Escena teatral

"Llevamos más de media vida juntos, no nos planteamos que dentro de 10 años esto no pueda existir"

Los Piratas Teatro, una de las pocas compañías estables de la escena catalana, cumple 25 años y estrena 'El veraneo'

BarcelonaSe conocieron de la forma más azarosa, cuando todavía no existían las redes sociales y encontrarse con jóvenes que compartían la misma afición era un proceso más lento. Algunos de ellos habían participado en Ópera en Secundaria, un proyecto educativo que reunía a alumnos de varios institutos de Barcelona para interpretar óperas. Cuando terminaron, se escribieron dedicatorias a los guiones y se dejaron apuntados los números de teléfono. Un tiempo después, a la hora del patio, Adrià Aubert y un grupo de amigos querían hacer un musical y, como necesitaban gente, decidió ir a buscar a aquellos jóvenes con los que había coincidido en Òpera en Secundaria. "Recuerdo que a algunos les llamaste al fijo, entonces no había móviles, ¡y lo cogían los padres! Y a otros les mandaste una carta", dice Núria Cuyàs.

De esa ilusión de la adolescencia, en la que parece que todo es fácil y no hay nada imposible, nació Els Pirates Teatre, una de las pocas compañías estables de la escena catalana que sigue en marcha. Este año cumplen 25 años de existencia, y aún ahora les cuesta creer. "¿Cómo han pasado tantos años? ¡Si seguimos siendo jóvenes!", exclama Ricard Farré.

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Todos ellos son miembros de una compañía que se ha caracterizado por levantar espectáculos juguetones e inteligentes, construidos desde una estima inconmensurable hacia el teatro y la música y que encomiendan joya al espectador. Son ejemplos La alegría que ocurre (2003), Sing song swing (2012), Noche de Reyes (o lo que queráis) (2014), La mascarada (2019) y Los secundarios (2022), entre otros muchos. El primero de todos, sin embargo, fue una versión deLos Piratas de Dagoll Dagom que dio el nombre a la compañía y que crearon cuando tenían entre 14 y 16 años. "Estuvimos ensayando dos años hasta que estrenamos. Empezamos con muy poco miedo y mucha inconsciencia y entonces entramos en el Institut del Teatre y todo se volvió más serio", recuerda Aubert.

Con el paso por el Institut sumaron otros miembros –como Laura Pau y Ricard Farré– y fueron modelando una identidad escénica, encomendada especialmente del espíritu de Joan Brossa. "Lo descubrimos cuando nos encargaron unas rutas teatralizadas por Sarrià, y su obra nos ha marcado un camino que nos ha hecho crecer", dice Aubert. Desde entonces han crecido profesionalmente, con todo lo que esto implica. Han pasado del grupo de amigos en los que nadie cobraba y todo el mundo trabajaba por amor al arte a constituir una empresa y hacerse cargo en 2013 deuna de las salas con más encanto de Barcelona, el Maldá.

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Una época gloriosa

¿Cuál es el secreto para trabajar durante 25 años con las mismas personas, que se conocieron de adolescentes y han atravesado juntos a la juventud? "La sensación es más de familia que de amistad. Llevamos más de media vida juntos, no nos planteamos que dentro de 10 años esto no pueda existir", afirma Laura Pau. Como en todas las familias, la hermandad y el cariño se solapan a veces con las disputas del día a día, que hay que ir trampeando. "Como nos conocemos mucho, en realidad trabajar juntos es más fácil. Con los años nos hemos ganado respeto y confianza, y nos amamos mucho, claro", afirma Cuyàs.

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El hecho de gestionar el Maldà les ha dado una estabilidad que muchas compañías no encuentran y les ha permitido sobrevivir. "Llevar una sala es todo un reto. Cuando entramos nos pusimos a pintar las paredes, limpiar, hacer taquillas... No teníamos dinero para nada, pero fue una época gloriosa y muy emocionante", subraya Farré. Esta mirada artesanal sobre el oficio también se traslada en su forma de entender y hacer teatro. "Trabajamos con los materiales que tenemos cerca, si nos falta una cesta quizás la vayamos a buscar a la abuela. Eso también nos define", dice Pau.

La misión del Maldà ha sido –y sigue siendo– la de hacer de escaparate de compañías que comienzan, para darles impulso y ayudarles a profesionalizarse en un sector que no pone las cosas fáciles. "La mayoría acaban muriendo porque no pueden llegar a crear una estructura que las sostenga. Faltan políticas culturales que velen por que los proyectos artísticos se puedan solidificar y tengan continuidad", dice Aubert. Una de las paradojas del ecosistema teatral es que, a pesar de todos estos obstáculos, la cantidad de escuelas y de artistas que salen es mayor que nunca. "El paradigma es radicalmente distinto al de años atrás, pero nunca ha habido ningún gobierno con un plan real para abordar las carencias del sector", lamenta Aubert.

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Un 'Estiueo' para reírse de las viejas modas y las nuevas tradiciones

Los Piratas llevaban tiempo en la cartera 'El veraneo', de Carlo Goldoni, como uno de los espectáculos que querían que formara parte de su repertorio. El momento ha llegado este año, justo cuando hace siete que no hacían un clásico. "La primera motivación para 'El veraneo' era hablar de la presión estética, aunque al final los disparos han ido por otro lado", dice Adrià Aubert, que ha dirigido su montaje. Como ya hicieron con 'La mascarada', su aproximación al texto es bastante libre porque la compañía trabaja combinando el costumbrismo con elementos contemporáneos. Interpretado por Núria Cuyàs, Ricard Farré, Laura Pau y Arnau Puig, el montaje habla del choque entre las viejas modas y las nuevas tradiciones a través de una comedia de enredos que desemboca en situaciones hilarantes. 'El veraneo' se estrena el 5 de febrero y estará en el Maldà hasta el 1 de abril.