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El caso único del Espanyol que lo convierte en un ejemplo para la FIFA

No hay ningún otro equipo de la Liga F que tenga una entrenadora y una segunda entrenadora

Sara Monforte es una de las dos únicas entrenadoras de la Liga F
27/03/2026
3 min

Barcelona“No hay suficientes entrenadoras. Hay que redoblar los esfuerzos para potenciar un cambio, ampliar las oportunidades e incrementar la visibilidad de las mujeres en los banquillos”. De esta manera argumentaba la directora general de fútbol de la FIFA, Jill Ellis, la nueva reglamentación aprobada hace unos días por el órgano rector del fútbol mundial: todos los clubes y selecciones femeninas juveniles y absolutas que participen en una competición FIFA deberán tener una mujer como entrenadora principal y/o al menos otra de asistente.

En el Mundial femenino de 2023, solo 12 de los 32 países tenían seleccionadora. Y si bien en España actualmente la dirige Sonia Bermúdez, sucediendo en el cargo a Montse Tomé y Jorge Vilda, en el fútbol nacional de clubes la representatividad femenina es aún más baja. De los 16 equipos que compiten en la Liga F, solo dos están entrenados por mujeres: el Granada y el Espanyol.

El Espanyol rompe el techo de cristal

“De hecho, con Sara Monforte y Marta Cubí, el Espanyol es el único equipo que tiene entrenadora y segunda entrenadora. También disponemos de médica, delegada, encargada de material y nutricionista”, proclama Dolors Ribalta, directora del fútbol femenino blanquiazul. “Pero eso no quiere decir que estén ahí porque son mujeres, ¿eh?, sino porque están sobradamente cualificadas. Tienen el talento para estar ahí”, añade. Uno de los dos propósitos de Ribalta al acceder a su cargo era precisamente apostar por el “talento femenino”, razón por la cual por norma hay mujeres en todos los staffs del fútbol base y el primer equipo.

El otro objetivo era potenciar la “identidad blanquiazul”, preservar el sentimiento de pertenencia, en los banquillos y en los despachos: “Paula Garrido, la delegada, es perica de nacimiento. Y Sara Monforte, Marta Cubí, Carol Miranda –la directiva deportiva– y yo misma hemos sido futbolistas del Espanyol. La secretaría técnica es Lara Rabal, una de las jugadoras que ha ganado más títulos en la historia del club”, enumera Ribalta, que disputó la Champions femenina como blanquiazul hace dos décadas, cuando el Espanyol dominaba el panorama nacional.

Mientras jugaba, por las mañanas hacía de maestra de educación física y por las tardes, los días que no entrenaba, estudiaba la carrera de CAFE. “Yo ya me había sacado los dos primeros niveles de entrenadora y tenía que decidir si hacer el último o empezar CAFE. Me pregunté: «¿Cuántas mujeres con 20 años hay entrenando en Primera División?» Ninguna. Y elegí CAFE”, recuerda Ribalta, que a menudo se cuestiona qué decisión habría tomado en un contexto como el actual.

Una pionera en los banquillos

“Por mucho que hayas sido jugadora es muy difícil entrenar a la élite. Mucho más que en el fútbol masculino. Y si quieres intentar vivir de esto, tienes que sacrificar muchas cosas. El otro día Sara Monforte explicó que con 38 años volvió a vivir a casa de sus padres, imagina”, expone Titi Camúñez, leyenda periquita con casi 50 años al servicio del club y primera entrenadora de la historia con título en España. Se sacó el carnet el año 1981, mientras marcaba goles de blanquiazul, entrenaba al filial femenino y, de día, trabajaba en una fábrica de televisores.

“En las clases nunca me ponía delante de todo porque me daba un poco de vergüenza. Pero los profesores acabaron ubicándome en primera fila porque era la única mujer”, dice con una sonrisa. “Me parece que el Lobo Carrasco también hacía el curso, pero no venía mucho a clase”, añade Camuñez, que recuerda perfectamente el día que se ahorró un examen: “Era de preparación física y nos teníamos que vestir con ropa de deporte, pero resulta que solo había un vestuario, para los hombres. Le dije al examinador que yo no me podía cambiar con ellos y, como jugaba en el Espanyol y estaba en forma, me aprobó”.

“Tuvimos que tirar puertas, sobre todo como jugadoras. Yo tenía compañeras de equipo que venían a escondidas porque sus padres no les permitían jugar a fútbol”, revela Camuñez, que con 19 años fue una de las pioneras que formaron parte del nacimiento del equipo femenino del Espanyol, campeón de la Copa Pernod, considerada la génesis del fútbol femenino en Cataluña. La ganaron contra el Barça en el Camp Nou, frente a 40.000 espectadores un 28 de marzo de 1971.

Es por eso que a la polifacética Dolors Ribalta, docente e investigadora sobre la historia del femenino blanco y azul, se le ocurrió conmemorar la efeméride este sábado coincidiendo con el partido de Liga F que disputará el Espanyol contra el Levante invitando al palco a todas aquellas mujeres que pusieron la primera piedra para convertir el club en un referente del fútbol femenino, ahora ejemplo para la FIFA.

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