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La historia de superación de Pau Navarro: "Tuve que buscarle un nuevo sentido a mi vida"

El ex jugador catalán de balonmano ha debutado con la selección española de rugby en silla de ruedas

GranollersEl 17 de septiembre de 2018 el Girona jugaba contra el Celta de Vigo en Montilivi. Era la temporada en la que el equipo gerundense había subido a Primera y el feudo rojiblanco a menudo se llenaba. Como miles de personas, Martí Batallé, Xavier Pocurull, Óscar Ollé y Pau Navarro acudían a la cita. Ese día, sin embargo, todo cambió. Después del entrenamiento con su equipo, el Fraikin Granollers, tuvieron un accidente de tráfico yendo hacia Girona. Martí y Xavier perdieron la vida, Óscar sufrió heridas leves y Pau lesiones medulares irreversibles.

"Tuve que empezar de nuevo", explica Pau, en conversación con el ARA. El balonmano era su vida. "Era mi proyecto de vida. Mis sueños de pequeño, y en ese momento, con 18 años, estaban enfocados al balonmano. Estaba, además, en el mejor momento de mi carrera. Estaba más cerca que nunca del sitio al quería llegar. Ese verano había hecho el campeonato de Europa con la selección junior y veníamos de ser segundos en el Mundial. A pesar de que tenía ficha del filial, ya había debutado y había hecho toda la pretemporada con el primer equipo", recuerda. Ese 17 de septiembre toda la vida que tenía imaginada se esfumó y en su lugar quedaron dudas, miedos, pero sobre todo agradecimiento por haber sobrevivido. "Mentalmente fue duro, pero pasé el luto en este sentido muy rápido por el agradecimiento que sentía", confiesa.

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El drama que lo rodeaba, sin embargo, era arrollador. "Te lo destroza todo. Todos los planes, los sueños... Mi plan vital estaba enfocado al balonmano y se me desvaneció de golpe. No dependió de mí, no fue un error mío... Mentalmente es lo más complicado, a pesar de que la pérdida física es brutal. Tuve que buscarle un nuevo sentido a mi vida. Tenía mi vida enfocada al deporte, y dejó de ser una posibilidad", explica. El accidente hizo que las vértebras C6 y C7 se le fracturaran y le provocaran una tetraplegia.

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"Recuerdo la primera vez que me pude ver en el espejo y para mí fue unos de los peores momentos de mi vida. Justo antes del accidente estaba en un momento de forma buenísimo, muy fuerte, y pesaba 100  kilos. Recuerdo verme en el espejo con el pecho hundido. Se podían ver todas las costillas. Había perdido 24 kilos. Fue traumático. Recuerdo ese momento en el espejo del lavabo del hospital... Yo en la silla sin casi poderme mover y plantarme ahí delante y decir... ¡uf!"

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A partir de aquí empezó un largo camino, no solo físico y médico, sino también de aceptación. "El proceso más largo es el de aceptarte a ti mismo. El proceso físico lo hice en la Guttmann, el proceso mental lo hice en la Vall d'Hebron, pero el de aceptación no lo puedes hacer en ninguna parte. En estos lugares tú estás en una burbuja donde se está supercómodo, a pesar de la situación en la que estás. Todo el mundo está en una situación parecida a la tuya y los profesionales te entienden muy bien. Te empiezas a ver diferente cuando vas a la universidad y para abrirte camino entre la gente tienes que tocar los culos para que te dejen pasar mientras miran abajo. Igual cuando ligas con una chica o un chico o cuando tienes sexo por primera vez", explica Pau. Cuando atravesó las puertas del Institut Guttmann, un mes y pico después del accidente, ya preguntó qué deporte se adecuaba más a él.

Reinventarse como obligación

"Mi terapeuta ocupacional me empezó a explicar que podía hacer natación, tenis, bádminton... Pero el deporte en equipo que podía hacer era rugby en silla de ruedas. Había un equipo en Barcelona y fui a verlo". Desde entonces, ese fue su objetivo. "Es un deporte diferente al rugby convencional. Le pusieron este nombre porque necesitaban el nombre de un deporte convencional, pero muchas normas del rugby no se aplican. Es un deporte de contacto y de aquí el nombre. Conviven muchos tipos de discapacitados, esto demuestra el sentimiento paralímpico", relata orgulloso. "No te digo que haya sustituido mis sueños de antes del accidente, porque no es lo mismo y no te mentiré, pero sí que estoy muy contento de haber creado un nuevo equipo de rugby con silla de ruedas y poder compartir con los compañeros una nueva experiencia". Cuatro años después del accidente, Pau ha debutado con la selección española de rugby en silla de ruedas.

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"En España somos pocos jugadores, y cuando empieza un chico joven a jugar y ven que tiene aptitudes deportivas de competición quieren proyectarlo", explica, intentando quitarse mérito. Pau es un chico pausado, con un punto de timidez, que desaparece cuando está en la pista, donde su ambición nunca lo abandona. "Para mí participar en unos Juegos Olímpicos es un sueño desde pequeño. Antes, con el balonmano, empecé a ver que podría dejar de ser un sueño para ser una posibilidad real, que se podía cumplir. Ahora mismo, con la selección de rugby es complicado. Haber quedado quintos en el Europeo B nos hace imposible llegar a París. Es muy complicado, pero no lo descarto en un futuro".

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La afición por el Girona

Hay muchas cosas que han cambiado en la vida de Pau desde que sufrió el accidente, pero la afición por el Girona no, ni mucho menos. "Yo soy fan del Girona gracias a ellos. Cuando empezaron a hacer las fases de ascenso me enganché y empezamos a ir al estadio. Una vez pasó el accidente, se portaron muy bien con nosotros. Vinieron el capitán y el presidente al entierro de Martí y de Xavi, aquí en Granollers. A mi amigo y a mí, que sobrevivimos, nos dieron un año de abono para ir al campo. A partir de aquí renovamos el carné. Cuando bajamos a Segunda seguimos yendo: sigue mi amor por el Girona".

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La vivencia traumática del accidente, lejos de separarlos de los colores rojiblancos, los unió todavía más a Montilivi. "A Òscar y a mí, este año que el Girona subió a Primera nos vinieron mucho a la cabeza Martí y Xavi. Piensas en cómo les gustaría estar aquí. A ellos les encantaba ir al estadio, y nosotros, que tenemos la posibilidad de seguir yendo, lo tenemos que hacer por ellos. No nos tenemos que privar de la felicidad que nos provoca Montilivi".