Primera División

De hacer historia con el Girona a trabajar en Nestlé

El banyolí Jaume Duran recuerda al ARA cómo marcó un antes y un después en el club gerundense

28/02/2026

Gerona"Enloqueció a mucha gente, yo el primero", asegura Jaume Duran, autor del primer gol en el regreso histórico del Girona a la Segunda División casi cinco décadas después. En agosto del 2008, en el estadio de Balaídos, el exdelantero banyolín se convirtió en el protagonista de un cuento de hadas: sólo dos semanas antes jugaba en el Palamós, en Tercera. "Fiché de carambola, porque el Girona vino a la Costa Brava a jugar un amistoso y me salió todo. Cada vez que cogía el balón, esprintaba y se marchaba de mi defensor. Ellos buscaban un extremo izquierdo y el entrenador, Raül Agné, ya me tenía visto. Pero ese partido fue clave y en menos de quince días era titular".

Olvidarlo es imposible. "Ahora cada vez que veo al Celta por la tele o que juega contra el Girona, me viene a la cabeza ese día. Y me llegan mil recordatorios, claro", recalca. Este domingo, el Girona de Míchel recibe al Celta en Montilivi (21 horas, Movistar LaLiga) ya Duran se le llenará el WhatsApp de mensajes. Se retiró al filial del Girona, en el que ganó una Copa Catalunya Amateur, y lleva diez años trabajando en el departamento de logística de la Nestlé, en la ciudad, donde tiene un cargo administrativo de control y responsabilidad. "A los que son amantes del fútbol, ​​cuando se lo cuento, me dicen, «Collons, ¿fuiste tú?». Quedan parados". Río, consciente del efecto que provoca.

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Tiene muy presente la intensidad de aquellos días. "Al día siguiente del amistoso firmé, el otro entrené, horas más tarde debuté en un partido de Copa Catalunya y después me confirmaron que saldría al once de Vigo. También ayudó el hecho de que la plantilla tampoco estaba del todo acabada y faltaba gente por llegar". El Celta era entonces uno de los cocos de la categoría, con nombres propios como Trashorras, Óscar Díaz, Michu o, testimonialmente, un jovencito Iago Aspas. El Girona era "un novato, en este mundo". 11 de los 14 jugadores que tuvieron minutos debutaban en Segunda División y el entrenador tampoco disponía de experiencia previa. Ganaron 0-1 con el gran gol de Duran a mediados de la segunda parte.

"Estaba en una nube, cumplía mi sueño. Tengo la imagen de salir del hotel, con la Policía Nacional escoltándonos. A mí nunca me habían escoltado a ninguna parte. Atravesamos la marea humana que se encaramaba hacia lo que había jamás un lugar en el estadio y cuando pisamos el césped. Saltamos al campo desde el fondo de una portería, porque antes se hacía así, y flipaba", comenta, y da la receta de lo que hizo para que no se notara demasiado. "Tienes que limitarte a hacer lo que sabes hacer. Concentrarte, poner los sentidos en el trabajo y expulsar los nervios. No hay más".

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En el minuto 63, en una jugada de pícaro, Duran cazó un balón dentro del área y superó al portero Notario. Siete minutos más tarde, Agné le sustituyó. "Estaba asfixiado, lo había dado todo –reconoce–. Ha sido con el paso del tiempo que me he dado cuenta de la importancia del gol. En aquellos momentos, ni de cachondeo me imaginaba que tendría esa trascendencia. El Girona ha logrado hitos gigantes en los últimos años, pero esa victoria en balaídos, es donde van una de las que estuvieran ahora donde se fue el de ahora". Los gerundenses se salvaron y nunca han vuelto a la Segunda B, a pesar de flirtear algunos cursos.

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Lesiones, salario y el diario

El gol ante el Celta fue el único que el banyolí metió con el Girona, donde jugó doce partidos antes de que las lesiones le cortaran el paso. "Es la espina que me ha quedado clavada. Tuve que operarme de una hernia discal en marzo y no jugué más. Creo que si no me hubiera hecho daño, habría jugado más temporadas, pero en el verano siguiente me rescindieron. Siempre me he preguntado qué habría pasado". No fue por dinero. "Salí barato, yo –defiende–. Acepté el salario que me ofrecieron, no era viable pedir más. Solo faltaría que, por una vez en la vida que me pasa el tren por delante, me hubiera puesto de culo". Duran fue a firmar con el padre: "Y no negociamos. No me pusieron una pistola en la boca, pero quién sabía si el contrato al día siguiente ya no estaría. «¿Firmas esto? ¿Te parece bien?» –me dijeron–. «Sí, sí, por supuesto».

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365 días más tarde volteaba por el fútbol gerundense, donde se movió entre el Palamós, donde regresó, y el Peralada, antes de vestir de nuevo de rojiblanco en el tramo final de su trayectoria. La suerte no le acompañó mucho, porque se rompió los cruzados dos veces. "Salvo esos momentos, me lo he pasado bien. El fútbol me ha dado muchas cosas", resume. Una es la tarde en Balaídos. "Salí en la portada del diario y todo. Mi padre la conserva en casa. Ni él ni mi madre vieron el partido, porque estaban de crucero. Cuando les llamé para decirlo, no se lo creían. Si ya era difícil creer que iba a jugar, imagina decir que había marcado", finaliza.