Tres buenas actrices para una historia de gente normal
'Morning sun', en La Villarroel, es un drama sentimental con un recurso dramatúrgico interesante para explicar la historia
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- Traductora: Adriana Nadal
- Director: Pau Roca
- Intérpretes: Míriam Iscla, Anna Güell, Raquel Ferri
- Sala Villarroel. Hasta el 22 de noviembre.
Por más que el imaginario audiovisual se mueva ampliamente alrededor de historias traumáticas y violentas, la mayor parte de la gente tiene una vida normal. Y eso significa una vida familiar, laboral y sentimental con momentos dulces y momentos amargos, con sobresaltos pero sin otros terremotos que los que puedan sacudir la salud. Y Charlotte, protagonista de Morning sun, es parte de esta gente normal. El espectáculo toma el título del cuadro de Edward Hopper de una mujer sentada en una cama mirando el paso del tiempo.
De hecho, las alabanzas hacia esta obra de Simon Stephens (El curioso incidente del perro a medianoche, Heisenberg, Pornography) hablan de la virtud de levantar un drama sentimental sobre la cotidianidad de la gente normal. Y, como la mujer del cuadro, los espectadores verán pasar ante ellos cincuenta años de la vida de Charlotte –que quiere que le llamen Charlie–, la de su hija Tessa y la de su madre Claudette. Es una historia de cincuenta años explicada a la manera de un largo flash-back. Desde la madurez de una Charlie confrontada a la enfermedad y a la invisibilidad, la obra hace un recorrido emocional por los sobresaltos sentimentales y las confrontaciones de la protagonista con la madre, la hija y su íntima amiga. La historia queda salpicada con las efemérides en los Estados Unidos, que sirven más que nada de referentes temporales, ya que no modifican el relato.
El gran hallazgo de la obra, sin embargo, no es tanto el recorrido emocional de las mujeres –un poco previsible– como la manera de explicarlo. El recurso dramatúrgico consiste en hacer que dos de las actrices (la madre mayor y la hija) entren y salgan de los personajes para interpretarse a sí mismas en diferentes edades. También encarnan otros personajes más accesorios sin ningún cambio ni siquiera de voz y con saltos temporales perfectamente entrelazados. Esto exige una gran concentración y precisión en las réplicas, como la que exhiben Míriam Iscla, Anna Güell y Raquel Ferri bajo una impecable dirección de Pau Roca.