Pioneros

El anarquista que patentó un dirigible y le dijo 'Cataluña'

Baldomero Oller, torturado en Montjuïc durante el proceso por el atentado anarquista de Canvis Nous, ideó un globo que se podía conducir: sus planos son hoy patrimonio catalán

Act. hace 19 min

En 1874, Jules Duruof y su esposa se perdieron cuando intentaban cruzar el Atlántico en globo. En aquella época los globos –y también los dirigibles– no tenían maniobrabilidad y quedaban a menudo a merced del viento. Cayeron al agua, pero un barco de pescadores los pudo recoger. Otros intrépidos de la aeronáutica no tuvieron tanta suerte. Todo esto llevó a Baldomer Oller, un aficionado a la aeronáutica nacido en Calaf y exiliado en París, a querer idear un dispositivo que permitiera dirigir el globo hacia donde quisieran sus tripulantes y de aquí salió la patente del dirigible Catalunya. Pero la historia de este catalán exiliado en París es mucho más interesante y va más allá de la emprendeduría tecnológica. Es una historia de sindicalismo, anarquismo, encarcelamiento y tortura, exilio y retorno, con el colofón de una invención sorprendente que nunca se acabó construyendo.

Ahora, el departamento de Cultura de la Generalitat ha adquirido los planos del dirigible Catalunya, junto con otros documentos del fondo personal de Baldomer Oller (1859-1936) que estaban en posesión de la librería anticuaria Delstres de Canet de Mar. Son hasta nueve planos originales, algunos de cianotipia, con todos los detalles del invento. La librería los adquirió de la familia, que los contactó para vender diversos documentos de Baldomer Oller en dos tandas, en 2014 y 2018. "Lo que más nos sorprendió fue el extraordinario estado de conservación que tenían, estaban perfectos", explica Esteve Domènech, de la librería Delstres. Un archivero de la Generalitat pasó hace unos meses por la librería y descubrió los planos.

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La Generalitat de Catalunya adquiere fondos o documentos siguiendo los criterios de singularidad, excepcionalidad, unicidad o su carácter exclusivo, la antigüedad o el riesgo de pérdida, entre otros. Forman parte del patrimonio documental los documentos de más de 100 años producidos por personas físicas (particulares) y los documentos de más de 40 años producidos por personas jurídicas (empresas, asociaciones, instituciones privadas). "Incorporar a la Colección Nacional patrimonio documental como los planos de Baldomer Oller refuerza la memoria y el relato colectivo de Catalunya para las generaciones futuras", apunta Joaquim Borràs, director general del Patrimonio Cultural.

El lote, que se compró por 3.016 euros según fuentes de la Generalitat, contenía 87 recortes de diario con noticias sobre los avances tecnológicos –y las desventuras– de la época en el mundo de los globos y dirigibles, además de los planos del Catalunya, que se patentó el 11 de mayo de 1909 como "una nueva clase de globo dirigible". Según explican los historiadores Antoni Dalmau y Josep Maria Solà en un artículo en la Revista d'Igualada, el Congreso español aprobó una asignación de 250.000 pesetas para construir el aparato de Oller, "pero finalmente hubo un cambio de gobierno y la asignación se la llevó el famoso ingeniero Leonardo Torres Quevedo". Este inventor cántabro había patentado un dirigible propio en el año 1905 con otras características innovadoras diferentes, que permitían una carcasa más ligera.

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¿Cuál era el invento?

Pero el invento de Oller, que nunca vio la luz, aportaba también una innovación importante: un sistema que hacía que la barca pudiera girar de forma independiente al globo y así dirigir el sentido de la marcha sin que el enorme globo alargado tuviera que rotar. El mecanismo consistía en un plato enganchado al globo con una ranura donde se insertaba un disco enganchado a la barca, además de dos timones –uno en cada extremo de la barca– con unas hélices situadas en los laterales sobre la barquilla que podrían girar 135°. "Sería el símil atrevido del helicóptero, fue una innovación muy importante que permitía orientar los motores y la barquilla", explica Xavier Álvarez, catedrático de ingeniería mecánica y subdirector de la Cátedra Unesco de Sostenibilidad de la UPC.

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"Los modelos de dirigibles que se hicieron después no han tenido ni la barca giratoria ni unos sistemas de maniobra para cambiar la dirección de forma tan brillante como había ideado Baldomer Oller, lo sé porque he estudiado todos los modelos de dirigibles que existen", añade Álvarez, que está diseñando él mismo un dirigible de uso sanitario. A pesar de que admite que la patente de Torres Quevedo es previa y que su invento también era importante, el experto considera que el hecho de que el dirigible de Oller llevara por nombre Cataluña, en una época de conflicto social y político importante, "probablemente fue un factor" que influyó en la decisión del gobierno de retirar la financiación a su construcción.

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Acusado de terrorismo

Quizás también influyó la misma trayectoria de Baldomer Oller, porque el inventor había vivido muchas vidas en una y su pasado incluía el encarcelamiento en Montjuïc en un juicio por terrorismo. Nacido en Calaf el 2 de noviembre de 1859, Oller aprendió el oficio de sastre y trabajó en Barcelona, donde se implicó en el movimiento sindicalista desde la vertiente del anarquismo, hasta el punto que con 29 años, en 1889, participó en un congreso de la Segunda Internacional en París. Pero el momento más significativo de su biografía está ligado al atentado terrorista de la calle Canvis Nous el domingo 7 de junio de 1896, que dejó doce muertos y una cincuentena de heridos por una bomba que estalló durante la procesión del Corpus Christi que iba hacia Santa Maria del Mar. Baldomero Oller y su mujer habían sido detenidos el día antes del atentado, pero después de este hecho pasaron a formar parte de los acusados en la causa, con decenas de detenidos más.

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. Pero hoy, los planos y la idea de Baldomer Oller ya son patrimonio cultural del gobierno catalán.

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La Publicidad, una tarea que continuó después desde París, donde se trasladó a vivir en el año 1905.

Los hechos de la Semana Trágica, en 1909, y el fusilamiento de Francesc Ferrer i Guàrdia, con quien había tenido contacto, supusieron un punto de inflexión en su trayectoria, que se fue alejando progresivamente de los cenáculos anarquistas, según explican Dalmau y Solà. Fue entonces cuando se adentra profundamente en su faceta aeronáutica. En aquella época era famosa la copa Gordon Bennet, una travesía en globo de París a Londres, y Oller empezó a frecuentar aquellos ambientes. El antiguo sastre y revolucionario anarquista se lanzó de cabeza a la tarea de resolver la ingobernabilidad de los globos y dirigibles, y por lo que dicen los expertos lo consiguió. También dio vueltas a un ingenio para aprovechar la fuerza de las olas del mar para generar energía eléctrica, pionero de una idea que se acabaría llevando a cabo (sin relación con él) en los años 60.

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Oller y su familia acabaron volviendo a Barcelona, donde murió con 77 años, en septiembre de 1936. No vio nunca construido el Catalunya. Solo su bisnieta, Martina Bou Tàpies, construyó una maqueta en el año 2013 y le dedicó su trabajo de investigación de Bachillerato. Pero hoy, los planos y la idea de Baldomer Oller ya son patrimonio cultural del gobierno catalán.