Subidas y bajadas en la bolsa de Hansi Flick

El debut de Brian Fariñas y la reconversión de De Jong como central contrastan con el ostracismo de Gavi

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Brian Fariñas, abrazándose con Lamine Yamal después de uno de los goles del Barça contra el Alavés
02/11/2026 - 07:04 h

BarcelonaHansi Flick necesitaba revolucionar el equipo después de dos derrotas consecutivas. Con una semana de descanso y ante la visita del Alavés, un rival de mucha menos entidad, el Barça tenía la oportunidad de reencontrarse con la victoria y recuperar una confianza que parecía haber perdido. De la misma manera que el vestuario había deslumbrado a todos con once victorias seguidas –la mayoría, por goleada–, los tropiezos contra el PSG y el Real Madrid fueron una dosis de humildad para todos, una manera de recordar que el trabajo aún no está hecho y que habrá que esforzarse hasta el final si este año también se quiere tocar metal.

El entrenador del Barça había aludido a la "frescura" de sus futbolistas como razón principal para explicar las derrotas. Habían fallado las piernas por el desgaste físico. Pero también había fallado la cabeza por la acumulación de partidos y la saturación de ideas. Flick había sacado un rendimiento muy por encima de lo que se había imaginado en verano, cuando planificó un inicio de temporada mucho más resultadista que brillante. La realidad es que el calendario fue benévolo y que los futbolistas afrontaron la competición con mucha más motivación y forma física de lo que podía preverse. Si perder en París y caer en el clásico dolió, fue sobre todo porque se habían generado unas expectativas muy altas.

La semana ha sido más tensa de lo que podría parecer de puertas afuera. A la hora de analizar qué había pasado, hubo algunas discrepancias entre la visión de Flick y el parecer de Deco. El secretario técnico tiene buena relación con el entrenador, aunque no ha compartido algunas de las decisiones del técnico a la hora de confeccionar los onces iniciales y de repartir los descansos entre la plantilla. Puntos de vista dispares que quedan camuflados cuando se gana, pero que salen a la luz con las derrotas, cuando se buscan culpables y hay que saber por qué se ha roto el carro. Por eso, en la reunión de junta del jueves, uno de los puntos del orden del día fue el de ratificar la confianza en Flick.

No es que estuviera en duda, de puertas afuera, porque en el entorno hay máxima confianza con el preparador alemán. En cambio, el presidente Joan Laporta y los suyos consideraban necesario dejar claro quién manda en el vestuario. Sin embargo, a su vez, el técnico también necesitaba dar un paso adelante. Así, el duelo contra el Alavés se veía como un test para saber hasta qué punto podía enderezar el rumbo futbolístico de la plantilla, fuera con cambios tácticos o haciendo gala de sus dotes como gestor de vestuario.

El Barça afrontaba el partido con muchas bajas atrás: Christensen, Eric, Kounde y Fort. En la previa, Flick ya dejó caer que no se quedaría de brazos cruzados y que reestructuraría el equipo, cambiando a jugadores de posición. Y mencionaba tanto a Brian Fariñas como a Frenkie de Jong para reforzar la línea defensiva. En el caso de De Jong, el neerlandés puede haber encontrado un espacio en el once en una temporada en la que tiene más competencia en el medio del campo por la llegada de Rodri. Es un jugador que gusta bastante al técnico y que completó una buena actuación contra los vitorianos, a pesar de que en algún momento tuviera errores de compenetración con Pau Cubarsí, el otro central, sobre todo a la hora de marcar la línea del fuera de juego. Todavía sin ritmo de competición tras una lesión de cuatro meses, disputó 82 minutos hasta que Gerard Martín le dio descanso.

Un debut genial de Brian Fariñas

La actuación más destacada fue la de Fariñas, que después de 13 partidos entrando en las convocatorias y sin disputar ni un solo minuto, por fin pudo debutar. Y lo hizo jugando todo el partido entero. El de Benicarló es un centrocampista que en alguna ocasión ha jugado de central y, raramente, de lateral. Pero Flick no tuvo dudas y lo situó en la banda derecha de la defensa. Hizo un partido magnífico, cumplió con creces atrás y sorprendió en ataque, con grandes detalles de calidad y una gran asociación y compenetración con Lamine Yamal.

En cambio, quien no aprobó el examen fue João Cancelo, víctima una vez más de muchas desconexiones defensivas, incapaz de fijar la línea del fuera de juego y perdiendo la espalda de su marcador en múltiples ocasiones. Flick ya le regañó en la primera y en la segunda parte, y al final el portugués fue sustituido en el minuto 62 por un Balde que, a pesar de haber perdido la confianza del entrenador en verano, está aprovechando las numerosas bajas atrás para rascar minutos.

En esta bolsa de subidas y bajadas, las acciones que siguen cayendo en picado son las de Gavi. El centrocampista andaluz no tiene suficiente siendo uno de los favoritos de Deco –que le renovó el año pasado situándole en la escala salarial media-alta de la plantilla–. Flick ha perdido la confianza en él y este curso tan solo ha jugado 7 de los 13 partidos oficiales, dos de ellos como titular –siempre, sustituido–. No salió a jugar ni en el clásico ni contra el Alavés, y únicamente ha disputado 191 de los 1.170 minutos posibles, un 16%. La cara de decepción de Gavi cuando, con 5-0 en el marcador, vio que el sábado tampoco podría jugar, fue todo un poema y un síntoma de que las cosas no le están yendo bien.

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