Las entradas del clásico vuelan (aunque sean a precio de oro)

Quien quiera ver el Barça-Madrid y todavía no tenga entrada, deberá abonar como mínimo 1.000 euros

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Aficionados del FC Barcelona en el estadio Spotify Camp Nou durante el partido de Liga contra el Real Madrid del 10 de mayo de 2026.
01/10/2026 - 07:04 h

BarcelonaEl clásico de la temporada pasada fue muy especial. El Barça-Madrid volvía a disputarse en el Camp Nou después de dos años de exilio en Montjuïc y, además, el conjunto azulgrana podía proclamarse campeón de Liga. Con un estadio todavía al 60% de su capacidad, y con un club necesitado de ingresos para devolver el crédito de Goldman Sachs, la directiva vio una oportunidad de oro para hacer caja. A pesar de las críticas de algunos socios y aficionados que consideraban los precios abusivos, se acabaron recaudando 16,3 millones de euros. Todo un récord de facturación.

En esta edición no hay tantos alicientes, porque apenas es en la primera vuelta, aunque la buena racha del Barça y las dudas deportivas en el Real Madrid hacen prever que los aficionados se lo pasarán bien en el estadio. En cualquier caso, un clásico es un clásico y los precios de las entradas lo dejan bien claro. El martes por la mañana se abría la venta exclusiva para los socios. Las entradas más baratas costaban 299 euros. En pocos minutos volaron. Una vez más, los precios generaron controversia y mucho ruido en las redes, aunque el ritmo de venta seguía constante. El miércoles por la tarde ya solo quedaban las localidades de tribuna y de lateral, las zonas más nobles. Los precios superan los 1.000 euros. Si el ritmo se mantiene, antes del fin de semana colgarán el cartel de sold out.

A las entradas estándar se añade la oferta de localidades vip, que van de los 2.450 del Balcony (las primeras filas de la segunda gradería) a los 6.500 del Pitch Row lateral (las primeras filas del lateral, cerca del césped). Son las localidades que tienen mejor visión del partido y, sobre todo, ofrecen catering de lujo ininterrumpido desde una hora y media antes del partido y hasta una hora después.

Polémica por una promesa de Laporta que se cumplirá más adelante

El rango de precios es muy similar al del clásico del mes de mayo. Pero las protestas se han hecho más evidentes porque Joan Laporta dijo durante la campaña electoral que prometía un descuento del 50% para los socios en la compra de entradas. En este clásico, sin embargo, es solo del 5% (315 en el precio original, 299 con el descuento). Desde el Barça argumentan que la promesa del presidente sigue vigente, aunque matizan que se aplicará cuando se hayan terminado las obras del Camp Nou y se haya llegado a las 105.000 localidades disponibles.

Además, en torno a la directiva recuerdan que los abonos son, en proporción, "de los más bajos de Europa" con rangos que van de los 547 euros en el gol hasta los 1.442 en la tribuna, lo que supone un precio por partido que ronda los 20 euros en los abonos más baratos y los 53 en los más caros. Además, recuerdan que muchos socios abonados decidieron apuntarse voluntariamente a la excedencia, y encuentran lógico que si ahora quieren ver un partido de primera clase, tengan que rascarse el bolsillo. "Muchos socios han preferido no abonarse e ir solo a partidos pata negra, como el clásico o los buenos de Champions. Y eso se tiene que pagar", apuntan desde las oficinas.

Hacer caja con el estadio es clave para cumplir con los presupuestos. Sobre todo, en un momento en que el Barça ha tenido que ampliar el crédito con Goldman Sachs, pasando de los 1.500 millones iniciales a los 1.800. A más dinero, más intereses a pagar, y en el club hay mucha prisa por conseguir ingresos y cumplir con los plazos de pago sin sustos. Además, tal y como se explicó en la asamblea, ahora es la financiera quien se queda el primer tramo de ingresos que genere el Camp Nou. Una vez abonado el importe, que para esta temporada es de 67 millones pero que en el futuro superará los 100, el resto queda en las arcas del club.

La política de precios, impopular pero necesaria para el Barça

En los despachos nobles del Camp Nou saben que esta política de precios es impopular, pero no están dispuestos a renunciar a este modelo de negocio que consideran clave para que cuadren los números. Además, desde el entorno de Laporta se insiste en el "momento de provisionalidad", y recuerdan que cuando el estadio esté acabado y haya lugar para 105.000 espectadores, se recuperará la normalidad, dejará de haber abonos en excedencia y también se recuperará el asiento libre. Pero, mientras tanto, habrá que sacar dinero como sea. Además, desde el área económica recuerdan que los retrasos en la reapertura del Camp Nou han derivado en problemas de tesorería, y que el próximo curso se tendrá que jugar entre tres y cinco meses en Montjuïc mientras se hace la instalación de la cubierta. Es decir, que durante este periodo volverán a caer los ingresos.

Así, con el estadio acabado, habrá muchos más socios contentos, porque podrán volver al Camp Nou. Y, al menos a corto plazo, el Barça les ha prometido que no les subirá el abono más allá del IPC. De todas formas, habrá que seguir haciendo negocio, porque el objetivo es que el Camp Nou suponga, en el global, más de 400 millones de ingresos por temporada. Por tanto, esta política de precios para las entradas que se venden en taquilla no retrocederá. Al contrario, seguirán los precios dinámicos y no sería de extrañar que incluso acaben yendo al alza.

El club prefiere no hablar de previsión de ingresos en este clásico, aunque las fuentes consultadas creen que se puede llegar a los 20 millones. Sería un nuevo récord de facturación. De momento, van por el camino de conseguirlo.

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