Mourinho, te estábamos esperando

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Jose Mourinho durante el partido del sábado contra el Villarreal en el Santiago Bernabéu
16/10/2026 - 16:00 h
Periodista

BarcelonaMirar las ruedas de prensa de José Mourinho es hipnótico. Quizás pensarán que soy masoquista, pero es un espectáculo que me atrapa. Durante los primeros meses de este segundo periplo en Madrid parecía que ya no era el de antes. Pero en los últimos días ha vuelto. Pasan los años y sigue en forma. Cuando alza la voz, sus ruedas de prensa son cómicas y trágicas a la vez. Commedia dell'arte a la portuguesa.

Después de su épico triunfo en Roma, Mourinho alzó el vuelo. Una rueda de prensa para gourmets en la que se enredó un poco con una frase hecha portuguesa sobre un gato que esconde la cola. Seguramente se refería a "Gato escondido con el rabo fuera", un dicho que sirve para burlarse de quien intenta hacer una cosa a escondidas pero deja pistas. Empezó a hablar del gato que conspira contra el Madrid, indignado porque Vinícius Júnior había descubierto que sería sancionado con cuatro partidos en la Liga cuando estaba arriba del autobús que les llevaba al Olímpico de Roma. En su cabeza alguien en el comité de árbitros estaba esperando en Madrid el momento justo para emitir el comunicado. Fue esperando hasta el momento del autobús, porque según la lógica mourinhista quería descentrar al jugador.

Después se quejó de los horarios de los partidos. Otro clásico de su repertorio. Ha llegado octubre y ha llegado Mourinho. Te estábamos esperando. El Mou de siempre. Aquel que un día se niega a hablar en rueda de prensa y pocos días después se recrea en ella. Aquel que considera que todo el mundo va contra su equipo, el rey de las teorías de la conspiración. Los aficionados de los otros equipos nos lo miramos con la boca abierta, medio sorprendidos medio divertidos, ya que son teorías que no se sostienen por ningún lado. Es como ver a los que creen que la Tierra es plana. Los escuchas fascinado y sorprendido. Pero atención: siempre hay quien le cree.

Mourinho lleva toda la vida haciendo esto. Lo hacía en el Oporto, en el Chelsea y en el Inter. Se trata de crear teorías en las que árbitros, políticos, federaciones y rivales conspiran en tu contra. De fuera parece ridículo, pero muchas veces le funciona. En un club dividido como el Madrid, donde por primera vez desde hace años hay oposición, le puede servir. En un vestuario roto como el suyo, le puede servir. Unir a los tuyos creando enemigos externos. Lo necesita, realmente, ya que su Madrid no juega bien. En Roma salvaron el partido quién sabe cómo, mientras Mbappé va a la suya y Vinícius pierde el norte. Mourinho ha recuperado la vieja receta de los enemigos externos para esconder que por dentro el Madrid es muy frágil.

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