Barça

Laporta se pone a la defensiva

El presidente del Barça, que dimite para volver a presentarse, diseña una estrategia electoral para minimizar el debate

10/02/2026

BarcelonaJoan Laporta hacía oficial su renuncia a la presidencia del Barça el mismo día que empezaba la carrera electoral. Para cumplir con lo que marcan los estatutos, Laporta dimitía con el objetivo de volver a presentarse y dejaba su sitio a Rafael Yuste, que encabezará la junta provisional hasta final de temporada. En el club también se quedan Josep Cubells, Alfonso Castro, Josep Ignasi Macià, Àngel Riudalbas, Joan Solé y Sisco Pujol. En cambio, Laporta, con Elena Fort, Antonio Escudero, Ferran Olivé, José María Albert, Javier Barbany, Miquel Camps, Javier Puig y Joan Soler, dejaba el palco de forma temporal para empezar una campaña que el laportismo lleva meses diseñando y que ha planteado como un sprint.

Las últimas horas de Laporta en la presidencia se calcularon minuciosamente. La semana antes de su dimisión se aceleraron reuniones y renovaciones. A derecha ley, Yuste podría haber ejecutado todos estos procesos que estaban en marcha, pero la intención era que Laporta y los suyos aparecieran en la foto de turno. La traca final fue una entrevista en Laporta, emitida el domingo por los canales oficiales del club, que se vendió de forma oficial como un "balance antes de dimitir". Incluso se había calculado cómo proceder con la renuncia: Laporta atendía a los medios de comunicación a la salida. Pero del presidente interino, ninguna declaración. Y así seguirá siendo en esta campaña, en la que la intención es que Yuste tenga un perfil bajo y todo el protagonismo se lo lleve su amigo y (de momento) precandidato.

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Ya hace meses que el núcleo de confianza de Laporta ha estado trabajando en estas elecciones. El presidente sabía que podía utilizar todo el aparato propagandístico del Barça a su favor sin cometer ninguna ilegalidad. En verano cambiaba el director de comunicación y se modificaban las rutinas de un Laporta que se dejaba ver más y pasaba a ser más activo en declaraciones públicas.

Todo el mundo sabía que eran movimientos electorales, pero en los despachos nobles estaba la orden de hablar de todo menos de elecciones. "Hasta que no se convoquen, nada", decían los asesores de confianza. El objetivo estaba muy claro: minimizar el debate. La oposición de Laporta aprovechó algunas ventanas sin partidos del primer equipo masculino –los paros de selecciones, por ejemplo– para intentar sacudir el ambiente y hacer que el presidente entrara en el juego. Pero Laporta no golpeó al cebo y siguió con su hoja de ruta. Una propuesta similar a la de los comicios del 2021, en la que todo el mundo sabía que iba a presentarse, pero esperó hasta el último momento para anunciarlo. "Cuanto menos clima electoral haya, mejor", admitía su entorno más cercano.

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Laporta renuncia a la figura del jefe de campaña por dirigir él la candidatura

Pero habrá numerosas diferencias respecto a las elecciones del 2021. La más visible, que Laporta no tendrá un jefe de campaña. En los últimos comicios, Laporta se alió con el publicista Lluís Carrasco, quien diseñó una estrategia que tenía en cuenta todos los detalles, desde el aspecto físico de lo presidenciable hasta los actos publicitarios. De él, por ejemplo, fue la idea de instalar la mítica lona junto al Bernabéu –"Ganas de volver a veros"– o de hacer adelgazar varios kilos por tener una imagen pública que no le restara puntos junto a Víctor Font, el otro gran aspirante, diez más joven que él.

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En su lugar, Laporta ha constituido un comité de campaña en el que él mismo será el máximo responsable y el hombre que tenga la última palabra. Le acompañarán personas de su confianza, como Jordi Finestres, escudero fiel del presidente desde su primer mandato al Barça, que se desvinculará del club la próxima semana para centrarse al 100% en las elecciones. En este equipo también se espera la presencia de nombres como Jordi Cuminal o Maite Laporta, que también le ayudaron en los anteriores comicios.

Ni firmas telemáticas ni voto por correo

Antes de terminar, la junta en bloque se encargaba de fijar las bases de la campaña electoral. Aparte de escoger la fecha, el 15 de marzo, en la que no está garantizado que haya partido en el Camp Nou y que caerá en medio de los octavos de final de la Champions, la directiva debía decidir dos puntos clave: sobre la recogida de firmas para pasar de precandidato a candidato y definir la jornada electoral.

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En cuanto a los avales, los estatutos abrían la posibilidad de que los precandidatos utilizaran medios telemáticos para conseguir las 2.337 firmas necesarias. Pero finalmente deberá recurrirse al formato tradicional del boleto, la firma con bolígrafo y el DNI fotocopiado por las dos caras. Tampoco habrá voto por correo el próximo 15 de marzo, ya que alegan los problemas con Correos ocurridos en el 2021. Además, el club justifica que aquella medida tenía sentido durante la pandemia. La única concesión es que habrá cinco puntos de votación por el territorio (Barcelona, ​​Gerona, Lérida, Tarragona y Andorra) y que el censo será universal. O sea, que cualquiera podrá votar donde quiera.