'Panorama desde el puente': un gran clásico muy bien servido
La propuesta de Sílvia Munt en el Goya es muy recomendable para todos los amantes del teatro
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- Traducción: Joan Sellent
- Intérpretes: Eduard Buch, Laura Conejero, Nil Cardoner, Jan D. Casablancas, Laura Gaja, David Selvas
- Dirección: Sílvia Munt
- Teatro Goya. Hasta el 29 de noviembre.
Arthur Miller (Nueva York, 1915 - Roxbury, Connecticut, 2005) es uno de los dramaturgos más punzantes del teatro realista del siglo XX en los Estados Unidos. Su obra Panorama desde el puente no pierde actualidad: el tema de la inmigración irregular está muy vivo entre nosotros y también en los Estados Unidos de Donald Trump, con una policía de inmigración (ICE) tan temida y salvaje como en los años cincuenta, cuando Miller sitúa esta historia.
Se trata de la tragedia de una pasión imposible, de una obsesión enfermiza en los muelles de un Brooklyn habitado por inmigrantes como Eddie Carbone (David Selvas), el protagonista. Él es un estibador de origen italiano que vive con su mujer Beatrice (Laura Conejero) y su sobrina huérfana Catherine (Laura Gaja) y que recibe en casa a los primos de la mujer, Marco (Nil Cardoner) y Rodolfo (Jan D. Casablancas). Los recién llegados vienen a buscarse la vida desde una Sicilia donde no tenían ni presente ni futuro.
La propuesta de Sílvia Munt sobre una excelente traducción de Joan Sellent transcurre en la fachada de un deteriorado edificio (diría que un poco demasiado lumpen), sin más atrezo que cinco sillas. Es una propuesta muy directa y clara, con un ritmo preciso en las transiciones, que potencia tanto la cotidianidad de las relaciones haciendo aflorar el fondo de los personajes como el retrato de una sociedad heteropatriarcal. David Selvas retrata muy bien la evolución de Eddie desde la felicidad familiar inicial hasta la lucha interior contra un sentimiento que no quiere reconocer y le sobrepasa. También muestra con destreza la lucha exterior contra Rodolfo, que quiere arrebatarle lo que más quiere.
La Catherine de Laura Gaja nos resulta al inicio un poco infantil, pero la llegada de los primos le cambia la vida. Laura Conejero llena de sensatez la confusión de Eddie y reivindica el papel de la mujer. La contención del Marco de Nil Cardoner es muy adecuada, como también la seguridad del Rodolfo de Casablancas, así como la recitación de Eduard Buch como el abogado que explica la historia. A pesar del cuestionable vestuario de Rodolfo (más propio de un estudiante de instituto) y el de Catherine (ataviada todo el rato como si acabara de salir de la cama), esta es una función muy recomendable para todos los amantes del teatro.