'Perdóname cuerpo mío': en defensa de las mujeres

Queralt Riera firma en el Teatre Akadèmia una función recomendable sobre las agresiones machistas

2 min
Una escena de 'Perdóname cuerpo mío'.
04/11/2026 - 10:32 h
  • Intérpretes: Mireia Aixalà, Àfrica Alonso, Isabel Castán
  • Teatre Akadèmia. Hasta el 22 de noviembre

Perdóname cuerpo mío es, de alguna manera, una obra ligada a las tres anteriores de la dramaturga y directora Queralt Riera (Parets del Vallès, 1978) por el tema de la violencia. En Dona hablaba de la violencia que implica la prostitución, en Pruna de la violencia de los abusos sexuales a menores y en Jo porn, tu porno de la que anida sobre el cuerpo de las mujeres. Ahora, en Perdóname cuerpo mío, nos habla de la violencia del hombre sobre el cuerpo y el alma femenina, es decir, de la violencia de género que se ha cobrado, a día de hoy, 44 víctimas mortales desde principios de año.

El espectáculo plantea tres historias imaginadas pero nada ajenas a lo que ocurre en muchos hogares. Carmen ha descubierto en la consulta de la psicóloga que no tiene amor propio, que no sabía ni qué era; Mari Carmen sufre agresiones de su marido pero es incapaz de denunciarlo. Como en tantos casos, prevalece el afecto. Y Carmela tiene una pareja sexualmente agresiva y despótica.

Quizás no sean historias muy originales, pero sí lo es la manera de explicarlas. Riera opta por la fragmentación de cada una de ellas, por la desnudez de un espacio escénico con el apoyo únicamente de un telón-pantalla y por la incorporación de elementos ajenos que hacen la obra más lúdica, pero que no siempre quedan justificados, como las cinco canciones con la buena voz de Àfrica Alonso. Todo ello está atravesado por la tradición de la matanza del cerdo, metafóricamente equiparable a la de las mujeres.

Dice Queralt Riera que no ha querido hacer un espectáculo de denuncia, pero algo de eso hay en la larga alocución que sitúa a la mujer como una cerda haga lo que haga. Sin duda se trata de una propuesta militante a aplaudir. Es una obra teñida de aliento poético, como otros textos de la dramaturga, y con una letanía a tres voces comprometida ya desde el título del espectáculo. Al fin y al cabo, es el cuerpo de la mujer el que sufre las agresiones.

Las tres actrices ofrecen buenas interpretaciones con una entrega admirable, aunque la dirección —imaginamos que siguiendo las tendencias actuales— se aferra a una contención que matiza las emociones de los personajes. Así, evita el gran dramatismo de las situaciones, que adorna con una serie de frases coreográficas no muy bien resueltas. En cualquier caso, una función recomendable.

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