Un líder con energía, la leyenda Stuani y la fuga de peces clave
La dirección deportiva, que continúa buscando entrenador, admite que los futbolistas intocables harán las maletas
GironaEl Girona 2026-27 todavía no tiene entrenador, pero ya ha trazado un primer dibujo de cómo quiere ser. Habrá cambios profundos dentro de una plantilla que, sin duda, cambiará más del 50% de sus componentes. En consecuencia, pues, llegarán caras nuevas: la media de fichajes en la era Quique Cárcel es de diez-doce por verano, y este no será diferente. El director deportivo, eso sí, debe mover la pieza más importante de todas lo antes posible. Se trata de la figura del nuevo entrenador, de momento un interrogante después de que algunas alternativas hayan caído.
En el anterior descenso a Segunda, el Girona ya se lo tomó con calma: la Liga terminó un 18 de mayo, el 20 despedía a Eusebio Sacristán y hasta el 13 de junio, pasadas tres buenas semanas, no anunció a Juan Carlos Unzué. Ahora la cosa va por el mismo camino: bajó el 23 de mayo, en la última jornada; el 28 dijo adiós a Míchel Sánchez y todavía no hay novedades. Cárcel se encuentra en pleno proceso de selección del nuevo capitán del barco blanco y rojo, que espera cerrar antes de acabar este mes, porque sin él no habrá ningún tipo de movimiento oficial. Será el nuevo entrenador el que decidirá todas las operaciones de altas y bajas que se producirán a lo largo del mercado de fichajes, a pesar de que desde los despachos ya tienen asumido qué puede pasar con la mayoría de los protagonistas que han conducido al equipo al infierno.
De la lista de posibles técnicos, sin que haya trascendido gran cosa, lo que sí se sabe es que el Girona ha tenido contactos con García Pimienta, Jagoba Arrasate y Alessio Lisci, de la misma manera que los tuvo con Carles Martínez antes de que fichara por el Bayer Leverkusen. Otro de los nombres que gustan es el de Joan Francesc Ferrer Rubi, que ya dirigió el club en el año 2012 y que actualmente está disputando el play-off de ascenso a Primera con el Almería, un hecho que explicaría por qué el banquillo continúa huérfano y está todo parado. El sueño húmedo de la afición es Aday Benítez, que se ha quedado a un paso de disputar la final para subir a Segunda con el Europa, al que cogió en Segunda RFEF. Cárcel se guarda el as en la manga de los hermanos Quique y Óscar Álvarez, hijos de Quique Costas, que han dirigido el Girona B. Sea quien sea, quiere un líder que inyecte energía.
Arnau, Ounahi y Tsygankov
De lo poco que pudo afirmar Cárcel, lo más destacado fue que "los intocables se marcharán seguro". Analizada la situación de la plantilla, con más de una veintena de piezas con contrato, incluidos los futbolistas que vuelven de cesión, los jugadores con más cartel que no pintan para continuar en el Girona son Arnau Martínez, Azzedine Ounahi y Viktor Tsygankov. El Girona luchará porque los clubes interesados paguen el valor de cada futbolista y no se aprovechen de la situación, porque en caso de no recibir una cifra interesante, no malvenderá a nadie. En esta tesitura, a los tres nombres mencionados se pueden añadir los de Vanat, Bryan Gil, Iván Martín o Fran Beltrán.
Por supuesto, la voluntad de cada futbolista será decisiva también para hacer y deshacer. Hombres como Àlex Moreno, Joel Roca, Alejandro Francés y Paulo Gazzaniga se mueven en un terreno poco claro, porque podrían marchar si verdaderamente lo desean y el club en cuestión paga lo que valen, pero el Girona también podría retenerlos si el nuevo entrenador está convencido. Otra historia son Jhon Solís, Yáser Asprilla, Donny Van de Beek o Abel Ruiz, fichajes destinados a la Champions que se han estrellado por el camino y en cuyo caso lo mejor para ambas partes sería encontrar una solución que enterrase la incomodidad actual. Para Solís, el Birmingham ejecutó el lunes la opción de compra, de unos siete millones, según Fabrizio Romano.
Stuani y David López
Sin meterlos en el mismo saco, Stuani y David López, de los futbolistas que acaban contrato, son los que tienen más posibilidades de continuar. El uruguayo no se quiere mover del Girona, mientras que se rumorea que, ante la pérdida de centrales en la plantilla —Vitor Reis y Blind—, el central catalán podría recibir una oferta a la baja para renovar un año más, siempre con el visto bueno del nuevo entrenador, que también decidirá el futuro de Stuani. Así lo afirmó literalmente Cárcel, en un giro que nadie vio venir porque se sobreentiende que con el uruguayo, que se quiere retirar en el Girona, se debería tener una sensibilidad diferente por todo lo que ha demostrado después de nueve años.
Para terminar, ¿quién vendrá a Montilivi? Aparte de los cedidos que vuelven y pueden tener un sitio en Segunda (Minsu, Jastin, Misehouy o Dawda), el Girona tiene atados desde hace meses el blanense Izan González y el ucraniano Oleksandr Pyshchur, ambos ya anunciados. No han salido a la luz muchos nombres más porque aquí la figura del nuevo entrenador sigue siendo capital, pero agrada, y mucho, el delantero figuerense Arnau Ortiz, con pasado en la casa y que se ha destapado en Primera RFEF marcando 23 goles y repartiendo seis asistencias con el filial del Atlético de Madrid.