Alfredo Sanzol busca la esperanza en la pérdida de un hermano
'La última noche con mi hermano' se representa en la Sala Grande del Teatro Nacional
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BarcelonaEl dramaturgo y director de teatro Alfredo Sanzol (Madrid, 1972) dice que, en los últimos años, más que buscar historias "como si fuera un minero" lo que hace es "abrir ventanas, escuchar a los demás y darles espacio". Así fue a parar hasta la vivencia de una amiga, Ruth, que había pasado la última noche con su hermano en el hospital antes de que él muriera por una enfermedad. De repente, Sanzol –autor de espectáculos multipremiados como La tendresa (2019) y El bar que se tragó a todos los españoles (2021) y director del Centro Dramático Nacional (CDN)– no podía quitarse aquel relato de la cabeza. Tras un largo proceso de documentación y de entrevistar a una veintena de parejas de hermanos, el dramaturgo escribió La última noche con mi hermano, que este jueves llega a la Sala Gran del Teatre Nacional de Catalunya y se representará hasta el 1 de noviembre. El montaje está protagonizado por Nuria Mencía y Jesús Noguero y acaba su recorrido en Barcelona, después de estrenarse en Madrid y haber pasado también por Pamplona, Valencia, Sevilla y Las Palmas.
La obra, que es una coproducción del TNC y el CDN y se representa en castellano, se articula alrededor de tres parejas de hermanos conectados entre ellos. Nagore (Mencía) y Alberto (Noguero) viven los últimos días juntos después de que a ella le diagnosticaran un cáncer terminal. Ainhoa (Elisabet Gelabert) y Claudio (Cristóbal Suárez) también son dos hermanos predestinados a separarse, pero en este caso por motivos de odio y de discrepancias políticas. Y Oier (Biel Montoro) y Nahia (Ariadna Llobet) comparten vínculo como hermanastros y, a diferencia de los otros, conseguirán salir adelante juntos gracias a la generosidad compartida.
El texto ha surgido tras muchos encuentros de Sanzol con personas que han perdido a su hermano y que han compartido su experiencia. Una de estas es, precisamente, la directora del TNC, Carme Portaceli, que perdió a su hermano. "Es un espectáculo que habla de temas negativos pero que no es oscuro. Está muy conectada con la vida", señala Sanzol, que destaca que en el texto hay momentos de humor.
La salvación colectiva
Más allá de los vínculos entre hermanos, el dramaturgo quería explorar la idea de fraternidad en el presente. "Vivimos en un estado social y democrático de derecho, que no admite la salvación individual. A pesar de ciertas ideologías que dicen que aquí se salvarán los más listos, el estado dice que vamos todos a una, que los problemas del otro no nos son ajenos", reflexiona el director, que a través de los seis personajes quería profundizar en la idea de "salvación colectiva".
La cuestión política también se traslada en los personajes más jóvenes, especialmente el de Oier. "Tiene 20 años, estudia derecho en la universidad y está intentando descubrir quién es. Busca respuestas en los adultos, pero, como no le acaban de convencer, se va hacia el lado más conservador y de derechas", explica Montoro. A pesar de la sombra de las discrepancias ideológicas, que causarán un vuelco familiar, y la presencia constante de la muerte, La última noche con mi hermano transita entre el drama y la comedia. "A pesar de que la vida es muy dura, el drama va acompañado de la comedia. Aquí nos permite respirar incluso en los momentos más duros", dice Mencía, que añade que la obra "es muy positiva y da mucha esperanza".