"El 'star system' de Hollywood comienza con 'Maria Rosa' de Guimerà"
Sharon G. Feldman recorre la aventura norteamericana del dramaturgo a través de siete actrices a principios del siglo XX
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BarcelonaEl dramaturgo Àngel Guimerà (Santa Cruz de Tenerife, 1845 - Barcelona, 1924) tardó prácticamente dos años en dar el visto bueno para que Terra baixa se pudiera representar en los Estados Unidos. "Me parece que no se tomaba muy en serio este proyecto y no sabía quién era Mrs. Fiske", explica la catedrática de la Universidad de Richmond (Virginia) Sharon G. Feldman. Durante una década, ella ha seguido el periplo de las obras de Guimerà en América del Norte para constatar su impacto en los teatros de principios del siglo XX. El resultado se explica en Guimerà a Amèrica. Set dones per a un fenomen transatlàntic (L'Avenç; traducido por Pere Bramon), un libro que demuestra que Terra baixa y Maria Rosa hicieron mella en la escena norteamericana.
El primer director en llevar un texto del dramaturgo catalán a Broadway fue, en realidad, una mujer. "Mrs. Fiske era una gran actriz y, junto con su marido, tenían una compañía y un teatro alquilado, The Manhattan Theatre. Eran una pareja de empresarios muy poderosa y fueron fundamentales para el aterrizaje de Guimerà en los Estados Unidos", señala Feldman. Terra baixa desembarcó allí desde México, cuando el Teatro del Renacimiento organizó una función especial de la obra para recaudar fondos destinados a ayudar a Galveston, que había sufrido un huracán devastador. Entre los espectadores de aquella producción, representada en castellano con traducción de José Echegaray, estaba Guido Marburg, que llevó la obra hasta el matrimonio Fiske y se convirtió, con el tiempo, en uno de los grandes defensores de la obra de Guimerà.
Marburg, junto con Wallace Gilpatrick, tradujo la historia de Manelic y Marta al inglés –que retitularon Marta of the lowlands– y persistió hasta que el dramaturgo catalán accedió a darles los derechos para representarla. En el libro, Feldman narra cómo la primera puesta en escena, protagonizada por Corona Riccardo, ya irrumpió "rodeada de celebridad y de escándalo" después de que la actriz fuera herida de bala una tarde antes de la función. El éxito de Terra baixa, sin embargo, no se explica sin el contexto de los Estados Unidos en aquella época. "Entonces no había una gran tradición teatral. Todavía no había llegado Eugene O'Neill, que marcaría el inicio del teatro moderno. Era muy frecuente ver montajes extranjeros en Nueva York. Hoy en día, en cambio, ver una obra catalana en Broadway es todo un hito", dice Feldman, en referencia al reciente estreno de El cuerpo más bonito que se habrá encontrado nunca en este lugar, de Josep Maria Miró, que ella misma ha traducido al inglés.
Un espejo del deseo femenino
La aventura de Guimerà en Norteamérica está ligada a una retahíla de nombres de actrices que vieron en sus obras un espejo del deseo y la liberación femenina. Una de ellas fue Florence Roberts, la única que montó y protagonizó tanto Terra baixa como Maria Rosa. Muy arraigada en California, hizo gira con las dos obras por el Oeste de los Estados Unidos. "Eran actrices muy inspiradas por la capacidad de las heroínas de Guimerà de alzar la voz, de rebelarse contra las convenciones sociales y de reivindicar el derecho a decidir sobre sus propias vidas. Buscaban personajes con cierta agencia y con emociones profundas", subraya Feldman. Entre ellas también está Bertha Kalich, la primera actriz yiddish en saltar a los escenarios de Broadway, y la soprano Geraldine Farrar.
"Farrar era una gran diva, la prima donna absoluta del Metropolitan Opera. Tenía mucha ambición y su amigo David Belasco la convenció de trabajar en cine", dice Feldman. Farrar había triunfado con Carmen en los escenarios y buscaba reproducir en el cine una historia similar. Así fueron a parar a Maria Rosa. "Era una mujer muy generosa, amable y empática, pero a la vez tenía un gran ego. Cuando vio que podría aparecer en las pantallas de cine de todas las ciudades de los Estados Unidos, aunque fuera con una película muda, dijo que sí", explica Feldman. Farrar firmó un contrato enorme con Hollywood y en el verano de 1915 empezaron a rodar Maria Rosa. Después grabó Carmeny otra película titulada Temptació, las tres dirigidas por Cecil B. DeMille. "Por toda esta historia, podemos decir que el star system de Hollywood comienza con Maria Rosa de Guimerà", afirma la catedrática.
Alpargatas en Broadway
Tanto en las producciones teatrales como en las cinematográficas, el equipo artístico se ciñó al realismo y procuró reproducir el entorno rural catalán. En la primera versión de Terra baixa, por ejemplo, el actor que hacía de Manelic (Hobart Bosworth, que años más tarde se convertiría en una estrella de Hollywood gracias a films como El gran desfile, de King Vidor) vestía con faja y alpargatas. "Después de la guerra entre España y los Estados Unidos, todo aquello que era español se consideraba muy exótico y despertó cierta fascinación", apunta Feldman. Los espectadores estadounidenses, sin embargo, no vieron las obras de Guimerà íntegras, sino pasadas por el tamiz de dos traducciones que difuminaban la identidad rural y el arraigo a Cataluña, con cambios como el nombre del personaje de Marçal por Ramon.
¿Qué impacto tuvo para Guimerà ser el primer dramaturgo catalán en pisar Broadway? Según Feldman, no hay constancia de ello. "Tenemos los recibos de taquilla conservados en la Biblioteca de Cataluña, como parte del fondo personal de Guimerà, y sabemos que a él los talones le llegaban. Los traductores también le enviaban noticias y reportajes de las obras –explica la catedrática–. Quiero pensar que era perfectamente consciente del éxito y que estaba contento".