La casa que conversa con el barrio

Son Espanyolet, Munarq Arquitectes (Palma)

4 min
Una vista de la fachada de la casa.
09/10/2026 - 07:02 h

En Son Espanyolet, el barrio de Palma en el que las casas bajas y las fachadas discretas definen buena parte del paisaje urbano, construir de nuevo implica saber mirar antes de decidir cómo intervenir en él. La casa proyectada por Munarq, estudio fundado por los arquitectos Rafel Munar y Pau Munar, parte de la voluntad de ser parte del barrio sin renunciar a una arquitectura contemporánea.

La fachada es el primer gesto de esta relación con el entorno. Mantiene una escala y unas proporciones que dialogan con el barrio, pero introduce una lectura nueva de sus elementos. No busca ser una pieza singular que destaque entre las construcciones de alrededor, sino actualizar un lenguaje ya existente. El revestimiento de mortero de cal, rugoso y mate, cubre un aislamiento de corcho natural y da al exterior una apariencia sobria, próxima a la tradición constructiva de Mallorca. La celosía, de piezas de tierra compactada, refuerza la conexión con una arquitectura de materiales sencillos y texturas naturales. Incluso las cortinas blancas en los dos balcones remiten a una tradición muy mediterránea.

El salón de la casa.
Una vista del interior de la casa.

Esta voluntad de pertenencia no se traduce, sin embargo, en una reproducción de la arquitectura tradicional. La casa toma algunos de sus recursos –la proporción, la textura, la cal, la relación con la calle– y los lleva al terreno del presente. También la luz tiene un papel importante en esta transformación: entra en los espacios y pone de relieve las irregularidades de los acabados, las diferentes texturas y el contraste entre materiales.

Una vista de la cocina de la casa.

Los 120 metros cuadrados que tiene en total la casa se distribuyen en dos plantas de unos 60 metros cuadrados cada una, una dimensión contenida que responde también a la escala del barrio. No es una casa concebida a partir de la idea de grandes espacios, sino de una secuencia de estancias y relaciones entre ellas. Detrás, un pequeño patio con una piscina mínima completa la vivienda e introduce un espacio exterior propio en una parcela de dimensiones discretas. La materialidad es una de las claves del proyecto. Las paredes interiores están acabadas con revoco de cal, pero se decidió dejarlo con una sola mano de basto, sin pretender un acabado liso ni perfecto. La irregularidad y la textura pasan a formar parte de la arquitectura. Aun así, esta casa de Son Espanyolet no quiere ser solo una celebración de los materiales naturales. Se le ha querido dar también un aire industrial. Un contrapunto que aparece en los suelos de hormigón, los techos de hormigón visto y las instalaciones que no se esconden. Los tubos del aire acondicionado recorren los techos de las estancias principales y asumen su presencia en lugar de convertirse en un elemento a ocultar. El hormigón, el acero y las instalaciones vistas introducen una cierta crudeza que equilibra la calidez de la cal y la tierra.

El patio exterior de la casa.
La piscina de la casa.

El resultado es una casa que tiene tanta armonía como contrastes: cal y hormigón, tierra y acero, natural e industrial, tradición y contemporaneidad. Contrastes que no buscan ser decorativos, sino que explican dos maneras diferentes de entender la construcción y el hecho de habitar. Por fuera, la casa mira hacia el Son Espanyolet que ya existe y procura mantener una relación natural. Pero tanto por fuera como por dentro se permite una expresión libre, basada en la sinceridad de los materiales y en la voluntad de no disfrazar los elementos constructivos. Este proyecto de Munarq, más que reproducir los rasgos de la arquitectura del barrio, hace una reinterpretación. La casa es discreta en las dimensiones y en la relación con la calle, pero nueva en la manera de entender los materiales, la luz y los espacios. No pretende imponerse a su entorno, quiere conversar con él.

La cocina que conecta con el patio exterior.
Una vista de las escaleras de la casa.

Pragmatismo y estética

La arquitectura de esta casa de Son Espanyolet “nace de la síntesis entre pragmatismo y voluntad estética, una tensión deliberada que se manifiesta en cada rincón, en cada material y en cada vacío”, escriben los arquitectos de Munarq, responsables del proyecto. En un diálogo con el entorno a través de su volumetría, propone una lectura contemporánea, con una manera diferente de entender las proporciones, la luz y los espacios domésticos.

Planos de la casa.
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