El entrañable "torracollons" de la periferia de Terrassa que quiere hacer historia con Marruecos
Viaje a los orígenes de Ismael Saibari, de Can Parellada a liderar el ataque del mejor combinado africano del Mundial
Terrassa"El otro día me salió una foto suya en Facebook y le comenté a la mujer: «Este es el niño que te decía. Estaba aquí con nosotros y mira hasta dónde ha llegado». Para nosotros es un orgullo, una alegría inmensa. Recuerdo cuando llegaba al campo con la pelota bajo el brazo", manifiesta con una sonrisa Paco Garzón (Segovia, 1955). Durante muchos años fue el presidente del Club Deportivo Can Parellada, el equipo del barrio de Terrassa que vio crecer a uno de los protagonistas de este Mundial. Es Ismael Saibari (Terrassa, 2001), autor de los dos goles de Marruecos. Ha sido el MVP de la Eredivisie con el PSV Eindhoven y ya se da por hecho su salto al Bayern de Múnich por 50 millones de euros.
Sus padres llegaron a España entre finales de los 80 y principios de los 90. Tiene un hermano mayor, Akram, del 1995, que la temporada 2006-2007 jugó con el alevín A de la Damm. Él nació el 28 de enero del 2001 y también se inició en el Can Parellada, como Albert Luque o Vicky Losada. Es un barrio obrero que apareció en la periferia egarense con la ola migratoria de los años 60 y 70 del siglo pasado y el club de fútbol, creado en 1971, es el "punto de encuentro y unión" que vertebra el día a día y la vida. "El 80% somos inmigrantes, del país o de fuera", asegura Garzón, exjugador, exentrenador y expresidente.
Saibari era un niño que empezaba a despuntar, el mejor del equipo, pero duró muy poco en el club porque en 2007 llegó la crisis económica. Algunas voces dicen que el padre, Hassan, era albañil. Otras dicen que la familia tenía una tienda. En cualquier caso el padre de Ismael y Akram se encontró en el paro y la familia decidió emigrar a Bélgica para perseguir un futuro.
El coordinador del fútbol base del Can Parellada era Jonathan Oviedo (Terrassa, 1983). "Ismael era un niño que jugaba en todas partes: de central, mediocentro, extremo. Daba igual dónde lo pusieras porque siempre lo hacía bien. Tenía un buen disparo y tenía gol. Era de los mejores de la categoría en la pelota parada. Se le veían cositas", apunta. "Pasaba todo el día en el campo, de lunes a domingo. Era el primero que llegaba y veía todos los partidos. Tú llegabas al campo un sábado y él quizá jugaba el domingo, pero ya estaba allí. Alguna vez si faltaba un jugador le había dicho que fuera a buscar la ropa a casa. Como vivía cerca se marchaba corriendo y volvía para jugar", añade.
Venía y volvía solo de casa. Algún padre del equipo lo llevaba a los partidos a domicilio. Oviedo lo había reñido más de una vez y de dos porque cuando acababan de entrenar se quedaba jugando en el campo y "molestaba" a los otros equipos. "Era un poco pesado porque no paraba de tocar las narices con la pelota, pero era muy buen niño".
Saibari compartía equipo con Sergi Puertos (Tarrasa, 2000). "Los dos hermanos eran muy buenos. Él era el típico niño que al verlo pensabas: «Este sabe lo que hace». Era más pequeño, pero era muy ágil con el balón. Era fútbol de barrio", destaca Puertos, compañero de equipo y también vecino del barrio. "Es un barrio humilde y él vivía en la zona más humilde. Es un barrio pequeño con alguna casa y muchos bloques de pisos. Él vivía en los más antiguos. La vida no era fácil en el barrio", apunta.
Puertos aún recuerda el bocadillo de despedida que hicieron cuando la familia de Saibari tuvo que emigrar. "Acabamos en Bélgica a través de una amiga de mi madre. Tuvimos que volver a empezar de cero", explicaba el hermano mayor, Akram, en 2013. El pequeño pasó por canteras de primer nivel como las del Anderlecht o el Genk y en 2020 fichó por el PSV. Debutó con el primer equipo sustituyendo a Mario Götze, verdugo de la Argentina de Messi en la final del Mundial de 2014. En 2022 recibió la llamada de Robert Martínez, entonces seleccionador de Bélgica, ahora en Portugal, para ficharlo. También tenía la opción de España, pero jugar con Marruecos era su sueño.
Marruecos quiere ir aún más lejos
Es un centrocampista ofensivo polivalente, técnico, pero también físico, que puede actuar en cualquier posición del ataque. El curso pasado sumó 15 goles y 14 asistencias con el PSV y este ejercicio se ha consolidado con 19 goles y nueve asistencias y se ha ganado el salto a la élite europea. Pero antes de volar hacia Múnich quiere hacer historia con Marruecos.
En la última edición de la Copa del Mundo, los magrebíes ya se convirtieron en el primer país africano en llegar a las semifinales y ahora quieren ir un paso más allá. Es un equipo lleno de hijos de la emigración como él. Solo siete de los 26 jugadores son nacidos en Marruecos, más seis en Francia y en España, tres en Bélgica y en los Países Bajos y uno en Canadá (Yassine Bounou). También hay un osonense de 21 años: Ayoube Amaimouni, delantero del Eintracht de Frankfurt.
En este Mundial hay tres jugadores nacidos en Terrassa, Dani Olmo, Marc Pubill y también Ismael Saibari, pero Puertos explica que en el barrio no se habla mucho porque "pocos saben que vivía aquí". "Vi el partido contra Brasil y pensé: «Este chico estaba aquí con nosotros, en el barrio, abajo del todo».