"Florentino morirá matando el fútbol español"

El clásico del domingo llega con el Real Madrid a degüello con las instituciones

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Florentino Pérez, felicitado tras ser reelegido presidente del Real Madrid
22/10/2026 - 18:00 h

BarcelonaPor un tema de edad (hará 80 años de aquí a cinco meses), a nadie se le escapa que la larguísima aventura de Florentino Pérez como presidente del Real Madrid está más cerca del final que del comienzo. Sin embargo, el poderoso empresario madrileño renovó su condición de mandatario blanco el pasado mes de junio en las primeras elecciones que el club celebraba desde 2006. Derrotó en las urnas al joven Enrique Riquelme, que sumó un 35% de apoyos a pesar de ser bastante desconocido para el gran público, y se aseguró cuatro años más de gobierno que serán tempestuosos si la pelota continúa sin entrar.

La antesala de aquellos comicios fue una rueda de prensa convocada por sorpresa a mediados del mes de mayo, con el curso deportivo todavía por terminar. Muy poco amante de los micrófonos, Florentino Pérez decidió comparecer sin ningún filtro. Disparó contra los medios de comunicación, con especial animosidad hacia el diario Abc, y se presentó como la única persona capaz de defender los intereses de los socios merengues. "Me tendrán que echar a tiros", resumió Pérez, que se definió a sí mismo como "el mejor presidente de la historia del Madrid".

En aquella aparición, el líder hizo gala de un verbo punzante, pero al mismo tiempo ofreció un discurso incoherente y profirió comentarios sexistas. Después ganó las elecciones y desde entonces no ha vuelto a pisar la escena pública para hablar espontáneamente. Por ejemplo, en Ceuta, donde se desplazó en plena polémica por las camisetas en Elche, se limitó a leer un guion. En cambio, ni siquiera abrió las puertas a la prensa para presentar su nueva (y vieja) apuesta por José Mourinho, escenificar la millonaria renovación de contrato de Vinícius Júnior —a quien el Bernabéu no ha dejado de silbar— o exhibir adquisiciones tan fastuosas como la de Yan Diomande, que ha costado 120 millones de euros más variables.

En los primeros meses del mandato actual, Florentino se ha refugiado en los medios oficiales y se ha prodigado más que nunca en la publicación de comunicados institucionales que demuestran que no ha digerido muy bien la quiebra de dos proyectos que tenía en mente. Por un lado, los conciertos del nuevo Bernabéu, tumbados en los tribunales por los vecinos de uno de los distritos más poderosos de la capital española. Y, por el otro, la Superliga, una cacareada revolución del fútbol europeo en la que se ha quedado totalmente solo.

Kike Marín, periodista de El Confidencial especializado en la información de despachos del Madrid, afirma en el ARA que la Superliga es el origen real del asedio de Florentino al Barça con el caso Negreira. "No perdona que Joan Laporta haya pasado de darle apoyo con el proyecto a abrazarse a la Liga de Javier Tebas, que es su enemigo desde hace tiempo", asegura. En la misma línea se expresa una persona que ha tratado con todos los estamentos del fútbol en los últimos años: "Florentino ha pasado a vivir al día y morirá matando el fútbol español".

Ahondando en la sentencia, la misma fuente tiene la teoría de que el mandatario madridista persigue que el Barça pague las consecuencias de un supuesto trato de favor arbitral con castigos deportivos que pongan en peligro su sostenibilidad y también la de la Liga. "No mide las consecuencias de esta cacería a medio y largo plazo. Y lo peor es que si los tribunales no le dan la razón [una sentencia en la que se demuestre corrupción deportiva azulgrana], tendrá igualmente la excusa eterna del arbitraje —afirma—. La sospecha constante hará que el sistema colapse un día", teme.

Aunque con Tebas la pugna viene de más lejos, el fracaso de la Superliga también ha llevado a Florentino a elevar el tono contra el presidente de la patronal de los clubes de fútbol, uno de los grandes defensores del actual statu quo del fútbol en Europa. El último pleito entre los dos dirigentes ha surgido de unas declaraciones de Tebas en las que compara Real Madrid Televisión, donde se señala a los árbitros cada semana, con las prácticas del nazi Joseph Goebbels. El Madrid volvió a pedir la dimisión de Tebas, que ahora se expone a la inhabilitación después de que el Consejo Superior de Deportes haya elevado el asunto al Tribunal Administrativo del Deporte (TAD). "Florentino no se detendrá hasta que acabe con él", pronostica Kike Marín, que recuerda que el mandatario blanco tiene hilo directo con el presidente del CSD, José Manuel Uribes.

El valor de un clásico que es más que tres puntos

En medio de todo esto, llega el primer clásico de la temporada con un Barça lanzado en la Liga, líder con pleno de victorias, y un Madrid a seis puntos. A pesar de haber ganado por 4-1 los últimos dos partidos, el conjunto de Mourinho no es regular en el juego. "Si vuelve del Camp Nou con una nueva derrota y nueve puntos de desventaja en octubre, habrá lío", vaticina Marín, quien sobre todo pone el acento en la derivada institucional de la posibilidad de volver a sufrir un curso a la sombra del Barça de Hansi Flick y Lamine Yamal.

Y es que Florentino aún no ha convocado la próxima asamblea de compromisarios, en la que deberá aprobar los números y avanzar hacia el modelo de propiedad mixta que propone, con la apertura del club a la entrada de inversores externos. Más allá de sus dificultades para resistir a una comparecencia pública, necesita el viento a favor de un proyecto deportivo estimulante para que los socios voten a favor de sus propósitos. Por tanto, si el balón no entra, y considerando que las últimas elecciones demuestran que hay una alternativa dispuesta a discutirle, lo más probable es que posponga sus planes. Por primera vez en décadas, cuando se acerca a la ochentena, tiene el riesgo de dejar de controlar el Madrid como si fuera el jardín de su casa.

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