Fútbol

Las escuelas de fútbol que luchan por la paz en Siria con el apoyo del Barça

La violencia en Kurdistán ha detenido la actividad de un proyecto con la participación de Oleguer Presas, que utiliza el deporte para unir comunidades enfrentadas

Act. hace 15 min

BarcelonaLa Liga de la esperanza. No siempre los proyectos son bautizados cuyo nombre refleja bien la idea que persigue, pero en este caso el nombre está bien encontrado. La Hope Leaguees un proyecto que utiliza el fútbol para unir a los vecinos del norte de Siria e Irak, donde años de guerra y fanatismo religioso han hecho tanto daño. "En ciudades como Raqqa se ha conseguido que miembros de familias que tenían militantes en Estado islámico participaran en el proyecto juntos con comunidades perseguidas por el ISIS", explica el ex jugador del Barça Oleguer Presas. Persiguiendo un balón, niños y niñas de una zona en la que el odio entre comunidades y religiones ha dejado miles de muertos, creaban esperanza. Pero en las últimas semanas, el odio ha pasado por encima de sus sueños. La escalada militar del gobierno sirio contra la zona autónoma kurda lo ha alterado todo.

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La Hope Leaguees una iniciativa de la Fundación Barça, la Escuela de Fútbol El Cuartel de Sabadell de la que forma parte Presas, y otras asociaciones como NOVACT, Un Ponte Per, DOZ International, IDare y Casa Nostra Casa Vostra. Con financiación de la Generalitat a través de la Agencia Catalana de Cooperación al desarrollo, este proyecto ha creado seis escuelas, cuatro de ellas en Siria y dos en el Kurdistán iraquí. "El proyecto nace en octubre de hace dos años. Es una iniciativa de NOVACT, una organización no gubernamental y sin ánimo de lucro, que trabajaba en la zona y veía que el fútbol podía ayudar, porque es un deporte muy popular. Se hizo una primera misión para encontrar socios locales y evidentemente tuvo una gran acogida. La idea era reproducir el modelo de la". El Cuartel es un proyecto nacido hace años en Sabadell que trabaja para hacer del fútbol un espacio de creación de valores positivos, y fomenta la cooperación por encima de la rivalidad. "En La Caserna tenemos una idea comunitaria del fútbol. Las familias forman parte del proyecto y se autogestionan, y hacen que familias muy diferentes puedan trabajar juntas. Es una idea que permite romper estigmas en una zona castigada por el odio como aquella", añade el ex jugador del Barça y el Ajax, que ha visitado la zona personalmente para ayudar a implementar.

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En julio de 2025 el proyecto arrancó con unos campus de verano para permitir al equipo formativo que tomaran experiencia. Duró hasta octubre y "después ya empezó a crearse las escuelas. Y los resultados eran muy buenos. Funcionaban bastante bien. Estaban cogiendo rápidamente la idea de trabajar juntos, adaptándolo a su contexto", explica Oleguer, que celebraba poder tener un compañero de viaje como la Fundación del FC Barcelona. "La Fundación del Barça es socio del proyecto y nos ayuda con material y visibilidad. Tener un socio como el Barça es muy potente, es simbólico. Nos han ayudado mucho a nivel metodológico, puesto que tienen el programa Sportnet que han aplicado en zonas de conflicto", añade. "Uno de los grandes logros era la paridad. Nuestro equipo formativo estaba formado por un 50% de varones y un 50% de mujeres. Mujeres que se convierten en referentes para las niñas, jugando al fútbol y participando activamente en la organización. Las mujeres han sufrido mucho en esa zona y no siempre es fácil. Hasta los ocho años las familias ven bien que jueguen en las escuelas, pero una vez se hacen mayores cuesta más. Pero se estaba avanzando", razona.

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De todos modos, en los últimos días la guerra ha vuelto. Retronaron de nuevo los cañones y los morteros, se ejecutaron civiles, bombardearon ciudades. Tras las conversaciones fallidas entre el gobierno transitorio de Siria y las Fuerzas Democráticas Sirias de la zona de mayoría kurda, la ofensiva del ejército sirio y de milicias defendidas por Turquía, con la participación de tribus árabes locales, ha provocado muertes y aún más refugiados.

La escalada de violencia ha comportado el cierre temporal de las cuatro escuelas de fútbol comunitario de la Hope League que se ubican en las poblaciones de Kobane, Raqqa, Tiberspiye y Hasaka. La región de Raqqq ha vivido enfrentamientos antes de ser conquistadas por el gobierno, y Kobane vive un nuevo sitio. Hace años fue sitiada por Estados Islámico y ahora por unas tropas gubernamentales en las que existen mercenarios islamistas. "El cierre de escuelas que trabajan para desactivar narrativas de odio y violencia ofreciendo alternativas positivas de identidad y pertenencia es una noticia grave y preocupante", explica Presas. Precisamente la idea de las escuelas es poner un grano de arena para tender puentes entre las distintas comunidades. Entre árabes, kurdos y yazidís. Entre musulmanes, cristianos y ateos, para intentar detener la radicalización de las nuevas generaciones. Y haciendo hincapié en las hijas e hijos de víctimas del Estado Islámico en una zona donde este grupo islamista se hizo fuerte. La esperanza sigue encendida, pero el odio ha provocado que toque detener, de momento, un proyecto que sigue en Irak. El sueño es poder pronto reactivarlo en Siria.

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