemos vender", subraya Raventós. Todos han pasado las últimas horas intentando salvar el máximo de ejemplares posibles. "Los hemos colocado en mantas esparcidas y con secadores. Todavía estamos contabilizando los daños", añade el editor de Adesiara.

La tormenta también afectó al tramo de paseo de Gràcia con Gran Via. En concreto, a las paradas de La Central, la Librería Medios, Ferrándiz y una parada del Ayuntamiento. El viento levantó las telas y las estructuras creando un efecto dominó que tumbó cinco paradas y golpeó a varias personas, dos de las cuales quedaron heridas de carácter leve. "Justo en el momento que empezó el granizo, las cajas de libros quedaron completamente blancas. No tuvimos tiempo de cubrirlo", subraya el librero de La Central, Antonio Ramírez. La Central calcula que tiene unos 2.000 libros estropeados, entre un 30% y un 40% de los ejemplares que tenía en las paradas de Sant Jordi. "El problema es que después tuvimos que recoger y no pudimos vender. En unas buenas tardes de Sant Jordi, habríamos hecho unos 50.000 euros de facturación", dice Ramírez.

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En Badalona estaba prevista una feria de tres días que también quedó afectada por la lluvia. "El primer día no pudimos montar porque llovió. El Ayuntamiento nos daba las carpas, pero tenían goteras y las tuvimos que remendar. Por Sant Jordi fuimos, pero la ventada se nos llevó toda la parada. El Ayuntamiento nos ofreció otras carpas, pero decidimos irnos", explica la librera de Mitja Mosca, Laia Arce.

Evaluar los daños y buscar soluciones

La Cámara del Libro se reunirá este lunes con la Generalitat y con el Ayuntamiento de Barcelona para evaluar los daños de la tormenta y buscar soluciones. "Una parte muy importante de los ingresos del sector se hace por Sant Jordi. Tenemos que estudiar los daños que ha habido en toda Catalunya y ver qué ayuda les podemos ofrecer desde el departamento porque la afectación no sea tan grande", afirma la consellera de Cultura, Natàlia Garriga.

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En paralelo, el Ayuntamiento de Barcelona analizará la afectación en la ciudad y también buscará maneras de compensar las pérdidas. "No puede ser que debido a unas granizadas pequeñas editoriales hayan quedado muy afectadas. Es importante que puedan continuar con normalidad su actividad y que puedan salir adelante igual que los otros", afirma el teniente de alcaldía de Cultura y Educación de Barcelona, Jordi Martí, que atribuye el granizo al cambio climático: "Hemos tenido muchos Sant Jordi con lluvia, pero el cambio climático nos enseña la virulencia que puede tomar la caída de agua, piedra y viento. Las grandes actividades culturales en el espacio público tendrán que tener en cuenta estas cuestiones". Martí también ha destacado que una alternativa en el interior en Barcelona no era factible. "Un plan B a cubierto es imposible en Barcelona -dice el teniente de alcaldía-. En ciudades de dimensiones más pequeñas sí que se puede aplicar, pero en el paseo de Gràcia había riadas de decenas de miles de personas. Toda esta gente no cabe en un espacio cubierto".