Joel Joan: El objetivo es entretener
En 'Bons i dolents' destaca la dirección de Nelson Valente y cinco buenos intérpretes ajustados a sus papeles
- Director: Nelson Valente
- Intérpretes: Joel Joan, Agnès Busquets, Oriol Casals, Ana Gago, Nesa Vidaurrázaga
- Teatro Condal. Hasta el 13 de diciembre
Tras los éxitos alcanzados con las dos entregas deEscape Room y con los textos escritos para Joan Pera (El padre de la novia y Júnior), el Joel Joan dramaturgo ratifica su devoción por la comedia de entretenimiento. Lo hace en los parámetros que expresaba hace unos días Eugenio Barba en el acto inaugural del curso del Institut del Teatre, donde afirmó que la misión del teatro es entretener (algo muy diferente de lo que Ingmar Bergman sostenía al inicio de Fanny y Alexander, cuando sobre la cara del niño que mira el teatrillo leíamos: "No solo para entretener"). Barba, fundador y alma del Odin Teatret, recordaba que el teatro moderno nace cuando una compañía pone a la venta las entradas de un espectáculo, y decía: "Primero hay que vivir, porque si no no hay teatro ni arte".
Joel Joan comulga, pues, plenamente con esta idea, aunque sus obras difieren —y mucho— de las propuestas de Barba, que a los 92 años iniciaba esta semana una nueva gira. Joel Joan quiere entretener a sus seguidores, que no son pocos. En buena medida lo consigue con una comedia de corte clásico del subgénero del matrimonio que invita a unos amigos a cenar y alguna sorpresa revoluciona la comida y las relaciones.
Dice el autor en el programa de mano que todos somos buenos y malos, que esto depende de las circunstancias. Pues bien, los cinco personajes que protagonizan la obra no son, al fin y al cabo, ni buenos ni malos, sino un poco desgraciados. Lo es Ricard (Joel Joan), que a sus cincuenta años quiere renacer como macho seductor. Lo es su mujer Clàudia (Agnès Busquets), que está desencantada del matrimonio y se ha tirado a la bebida de lo que sea. Lo es el ingenuo y enfermizamente bondadoso Jesús (Oriol Casals), que al fin ha encontrado el amor con una fotógrafa frustrada (Nesa Vidaurrázaga). Lo es la joven Amàlia, que irrumpe en la velada.
Si la parte introductoria de presentación de personajes destila un humor bastante burdo que no siempre funciona, la obra mejora con la entrada de Amàlia. De ahí va hasta un final magníficamente alocado donde destaca la dirección de un experto en la materia, Nelson Valente, con cinco buenos intérpretes ajustados a sus papeles.