Brian Fariñas, el hijo de camionero que ha enamorado a Hansi Flick
El centrocampista, reconvertido a lateral por las bajas en la defensa, firma dos buenos partidos consecutivos como titular
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BarcelonaBrian Fariñas (Benicarló, 9 de febrero del 2006) se ha presentado a la afición por la puerta grande. Las urgencias en defensa llevaron a Hansi Flick a ubicarlo como titular contra el Alavés. La respuesta del futbolista de 20 años fue tan positiva que el centrocampista reconvertido a lateral repitió ante un rival de la talla del Aston Villa. Fariñas volvió a convencer en una posición que no es la suya, a pesar de que ya había jugado en algunas ocasiones con el filial o durante la pretemporada. Heredero del dorsal 4 que dejó huérfano Ronald Araujo, muchos se preguntaron quién era este joven al que se daba ficha del primer equipo sin ni siquiera haber debutado. La lesión de Frenkie de Jong hizo que Flick bloqueara la cesión al Girona de un joven jugador que ya había despertado el interés del fútbol saudí hace un par de años.
Antes de aterrizar en la Masía el año 2018 para jugar en el Infantil A, Fariñas había pasado por la cantera del Villarreal –uno de los más exitosos del fútbol estatal– y, desde muy pequeño, había empezado a jugar en el club de su pueblo: el Benicarló Base Fútbol. Lo hizo ya antes de ser prebenjamín, en uno de los equipos de pre-fútbol que tiene el club de este municipio valenciano de poco más de 30.000 habitantes en el que ya se empieza a ver a qué niños y niñas les hace más gracia jugar a fútbol. Se hace a partir de unos ejercicios de coordinación, y aquí ya quedó claro que Brian, "que tenía cuatro o cinco añitos entonces", tenía las condiciones. "Era un niño muy tímido, pero con un físico espigado y delgado, a quien su padre, Toni, llevaba siempre a los entrenamientos", relata a el ARA Domingo Lores, su primer entrenador.
"Era muy coordinado para la edad que tenía. Recuerdo partidos de entrenamiento de cinco contra cinco y, cuando su equipo ganaba 5-0, lo cambiaba y el otro equipo ya se ponía 5-5". Domingo también recuerda una anécdota significativa: "Le prohibí chutar con la derecha, para potenciar su otra pierna. Él me miraba mal, pero su padre le dijo que me hiciera caso. Y jugando con la izquierda también sobresalía".
Su padre, Toni Fariñas, le acompañaba "siempre que podía a los entrenamientos y le dedicaba mucho tiempo". Toni es camionero e intentaba ajustar sus horarios. "Se quedaba con él después de los entrenamientos, chutando el balón... Cosa que me preocupaba un poco, porque he visto muchos casos de niños que han aburrido el fútbol por culpa de los padres. Yo le comentaba a Toni: «Oye, que ya tiene suficiente, de entrenamiento», pero insistía. Era constante y no discutía lo que le pedías". Toni sigue trabajando de camionero y, de hecho, esta semana ha hecho equilibrios porque, a pesar de estar en ruta desde el lunes, no se quiso perder el debut de su hijo en la Champions.
Brian Fariñas llega a la Masía
Brian destacaba y muy pronto llamó la atención de los captadores del Villarreal, club que tiene un convenio con el Benicarló. Fue un año al Benjamín del Villarreal, después volvió una temporada a Benicarló, y realizó una campaña en la que sobresalió antes de quedarse definitivamente en el Villarreal. Estuvo allí hasta los doce años, cuando le fichó el Barça –teniendo que pagar un traspaso y no sin que ello generara las críticas del conjunto groguet– y pasó a residir en la Masia.
Domingo, que mantiene relación con Brian y su familia –el CD Benicarló colabora con el campus que organiza el futbolista y le hicieron entrega de una placa conmemorativa hace un par de años, después de ganar la Champions juvenil– recuerda que era un niño "callado, tímido y que, incluso, bajaba la vista cuando hablaba conmigo, el entrenador".
Coincide con esta descripción Xavi Martín, actual director general de Francina Management y exdirector de la Masia (2019-2021). "Lo recuerdo como un chico bastante introvertido, poco hablador, pero muy inteligente. De los que no necesitaba hacerse notar para que los compañeros le respetaran", explica a ARA. "Su madurez era poco habitual para la edad que tenía cuando llegó. Escucha, observa y ejecuta. De hecho, es lo que le ha reconocido ahora Flick: inteligencia y constancia", añade.
Martín también recuerda la figura de Toni, el padre: "Venía muy a menudo a la Masia a verle, para estar cerca de él. Era una familia muy presente, pero no la recuerdo invasiva. Y eso, para un niño que vive en la Masia, es fundamental". Antes de llegar al primer equipo, Fariñas completó toda la etapa del fútbol-11 formativo. "A pesar de ser introvertido, se ganaba a los compañeros. En el Cadete A, la temporada 2021-22, coincidió con Lamine y crecieron juntos en la Masia, y se hicieron grandes amigos".
El exdirector de la residencia de la cantera también lo recuerda como un futbolista "muy receptivo con los entrenadores": "No protestaba, preguntaba y aprendía. Se ha visto claro, por ejemplo, cuando Belletti –entrenador del filial– o ahora Flick, lo han hecho jugar de lateral".
Martín también explica cómo un día tuvo que tirarle de las orejas, como a muchos otros futbolistas de la cantera. "Un día salió de La Masia para ir con los amigos, pero lo hizo sin autorización. Me preocupé mucho. Mi primera reacción fue enviarlo a casa una semana como castigo. Pero hablamos con la madre, Leticia, y decidimos hacerlo de otra manera: que cumpliera el castigo en la Masia. Si lo enviábamos a casa perdía clases y entrenamientos".
Así, "quedó claro que hay normas que no se pueden saltar, pero no interferíamos en su formación": "No volvió a pasar", resuelve Martín. "Es un chico que aprende de sus errores. Esto también ayuda a entender que haya podido llegar hasta el primer equipo", concluye el exdirector de la Masia.
A pesar del salto a la fama de Brian Fariñas, Domingo, su primer entrenador, recuerda que mantiene su arraigo con Benicarló. Tiene hermanastros y primos que juegan o han jugado en el club donde él empezó a dar sus primeros pasos como futbolista.