Una decisión que azota al madridismo
El fichaje de Rodri por el Barça, un síntoma más de que el poder de Florentino Pérez está dejando de ser absoluto
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BarcelonaDespués de recibir calabazas durante años y años, el Real Madrid conseguía completar el fichaje de Kylian Mbappé en el verano de 2024. El delantero francés, uno de los goleadores más destacados del fútbol, soñaba con ganar la Champions y aterrizaba en un equipo que unos meses antes había levantado la orejona por 15ª vez. La suma de un club ganador y un goleador implacable hacían temer lo peor. Pero, cosas del fútbol, el invento dejó de funcionar. Exceptuando la Supercopa de Europa y la Intercontinental, el equipo se quedó en blanco al mismo tiempo que el Barça se erigía como el equipo a batir.
Han pasado dos cursos y las cosas no han mejorado en el conjunto madridista. Cuatro entrenadores, crisis de juego y de resultados e inversiones multimillonarias que no han llevado a ninguna parte. A nivel institucional hay muchos nervios, y la figura de Florentino Pérez se empieza a cuestionar de manera seria, por más que revalidara hace unos meses su mandato en las urnas. Presidente del 2000 al 2007, y del 2010 hasta la actualidad, el empresario se ha caracterizado por gestionar el Real Madrid como una monarquía absolutista en la que todo pasa por sus manos, desde la parte económica hasta la deportiva, pasando también por las relaciones institucionales.
Florentino nunca ha creído en el concepto equipo. Como buen hombre de negocios, gestiona el Madrid desde el punto de vista de una multinacional y prefiere la fórmula del álbum de cromos. No es un formato muy convencional, aunque le ha ido bien en competiciones de renombre como la Champions, que ha ganado en siete ocasiones. El mandatario siempre ha explicado que tomó buena nota de su primera etapa en el palco del Bernabéu, cuando los futbolistas galácticos (Figo, Beckham, Zidane, Ronaldo Nazário...) acabaron teniendo más poder que él. Por eso desde que recuperó el poder decidió atar en corto a los jugadores. Pero el tiempo pasa para todo el mundo y es evidente que Florentino no tiene la vitalidad que tenía unos años atrás, y menos en un momento convulso a nivel económico, con una deuda mayúscula por la remodelación del Bernabéu y en medio de un proceso de cambio societario de la entidad madridista.
Una revolución que no funcionó
La revolución que propuso el verano de 2025 no funcionó porque las estrellas (Vinícius, Mbappé...) no estaban de acuerdo con lo que les exigía el entrenador, Xabi Alonso. Un entrenador que había pedido reforzar el medio del campo sin que en el palco le hicieran caso. Todo lo contrario: el presidente se posicionó a favor de la plantilla y consideró que el técnico no había sabido imponer su autoridad. Por eso se encomendó a un viejo conocido, José Mourinho, que había dejado en el recuerdo la imagen de un sargento que ponía orden en el vestuario.
"A ojos del presidente, la diferencia entre Xabi y Mourinho es que Mourinho tiene credibilidad y sus peticiones se tienen en cuenta", dice al ARA una de las fuentes consultadas para elaborar este texto. Fue Mou quien pidió un mediocampista como Rodri, y a partir de ahí el club movió ficha para contratar al jugador madrileño del Manchester City. Precisamente, Rodri confirmaba este interés en una entrevista en la COPE, en la que matizaba que los blancos habían ido "a por todas". "No sé qué quiere decir ir al 100%, solo puedo decir que había interés real, y yo se lo agradezco", reflexionaba. Finalmente se decantó por el Barça.
Rodri no quiso dar muchos más detalles y simplemente confirmó que se había reunido telefónicamente con Mourinho, primero para que el técnico le explicara el modelo de juego y después para anunciarle que declinaba la propuesta. Según han informado los medios que siguen habitualmente la actualidad del club blanco, el Madrid estaba dispuesto a subir la oferta salarial por Rodri. En cambio, negociaban a la baja con el City alegando que el jugador tan solo tenía un año de contrato. Aquí se bloquearon las negociaciones durante semanas. Y fue precisamente en este impás que Deco, secretario técnico azulgrana, supo que Rodri estaba en el mercado y se metió de lleno. "Inicialmente no estaba en nuestros planes", aclaraba poco después de cerrarse el mercado de fichajes.
Una decisión que va más allá de la parte deportiva
"Que Rodri no lo fichara el Madrid ha sido un error mayúsculo y un síntoma más de que el poder de Florentino ya no es tan grande. Unos años atrás una operación así no se le habría escapado", apunta una voz bien informada de la actualidad del Real Madrid. "Rodri, por sí solo, no habría solucionado el problema de juego del Madrid, pero habría ayudado", añade, y destaca la falta de previsión en materia de fichajes: "Todo el mundo sabía desde febrero que Mourinho sería el entrenador. Y todo el mundo sabía desde hace dos años que hacía falta un centrocampista. Solo ha llegado Bernardo, descartado por el Barça, y juega poco porque está fuera de forma".
Desde el entorno del club admiten que hay "nerviosismo y preocupación" en los despachos. Lo evidencian gestos como el de Florentino fuera de sí en el palco del Metropolitano porque el Atlético de Madrid había invitado a Enrique Riquelme, rival suyo en las elecciones del mes de junio. La asamblea de compromisarios está cerca, y si bien el presidente acostumbra a tenerla controlada, existe el peligro de que se descontrole en función de lo que pase en el Barça-Madrid del 25 de octubre. El estadio sigue sin estar acabado del todo, los proyectos de los conciertos y de los aparcamientos están bloqueados por orden judicial y el club ha necesitado hacer operaciones de venta extraordinaria –como los asientos vip– para cuadrar los números. Internamente, hay muchas fricciones entre Enrique Pérez, hermano del presidente, y José Ángel Sánchez, JAS, histórica mano derecha de Florentino. La entrada en escena de Anas Laghrari, el banquero con quien se asoció Florentino para conseguir financiación para el club, no ha hecho más que aumentar la tensión en los despachos nobles.
Son muchos frentes abiertos para un equipo de fútbol que, últimamente, ha tenido ojos para todo menos para el fútbol. El no de Rodri es un síntoma más.