"Llegué a pasar miedo antes de un partido"
Jennifer Pareja pone en valor el trabajo psicológico de los deportistas de élite
BarcelonaLos deportistas de élite están acostumbrados a moverse entre el éxito y el fracaso, una línea muy peligrosa que puede poner en riesgo su salud mental. Jennifer Pareja, reconocida como una de las mejores jugadoras de waterpolo de la historia, no esconde su experiencia más difícil. "Yo llegué a pasar miedo antes de un partido. En los años 2004 y 2008 nos quedamos fuera de los Juegos Olímpicos y para mí en el 2012 era la última oportunidad. Si no conseguíamos la clasificación, yo me habría retirado sin hacer realidad el sueño que tenía el que nos da el pequeño para el partido, recuerdo la noche previa al partido. Recuerdo la noche previa al partido. olímpico. Sentí miedo porque significaba quedarme sin un sueño por el que yo y mi familia habíamos luchado mucho.
Pareja, que actualmente es la directora general de la Asociación de Deportistas Olímpicos (ADO), encontró su propia receta. "Para superar el miedo, intenté repetir el patrón que nos había llevado al éxito. Todo estaba automatizado y sólo había que repetirlo. Nos clasificamos para los Juegos y es uno de los mejores recuerdos que tengo", adelanta.
"La mentalidad es el punto diferencial en el alto rendimiento. Llega un punto en el que los deportistas llegan al máximo de lo que pueden entrenar y la mente pasa a marcar la diferencia entre ganar y perder. El deporte no se entiende sin la parte psicológica. Yo la trabajé desde pequeña en el CAR de Sant Cugat", reconoce Parej.
El waterpolo es una disciplina muy exigente. "A pesar de competir en un deporte de equipo, cada jugadora tiene un trabajo psicológico individual que debe hacer. Además, hay una parte que es grupal. La clave es compartir un objetivo. Cuando no nos conocía de nada y acabábamos de ser undécimas del mundo, el entrenador Miki Oca nos hizo escribir de manera anónima en un papel cuál era el nuestro. de oro. Aquello nos sirvió para entender que todas teníamos que esforzarnos mucho", explica Pareja.
La competencia interna debe trabajarse para que los intereses individuales nunca se contradigan con los colectivos. "Cada deportista tiene que aceptar su rol. Si todo el mundo lo acepta y es feliz, el grupo crece mucho. Cuando nosotros lo conseguimos, el cambio fue evidente. Hay muchas pequeñas cosas que son necesarias para ganar, y deben ponerse en valor. Nosotros éramos trece locas dispuestas a todo. Si Oca nos hubiese dicho que nos hiciéramos. versión", argumenta la ex jugadora.
"Un equipo de élite sin egos es el equipo ideal. Nosotros lo fuimos y lo es la selección española actual, que se proclamó campeona olímpica. Nosotros cambiamos nuestro estilo de vida para creernos que podíamos tener éxito", resume.
El vértigo de la retirada
Pareja tiene un palmarés que da pachoca, ya que se proclamó campeona de Europa (2014), campeona del mundo (2013), subcampeona olímpica (2012) y subcampeona de Europa (2008). "Mi vértigo más grande llegó cuando retiré. Fue el momento más duro, pero también una lección. Creo que no eres consciente de lo fuerte que puedes ser hasta que pasa. No estaba preparada y tuve que superarlo como pude. Utilicé todas las lecciones que había aprendido durante mi etapa como la jugadora. Cuando has caído. tocar fondo, pero aprendí a ser resiliente. Tuve que cuidar mi salud mental.