Fotografía

El fotógrafo Sergio Larrain, el secreto mejor guardado del arte chileno

La Fundación Foto Colectania y la Bienal de Fotografía Xavier Miserachs le dedican dos muestras que son un privilegio

BarcelonaEl fotógrafo Sergio Larrain (1931-2012) ha sido considerado a menudo el secreto mejor guardado del arte chileno: en 1965 decidió alejarse de la agencia Magnum, donde era el único fotógrafo latinoamericano, y emprendió un camino de búsqueda espiritual y filosófica y fue abandonando la vida pública. Más adelante, en 1978, se instaló en Tulahuén con su hijo, donde vivió hasta su muerte, dedicado a la pintura, el yoga y la meditación. Además, a partir de 1999 pidió que no se siguiera difundiendo su obra, así que fue a raíz de su muerte que su legado logró cada vez más reconocimiento. Por todo ello, la exposición que le dedica la Fundación Foto Colectania a partir de este jueves y hasta el 24 de mayo, que tendrá continuidad a partir de agosto con otra muestra en la próxima Bienal de Fotografía Xavier Miserachs de Palafrugell, es un privilegio.

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Fotográficamente, de Larrain se ha dicho que supo ver lo que pasaba desapercibido para los demás y que miró lo que la sociedad chilena no quería ver. También que su fotografía callejera es poética y enigmática, con sombras, reflejos y ángulos inesperados. Larrain conoció a Henri Cartier-Bresson en 1959, quien le propuso incorporarse a la agencia Magnum, pero se acabó distanciando para poder dedicarse a los temas que realmente le interesaban y profundizar en ella. "Con la intención de escapar de su entorno familiar, Larrain obtuvo una beca del British Council en 1958 para trabajar en Londres siguiendo los pasos de Bill Brandt, al que tanto admiraba. Fue durante esta estancia en Europa cuando Henri Cartier-Bresson vio su obra y le propuso formar parte de la cooperativa Magnu, fue la directora de la Fundación Henri Cartier-Bresson entre los años 2003 y 2022. “Sin embargo –explica Sire–, pronto Larrain empezó a dudar de las proezas que debería hacer para producir historias publicables en revistas. Desde París viajó extensamente para realizar reportajes para la agencia, pero fotografía".

En Barcelona, ​​Sire ha seleccionado unas 80 fotografías de las series Niños de la calle, Valparaíso, que publicó con un ensayo de Pablo Neruda; Santiago y la isla de Chiloé. Para Sire, Larrain no retrató a los niños desde el punto de vista de un reportaje sino desde la intimidad. Así, por un lado, los niños se olvidaban de que estaban frente a una cámara, pero al mismo tiempo jugaban. "Los términos que utiliza Larrain para describir el estado de gracia necesario para "recibir" una buena imagen son místicos –explica Sire–, incluso espirituales, como si las imágenes ya existieran en el cosmos y el fotógrafo solo actuara de médium. recorta fragmentos de la realidad sin miedo a lo que queda fuera del marco, del tiempo que tiene que venir, de las diagonales atrevidas, de la falta de nitidez, del pleno sol o de la penumbra.