El retorno de Mourinho, el hombre que habría podido ser amado en el Barça
El técnico quería volver a Barcelona, ciudad donde fue muy feliz, pero la puerta se cerró y se convirtió en rival
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BarcelonaLa historia está llena de momentos en los que un detalle lo puede cambiar todo. El año 2008 José Mourinho llegó a creer que sería el nuevo entrenador del Barça, un club en el cual ya había trabajado y del cual tenía un gran recuerdo entonces. Aquel año el portugués ya se veía volviendo a una ciudad de la cual solo decía cosas buenas. Es más, no escondía que amaba al club que hoy en día, cosas de la vida, se ha convertido en su gran rival. Dos años después, Mou vuelve a Barcelona. Vuelve al Camp Nou. El estadio donde le han silbado y le han abucheado, donde ha metido un dedo en el ojo de Tito Vilanova, donde ha perseguido árbitros y ha corrido por el césped entre aspersores celebrando un gran éxito con el Inter. El estadio donde habría podido ser amado si las cosas hubieran ido diferente aquel año 2008.
Era enero de aquel año cuando una delegación azulgrana formada por el director deportivo Txiki Begiristain y el directivo Marc Ingla viajó a Lisboa. Su destino era un despacho en una oficina del Banco Espírito Santo, entonces uno de los más grandes en Portugal, aunque en 2014 esta entidad tuvo que ser rescatada por el gobierno. La delegación azulgrana no iba a ingresar dinero. Jorge Mendes, el famoso agente, les había citado allí considerando que sería un lugar donde podrían hablar sin ser molestados por periodistas. El motivo de la reunión era valorar si José Mourinho podía ser el técnico azulgrana a partir de la temporada 2008/09, ya que entonces la ilusión que había levantado Frank Rijkaard en el Barça estaba deshaciéndose. Fue la primera reunión y Mendes acabó bastante satisfecho. Ingla no tanto, ya que no acababa de ver con buenos ojos la forma de gestionar los medios de comunicación del técnico de Setúbal.
Pero el Barça iba por mal camino. Rijkaard ya no tenía poder sobre un vestuario que se autodestruía. Y cada vez más voces pedían un entrenador malcarado y autoritario para poner orden. Mourinho no despertaba simpatías entre los barcelonistas porque ya había hecho de las suyas en la eliminatoria de Champions de la temporada 2004/05 cuando dirigía al Chelsea. Entonces los ingleses habían ganado, pero un año después era el Barça quien los derrotaría, en 2006, en aquella eliminatoria en la que Mou acusó a Messi de hacer "teatro del bueno". Aquellas eliminatorias habían provocado que el barcelonismo no tuviera buena imagen del portugués, pero en 2008 muchos socios parecían dispuestos a perdonarle los pecados si ponía orden en el vestuario. El técnico llegó a recibir a enviados del Barça en su piso de Lisboa, donde les enseñó que su hijo dormía con una camiseta azulgrana y tenía pósteres del club azulgrana en su habitación. Normal, ya que el chaval había pasado su infancia en Barcelona. De hecho, el hijo todavía es aficionado del Barça hoy en día.
En la lujosa sede de Gestifute, la empresa de Mendes, en las antiguas instalaciones de la Exposición Internacional de Lisboa, Mendes y Mourinho explicaron al entonces vicepresidente Marc Ingla y a Txiki Begiristain que habían estudiado detalladamente al Barça para poder triunfar en él. Mourinho ya daba por hecho que él sería el elegido. Pero Joan Laporta decidió que había que fichar a Josep Guardiola. Y la historia cambió del todo.
El papel de Bobby Robson
Mourinho volvería al Camp Nou en 2010, con el Inter. Aquellas semifinales de Liga de Campeones que acabaron con el triunfo de los italianos. Fue un momento clave. El técnico de Setúbal pasó a ser el malo de la película que toda historia necesita. Mourinho supo detener al Barça de Guardiola cuando parecía que ganaría la Champions en el Bernabéu y Florentino Pérez lo cubrió de oro para que fichara por el Madrid, ya que el presidente blanco creía que él era la kriptonita que podía hacer daño al técnico de Santpedor. Mourinho pasaba a ser el enemigo público número 1 del Barça.
El técnico había llegado al Barça en 1996 como asistente y traductor de Bobby Robson. Cuando el inglés se marchó y llegó Louis van Gaal, Mou se quedó en su cuerpo técnico de 1997 al 2000. Mourinho había conocido a Robson en Lisboa, cuando el técnico inglés buscaba a alguien que pudiera hacerle de traductor y tuviera conocimientos de fútbol. Y juntos hicieron tan buen tándem, que Robson se lo llevó a Barcelona en 1996.
Los dos fijaron su residencia en Sitges. Mourinho vivía en un apartamento de la urbanización del Parc de Mar, donde también vivió Van Gaal y muy cerca de donde pasaba muchos fines de semana Josep Lluís Núñez. Pero Mou hacía poca vida social en el Garraf, ya que prefería ir al Camp Nou a trabajar siempre que podía. Su mujer, Matilde, sí que se movía más por Sitges. En general, los Mourinho se marcharon con un gran recuerdo de Sitges, donde han vuelto puntualmente y se les recuerda en bares del paseo o alquilando motos de agua. De hecho, personas del entorno del técnico del Madrid explican que Mourinho habla muy bien de la vida que tuvo aquellos años en Cataluña. Pero la puerta del regreso se cerró.
Y cuando vuelve, lo hace como rival. Ahora llega en este segundo periplo al Madrid donde le toca interpretar un papel similar al de 2010: ser el técnico que pueda detener a un Barça triunfante. Si pierde, sin embargo, puede quedar muy tocado, ya que su equipo no termina de jugar bien. Y para esconderlo, ya ha ido haciendo de las suyas en las ruedas de prensa, haciendo ver que hay un complot mundial para beneficiar al Barça y perjudicar al Madrid. Aquel vecino de Sitges que daba vueltas por el pueblo con dos hijos con la camiseta del Barça a finales del siglo XX ahora se ha convertido en el gran enemigo futbolístico. Poco se lo habría podido imaginar Mourinho aquel 2008 en el que ya se veía reinando en el Camp Nou.