Un VAR madrileño mantiene con vida al Madrid de Mourinho

La no expulsión de Arda Güler fue la polémica del partido contra el Sevilla

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Arda Güler saludando a José Mourinho después de ser sustituido contra el Sevilla.
19/10/2026 - 10:01 h

BarcelonaLa hostilidad de Mourinho hacia los árbitros ha convertido el Santiago Bernabéu en un escenario especialmente incómodo para impartir justicia. La expulsión de Vinícius ante el Villarreal añadió más leña al fuego, con una polémica que culminó con los cuatro partidos de sanción impuestos por el Comité de Competición.

Los colegiados que dirigen al Madrid saben que serán examinados con lupa y que cualquier decisión controvertida en contra del conjunto blanco les puede marcar la carrera profesional. En este contexto, el principal objetivo es pasar de puntillas, sin hacer mucho ruido.

Una presunta agresión que habría podido cambiar el partido

El Madrid-Sevilla se presentaba como una auténtica prueba de fuego para Mateo Busquets Ferrer, el árbitro más joven de Primera División, que con solo 32 años ya luce la escarapela de internacional. El Comité Técnico de Árbitros (CTA) había apostado por el mallorquín por su sobriedad y capacidad para apaciguar los conflictos sin hacer aspavientos. Además, su balance con el conjunto blanco era inmaculado: seis victorias y dos empates en ocho partidos.

Pero todo podía haber saltado por los aires en el minuto 22. Arda Güler atravesaba la línea del medio del campo a toda velocidad mientras pugnaba por la posición con Peque, que le sujetaba reiteradamente. El turco intentaba zafarse del sevillista hasta que perdió los papeles y le propinó un golpe con el brazo. Busquets Ferrer estaba de espaldas a la acción, con la pelota bien lejos de la presunta agresión, y toda la responsabilidad recayó en manos del VAR.

La sala VOR estaba capitaneada por Guillermo Cuadra Fernández, árbitro madrileño adscrito al Comité Balear que fue descendido la temporada pasada a pesar de tener la categoría de internacional. Actualmente, forma parte del cuerpo específico de árbitros de VAR y continúa acumulando designaciones de primer nivel europeo, bajo el amparo del también madrileño Carlos Velasco Carballo, responsable del videoarbitraje de la UEFA.

Cuadra inició una revisión larguísima que se alargó hasta los tres minutos, pero finalmente decidió no intervenir. El reglamento establece que un jugador que golpea a un adversario en la cara o en el cuello con el brazo, sin disputar el balón, debe ser expulsado, salvo que la fuerza empleada sea insignificante. El impacto del brazo de Güler era contundente. El punto de contacto, en cambio, no quedaba claro.

La realización televisiva no ofreció ninguna imagen concluyente y es probable que el VAR descartara intervenir porque no disponía de ninguna prueba lo suficientemente nítida para acreditar la presunta conducta violenta ante Busquets Ferrer. La paradoja es que fue precisamente Güler quien, minutos después, marcó el primer gol del partido y encarriló la victoria del Madrid.

¿Meritocracia, fiabilidad o promoción?

El Comité Técnico de Árbitros ha meditado más de lo habitual la designación del árbitro del Clásico. Hace unos días, un medio de comunicación afirmó que Alejandro Hernández Hernández sería el elegido para dirigir el duelo, pero, según ha podido saber el ARA, el canario no pitará en el Camp Nou.

El Comité de Designación está formado por el exentrenador Gregorio Manzano, el exárbitro Fernando Teixeira Vitienes y el actual presidente del CTA, Fran Soto. Sin embargo, la designación de un Barça-Madrid tiene un componente mediático y estratégico innegable que trasciende los criterios estrictamente deportivos y otorga un peso determinante a los máximos responsables del arbitraje español.

En este escenario, se han puesto sobre la mesa diversos nombres propios, todos ellos internacionales. De entrada, el valenciano Juan Martínez Munuera es el árbitro que ha firmado un mejor inicio de Liga, con actuaciones de nivel en partidos exigentes, entre los cuales destaca el Sevilla-Barça. Por otro lado, el andaluz José Luis Munuera Montero se ha consolidado como el árbitro más fiable de las dos últimas temporadas y su talante conciliador encaja especialmente bien en el contexto actual.

El tercer candidato es Javier Alberola Rojas, una de las grandes apuestas del arbitraje español, que recientemente ha ascendido a la categoría First, la segunda más importante del escalafón europeo. Este martes debutará en la Liga de Campeones dirigiendo el Sabah-Borussia Dortmund, un nuevo paso adelante en su proyección internacional. El CTA podría aprovechar el escaparate más prestigioso del fútbol español, el Barça-Madrid, para dar un impulso definitivo a su candidatura a la élite.

Como alternativa, figura José María Sánchez Martínez, un colegiado de garantías que acumula una experiencia contrastada en partidos de máxima exigencia, con siete Clásicos a sus espaldas.

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