Inglaterra quiere cerrar una herida que lleva 60 años abierta y ya está en las semifinales

Dos goles de Bellingham acaban con la resistencia de una selección noruega que ha desaprovechado sus ocasiones

12/07/2026

BarcelonaUna herida que lleva abierta 60 años. Una herida que Inglaterra quiere cerrar en Nueva York ganando el Mundial. De momento, el equipo que lleva con orgullo tres leones en el escudo ya está en las semifinales, justo el cuarto vez que lo consiguen hasta ahora. Dos goles de Jude Bellingham han permitido a los ingleses derrotar a una magnífica Noruega en la prórroga de los cuartos de final en Miami, en un partido donde por momentos los ingleses han jugado con fuego (2-1). Pero el equipo entrenado por Thomas Tuchel sabe competir y sufrir. Cosas de la vida, un entrenador alemán ilusiona a los ingleses, que ahora se verán las caras con el ganador del Argentina-Suiza.

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David Beckham, acompañado de su señora, parecía presidir el partido en el Hard Rock Stadium. Beckham vive en Miami y el partido se jugaba aquí, así que aquel que fue capitán de los ingleses lo miraba nervioso, preguntándose si esta generación sería capaz de hacer lo que él no pudo vivir: ser finalistas de un Mundial. En 2018, Inglaterra ya llegó a las semifinales, las primeras desde el año 1990, pero se llevaron un batacazo cayendo de forma sorprendente contra la pequeña Croacia en la prórroga. Hoy la prórroga les ha sonreído, cuando Bellingham ha aprovechado un grave error del portero Nyland. El jugador del Madrid se está convirtiendo en el gran líder sobre la hierba de una selección donde Kane, por un día, no ha marcado. Pero se ha dado mucha maña trabajando.

Inglaterra, como siempre, parecía jugar en casa. Los aficionados ingleses llegan hasta el fin del planeta, si hace falta, persiguiendo una utopía: ver a su equipo ganar el Mundial. Cada vez menos personas recuerdan en persona aquella Copa de 1966, cuando ganaron por primera y única vez el trofeo en Wembley, en casa, con un poco de polémica. Desde entonces, décadas de decepciones. Cada cuatro años cantan aquello de ""It's coming home", confiando en que los inventores del fútbol se coronarán. Cada cuatro años les rompen el corazón, pero de momento en este celebran a lo grande. Lo hace la gente que ha pedido dinero para pagar el viaje y lo hacía Mick Jagger, presente en la grada.

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Si para Inglaterra conquistar el Mundial es una especie de obligación, ya que ellos codificaron este juego y siempre han tenido ciertas tendencias imperialistas, para Noruega estar en los cuartos de final ya era un éxito. Haaland de hecho, sonreía antes de entrar al terreno de juego. Estos días ha ido explicando que para su tierra, haber eliminado a Brasil y estar en los cuartos de final ya era un éxito. Pero una cosa es celebrar lo que has hecho y otra cosa es renunciar a ganar más. Los primeros minutos los ingleses han estado mejor, con un Anthony Gordon muy activo abriendo el campo por la banda izquierda. Kane quedaba bastante aislado por una defensa escandinava que de salida, parecía limitarse a empatar.

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Pero después de la pausa de hidratación Noruega ha dado un paso adelante. Ha mordido con presión alta y en una jugada por la banda de Andreas Schjelderup se ha inventado un gol precioso con un disparo con poco ángulo que ha sorprendido a Pickford. Y habrían podido hacer el segundo en un ataque donde Sorloth no ha querido pasar el balón a un Haaland que estaba solo. Podía ser el 0-2. Y en pocos minutos el partido ya iba 1-1. Momentos que deciden partidos, ya que esta Inglaterra de Thomas Tuchel tiene carácter. Lo demostró en México en los octavos de final y lo ha demostrado en los cuartos empatando antes del descanso gracias a una jugada donde Gordon ha conectado con Bellingham. Y el futbolista del Madrid ha unido fuerza y talento para empatar. El dorsal número 10 del equipo ejercía de líder con un gol protestado por Noruega ya que el balón parecía haber tocado uno de los cables que aguanta la spydercam del techo. La FIFA sin embargo, ha dicho que el chip que lleva el balón no ha detectado ningún contacto. Y el gol ha subido al marcador.

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Inglaterra quería más. De hecho, al descanso Tuchel ha hecho un doble cambio enviando a la banqueta a Rice y Madueke, haciendo entrar a Eze y Saka para revolucionar las bandas. Pero los cambios no se han traducido en una clara superioridad de una Inglaterra que vería cómo el árbitro anulaba un gol de Heggem a la salida de un córner por una falta de Haaland justo antes. Noruega dominaba y quería más, así que Solbakken ha hecho entrar a Bobb y Nusa, dos jugadores eléctricos. Inglaterra, lenta, desconocida, sufría. Y Tuchel ha decidido sacar del terreno de juego al azulgrana Gordon, quien había ido de más a menos. Pero Noruega ha perdonado, con un balón al palo. Y Inglaterra se ha recuperado una vez ha llegado la prórroga.

Lo ha hecho gracias a un chut donde Nyland ha dejado el balón muerto a los pies de Bellingham, quien no ha perdonado con su cuarto gol en dos partidos. Los ingleses también han celebrado un penalti sobre Djed Spence, quien ha aportado una energía necesaria al equipo. Pero no era penalti, tal como se ha visto después de revisión al VAR. Noruega veía cómo el tiempo se acababa. Y para rematarlo, Haaland no podía más, cansado. Y Solbakken lo ha sacado del terreno de juego en la segunda parte de la prórroga. El partido era emotivo ya que los dos equipos estaban cansados, con problemas musculares y lesiones. Inglaterra ha sufrido y ha acabado imponiéndose, poniendo punto final a la preciosa aventura noruega en el Mundial. La aventura inglesa sigue adelante.

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