La noche de los horrores, entre la defensa y el VAR: los apuntes en caliente del Atlètic-Barça
El equipo de Flick mereció perder en un partido donde cuesta entender el gol anulado en Cubarsí
BarcelonaQué primera parte. Qué desastre. Justo cuando el Barça parecía estar en racha, una derrota de las que duelen. Quizás si el gol de Cubarsí no hubiera sido anulado, aún podría confiarse en la remontada, pero hay que creer que existía fuera de juego. Pero cuesta creerlo. En cambio, es necesario seguir creyendo en este equipo a pesar del naufragio. No es el momento de quemarlo todo, aunque cueste después de ver un partido por olvidar.
Un equipo desnudo
Es difícil mantener la cabeza fría cuando el Barça pierde así. Cuando casi nada sale. Cuando la defensa azulgrana se asemeja a los actores de aquel filme de hace años, Hoja Monty, donde un grupo de personas en paro intentaban coordinar los movimientos para hacer un espectáculo donde se quitaban la ropa. En algo se le pareció, el Barça: quedó desnudo. Es el riesgo de ser atrevido y valiente. De jugar con esta defensa avanzada: cuando las cosas no se hacen bien, el estropicio es de las que duelen. ¿Pero esto significa que hay que cambiar de táctica? ¿Hay que criticarlo todo ahora? No.
La gente que quiere quemarlo todo
Es el momento de desconfiarse de quien quiera cobrar facturas ahora y diga que él ya sabía que algunos jugadores no podrían jugar ni en la Rapitenca. Una derrota como ésta duele y los aficionados son libres de no cenar, maldecir y estirarse el pelo. Pero atención a quien aproveche para querer hundir al equipo, atacar a Hansi Flick o proclamar que Joan Garcia, pese a un error muy grave, no merece estar en el Barça. O ser cruel con Olmo, Ferran o Casadó, quienes no tuvieron el día. Tampoco apareció Lamine. Puede ocurrir. Conociendo a este equipo, una derrota así les puede espolear para recuperar el mejor nivel, cuando vuelvan los lesionados. Es necesario confiar en un equipo que llevaba 17 victorias en los últimos 18 partidos. Las notas, a finales de temporada, siempre.
Qué vergüenza, el VAR
No es el momento de quemar nada. Y si es necesario quemar metafóricamente algo, que sea el VAR. Es una vergüenza que el juego quedara parado siete minutos para analizar si estaba fuera de juego o no, el gol de Cubarsí. Hay que agilizar las cosas, no es normal tener a los jugadores enfriándose mientras Simeone pedía ayudaba divina, porque era consciente de que quizás era gol. Al final dijeron que estaba fuera de juego por... ¿un centímetro? ¿Por la punta de una bota? Tienes que creer que estaba fuera de juego. Y cuesta creerlo porque en jugadas de fuera de juego de este tipo, que los goles no se validen es una tomadura de pelo. Cuesta creer en este VAR, viendo cómo actuó también en la jugada de la roja a Eric, donde parecía que Araujo podía llegar. Una jugada en la que se puede enseñar roja, cierto. Pero si lo sumas a la primera acción, te saca de quicio.
Calma, queda temporada
Y ni las mil faltas recibidas por Fermín ni el gol que mancharon a Cubarsí pueden justificar nada. El Barça mereció perder, no hay más. El Atlético supo romper la defensa catalana, mordió y encontró a Lookman un nuevo héroe. Que lo celebren. Merecieron ganar en un partido donde el pobre Raya Yuste escogió el peor día para debutar como presidente interino, si se permite algo de humor. Nos quedaremos con una segunda parte en la que el Barça mejoró un poco. Queda la rabia de imaginar lo que hubiera pasado si el gol de Cubarsí no se hubiera anulado, tanto en la segunda parte como en el partido de vuelta. Quizás la Copa se ha perdido, pero la temporada no.