El primer drama de Sílvia Abril: "Salgo a jugar"
La actriz protagoniza 'El firmamento', un espectáculo con 14 mujeres y un hombre en escena que se representa en la Sala Pequeña del TNC
Barcelona¿Qué estamos haciendo nosotros hoy en día para dejar un mundo mejor para las mujeres que vivirán en 2061, cuando vuelva a aparecer el cometa Halley?", se pregunta la directora de teatro Gara Roda para dar pie a la presentación deEl firmament, un espectáculo de Lucy Kirkwood que se representará del 6 de mayo al 14 de junio en la Sala Petita del Teatre Nacional de Catalunya. El montaje se sitúa en 1759 —cuando apareció el cometa— y parte de la condena por asesinato a una mujer. Para eximirse de la pena, la mujer argumenta que está embarazada y el pueblo convoca un jurado exclusivamente femenino, formado por gente del pueblo, que debe dirimir si dice la verdad o no. "Vi el espectáculo en Nueva York y me cautivó. Muchas veces se explica una única historia. Aquí, tenemos la oportunidad de oír las voces de las catorce mujeres que estarán en el escenario", dice Gara Roda.
La actriz Sílvia Abril se pone en la piel de Elisabet Vidal, la comadrona del pueblo y gran defensora de la condenada, la Sança, que interpreta Anna Castells. "Mi personaje tiene mucha información de todas las mujeres del jurado, porque la gran mayoría han parido y ella las ha asistido. Lidera una campaña para salvar a la Sança, está convencida de que está embarazada", dice Abril. Acostumbrada a interpretar personajes de comedia, la actriz se enfrenta ahora por primera vez a un drama. "He tenido el síndrome de la impostora, muchos miedos e inseguridades, pero estoy muy bien acompañada y lo estoy disfrutando mucho. Salgo a jugar, y espero que este drama sea el primero de muchos", afirma Abril.
El texto original parte de los jurados populares de mujeres que, durante aquella época, se convocaban en el Reino Unido cuando la acusada decía que estaba embarazada. "Esto en Cataluña no pasaba. Como hemos querido situar la obra en las Guilleries, planteamos este jurado como una posibilidad. ¿Qué habría pasado si las mujeres de la época hubieran tenido esta oportunidad? ¿Cómo lo habrían afrontado?", se pregunta la directora. Aprovechando la hipótesis, Roda ha optado por envolver el espectáculo de una atmósfera de fábula que juega con el realismo mágico y que orbita entre el pasado y el presente. "La época nos ha servido para crear los fundamentos de la obra, pero a partir de aquí hemos intentado olvidarnos de ella", explica Roda, que pone como ejemplo el uso en escena de sirenas y de la voz de Donald Trump como conexión con la contemporaneidad.
Hallar la liberación
Uno de los retos del espectáculo ha sido individualizar las voces de todos los personajes para que no fueran "una masa de mujeres", sino que cada una pudiera reflejar su personalidad. Así, entre el jurado hay una madre de familia con seis hijos, una forastera, una mujer mayor que lo sabe todo y una mujer terca y muy cerrada de miras. Aparte de Sílvia Abril, el reparto está formado por Cristina Arenas, Anna Castells, Ester Cort, Montse Esteve, Elena Fortuny, Maria Garrido, María Hernández Giralt, Júlia Jové, Cristina López Vallès, Tafita Miró, Mont Plans y Teresa Vallicrosa, junto con dos actrices infantiles, Mila Borràs y Lola Sendrós. El único hombre en escena es Norbert Martínez, que encarna al alguacil con el encargo de mantener a las mujeres encerradas en una sala mientras deliberan.
Para la puesta en escena, Roda coloca al público a tres bandas y ligeramente alzado respecto a los intérpretes. "Quería hundir a los personajes para que las mujeres se sientan encerradas y observadas desde arriba", dice la directora. Esta oclusión, que en un principio puede parecer opresiva, se convierte en liberadora. A través de las conversaciones en la sala, las mujeres dejan atrás el agotamiento físico derivado de las tareas en el campo y en el hogar y comienzan a hablar. "La obra es, sobre todo, un viaje de escucha entre nosotras", concluye Castells.