Barcelona"¡Cruza la pasarela!" Hace 25 años que se popularizó este grito televisivo. Era uno de los momentos clave de cada emisión de Operación Triunfo, el talent show que revolucionó la televisión y la música española y que este octubre celebra un cuarto de siglo. La noche del 22 de octubre de 2001, TVE daba el pistoletazo de salida a un nuevo formato que mezclaba elementos del género del reality, que apenas empezaba a despuntar, y de los concursos musicales. Tras la tercera gala, cuando el fenómeno estalló, nada volvió a ser igual, ni en la televisión española ni en la vida de los dieciséis jóvenes concursantes que se habían apuntado al programa con la esperanza de hacer carrera como cantantes.
Operación Triunfo fue una creación de Toni Cruz y Josep Maria Mainat, fundadores de la productora catalana Gestmusic, y le dieron una vuelta a la idea de la convivencia televisada, que se había puesto de moda un año antes con Gran Hermano, el primer programa de telerrealidad que se había estrenado en España. "Una de las cosas que más se criticaba de Gran Hermano cuando salió es que era gente que estaba encerrada en una casa sin hacer nada. Ellos venían del mundo de la creación musical y pensaron «ostras, en vez de estar encerrados sin hacer nada, quizás lo que deberíamos hacer es que estén encerrados por un propósito»", explica Tinet Rubira, que era director de las galas de la primera edición. Así pues, Cruz y Mainat, que tenían un pasado musical con La Trinca, y que ya habían hecho concursos musicales como Lluvia de estrellas, decidieron que el objetivo fuera mejorar como artistas y que el encierro no fuera totalmente hermético, sino que cada semana hubiera una gala y los concursantes se jugaran su continuidad dentro de una academia de formación.
David Bisbal, Rosa y David Bustamante, los tres triunfadores de la primera ediciónEFE
Después de 25 años sería muy fácil decir que el éxito era fácil de predecir, pero la realidad es que en aquel momento ni siquiera algunos de los implicados en el proyecto, como Rubira, estaban seguros de que pudiera funcionar. ¿El motivo? La industria musical no estaba en su mejor momento y la música, en general, no era atractiva para la televisión. De hecho, antes de ir a parar a TVE, Gestmusic ofreció el programa a Antena 3, que lo descartó con el argumento de que en aquel momento los programas musicales no gustaban. "Era mucho más que un programa musical, pero no lo supieron ver", explica Josep Maria Mainat. "A principios del 2000 existía el problema de que no se vendían discos: había filtraciones y te los podías descargar sin pagar nada. Por un lado, la industria discográfica no estaba pasando por su mejor momento. Por el otro, televisivamente hablando, era una época en la que se había abusado muchísimo de las actuaciones musicales en playback y todo el mundo decía que no interesaban. Incluso, en la tele se hablaba de una cosa que se llamaba el efecto Phil Collins, que cuando la gente veía actuaciones musicales se marchaba a hacer pis", explica el actual director de Gestmusic. ¿Qué hizo que, a pesar de todo, triunfara? Un casting que robó el corazón de los espectadores.
Concursantes inocentes
David Bisbal, Chenoa, Rosa y David Bustamante se apuntaron a Operación Triunfo sin saber qué impacto real tendría en sus vidas. Eran jóvenes de orígenes y perfiles muy diferentes, desde el cantante de orquesta, pasando por el albañil y la chica de familia humilde que ayudaba en la rosticería del padre. La mayoría tenían una historia potente detrás, una narrativa que podía hacer que conectaran con los espectadores. "Rosa López era un caso único: una chica que no había salido nunca de su casa, deprimida, sin ningún espíritu personal, que cuando abría la boca cantaba como los ángeles. Bisbal y Bustamante estaban bien, pero quien nos sorprendió fue Rosa, y la gente se enamoró de ella", dice Mainat. Con todo, Rubira asegura que cuando los eligieron en el casting que dirigía Noemí Galera no buscaban que hubiera un relato en cada uno. "Todos tenían una historia que contar, pero el objetivo era que cantaran. Esto nos ha pasado siempre. El objetivo primero es que la gente cante, porque ¿qué haces tú en un programa de cantar si no cantas? Lo primero que tenemos que hacer es cantar y cantar bien", argumenta. El talento musical era importante, pero el componente personal no era sobrante: una de las claves del programa es el seguimiento 24 horas de la actividad dentro de la academia de formación que, en aquella primera temporada, estaba dirigida por Nina.
Fans dando apoyo a Rosa López.JUAN FERRERASNúria Fergó escoltada por la policía.RAFAEL MARCHANTE
Operación Triunfo no fue un éxito de audiencia inmediato. La primera gala obtuvo un 22,1% de share y 2,7 millones de espectadores, unos datos que entonces no se consideraban especialmente buenos, aunque actualmente, con las audiencias más atomizadas, cualquier programa mataría por tener unas cifras así. "La verdad es que la primera y la segunda gala pasaron sin pena ni gloria. Fue a partir de la tercera que se produjo este enamoramiento. El público descubrió los personajes que nosotros teníamos, descubrió a nuestros concursantes. Se enamoraron y la curva de audiencia fue como un cohete, hacia arriba", relata Rubira. La tercera gala llegó al 33,3% de cuota de pantalla y 4,9 millones de espectadores. La gala final, emitida en febrero de 2002, tuvo casi 13 millones de espectadores y un 68% de share, unas cifras que en aquel momento lo convirtieron en el programa más visto de la historia de la televisión española. Aquel récord de audiencia fue superado unos meses después por otra emisión que también llevaba el sello de Operación Triunfo: la actuación en Eurovisión de Rosa López, ganadora del talent show, que llegó al 85,2% de cuota de pantalla.
"Cuando haces un programa siempre esperas que sea un éxito, pero es que OT no fue un éxito: la gente se volvió loca. Batió todos los récords de audiencia y de repercusión social. El país no hablaba de otra cosa que de aquel programa. Nunca había pasado nada igual y no ha vuelto a pasar", dice Mainat. Para el equipo detrás del programa el fenómeno social también fue un aprendizaje que se fue haciendo "sobre la marcha", tal como admite el creador del formato. "No recuerdo ningún momento especialmente difícil. Pasan cosas y las vas solucionando, sobre todo porque cuando 16 personas jóvenes conviven siempre surgen temas: unos se enamoran, otros se pelean. Al final, todos eran muy buena gente", dice.
La directora de la Academia de Operación Triunfo, Noemí Galera (i) durante un casting celebrado en Zaragoza, para elegir a los concursantes de la edición de 2025.Javier Cebollada/ EFE
"Nosotros éramos una productora que ya hacíamos productos musicales y todo eso, pero no estábamos preparados para gestionar un fenómeno social de estas características ni las mil y una peticiones que recibimos a partir de aquel momento. Todos los alcaldes de España querían que en la fiesta mayor del pueblo hubiera concursantes de "OT", explica Rubira, que detalla que en aquel momento la productora no tenía ni departamento de marketing ni departamento comercial. Ni tampoco una agencia de gestión que pudiera gestionar las carreras de los concursantes. "Nosotros inicialmente habíamos pensado que, una vez salieran del programa, habría alguna discográfica que ficharía a uno o dos concursantes. Pero los 16 concursantes tenían interés. Se produjo una cosa muy bestia. Se tuvo que crear toda una infraestructura que iba mucho más allá de la producción de tele", recuerda.
Impacto en la industria musical
Aun así, la pasión por el programa no era compartida por todo el mundo. Muchas caras conocidas de la maltrecha industria musical criticaron con firmeza el formato porque consideraban que monopolizaba el mercado discográfico y porque no estaban de acuerdo con el discurso del éxito que creían que fomentaba. Algunos de los que se quejaron en su momento, como Alejandro Sanz, se acabaron acercando al programa. En noviembre de 2002, pocos meses después de que hubiera acabado la primera edición de OT y empezara la segunda, diferentes artistas firmaron el manifiesto Otro timo no, impulsado por la asociación Periodistas Especializados en Música, Ocio y Cultura (PEMOC). El texto llamaba al boicot a OT y fue firmado, entre otros, por Ramoncín, que después acabó siendo jurado del concurso. En su momento, explicó que el manifiesto era contra TVE y no contra el formato.
Mainat asegura que, a pesar de las críticas iniciales, el programa contribuyó a revitalizar la industria musical. "Cuando salió OT prácticamente no se vendían discos; ni los cantantes más consagrados vendían discos. Y Operación Triunfo vendió millones de discos y se creó un público nuevo del cual ha vivido la industria de la música desde entonces", dice Mainat, que admite que el éxito de la primera edición fue "excesivo" y la industria no lo pudo soportar. "Decían: «No puede ser que estos chicos salgan de la televisión y nos jodan el trabajo a los que hemos estado trabajando toda la vida»", recuerda. El monocultivo, sin embargo, se fue diluyendo y, finalmente, el mercado se acabó reequilibrando, explica el creativo.
Los integrantes de “Operación Triunfo” David Bisbal y Chenoa durante la Gala Disney celebrada en Barcelona en el año 2002Lluis Gené/ EFE
Un programa que ha sido un fenómeno social y que ha creado estrellas como David Bisbal y Aitana también va acompañado de leyendas urbanas y polémicas. El año 2005 Gestmusic consiguió detener la publicación del libro OT. La cara oculta, escrito por el periodista Wayne Jamison y en el cual participó la madre de Naím Thomas, concursante de la primera edición. La productora pidió medidas cautelares porque consideraba que podría "lesionar el honor y la buena fama del programa". Uno de los rumores recurrentes que supuestamente explicaba el libro era que las expulsiones estaban decididas con antelación y que el programa privilegiaba a unos concursantes por delante de otros. "Las cosas son mucho más sencillas y mucho más transparentes de lo que la gente se piensa. Alguna vez los familiares de los concursantes dicen «Es que a mi hijo no le hacen tanta promoción». Y piensas: «A ver, tú mismo estás diciendo que esto es un negocio; si una discográfica puede tener tres Bisbales, ¿tú crees que renunciará a tenerlos?»", reflexiona Rubira.
Cuando el fan acaba siendo amigo
El programa cambió la vida de los concursantes, pero también la de algunos espectadores. Francesc Moreno tenía 13 años cuando se empezó a emitir 'OT' y su mundo se puso patas arriba. Quedó enamorado de Rosa López, ganadora de la primera edición, y se convirtió en uno de sus principales fans y defensores hasta el punto de que hoy en día son amigos. "'OT' me cambió la vida, la arrasó. Después de tantos años he entendido que el programa, de la manera más bonita posible, llenó un vacío que había en mi vida. Lo que empezó como un fanatismo por Rosa, ha acabado siendo una bonita relación de amistad en la que ambos hemos crecido juntos", explica. Asegura que gracias al programa "hice amistades, viajé y viví muchas aventuras".
En sus primeros años como fan recuerda "haber hecho muchas locuras". "Desde coger taxis detrás de los concursantes para saber en qué hotel se alojaban hasta colarme en el aeropuerto. La verdad es que me siento muy afortunado de haber elegido hace 25 años a una persona que es un apoyo especial en mi vida. Hay gente que elige el fútbol; yo elegí a Rosa", explica.
Los herederos
Más allá de las audiencias, 'Operación Triunfo' marcó el camino de la televisión española en cuanto al tipo de formatos que se incentivaron a partir de aquel momento. Su influencia llega hasta la actualidad.
'Popstars: Todo por un sueño'
Muy pocos meses después del final de 'OT', Telecinco lanzó su propio talent show musical. En este caso, el objetivo final era crear un grupo femenino de pop. La veintena de chicas que entraron en el programa recibían formación como cantantes en el llamado Taller de Música. Cada semana se expulsaba a una participante hasta que quedaran cinco, a las que se daba la posibilidad de integrar una girl band y grabar un álbum. El programa tuvo una única edición y, por tanto, solo dio lugar a un único grupo, Bellepop, que estuvo en activo entre 2002 y 2004. En 2020 hicieron un intento de volver a primera línea musical. Con todo, en Cataluña el nombre más conocido surgido de 'Popstars' es Roser, que no formó parte de Bellepop.
‘Supermodelo’
En su afán por sacar rendimiento al género del reality, Cuatro adaptó America’s next top model, un programa que seguía unos criterios bastante similares al de OT. El programa ofrecía un centro de formación para chicas que aspiraban a ser la representante de España en el certamen Elite Model Look. Cada semana había una gala en la que las aspirantes se jugaban su continuidad en el centro. El formato tuvo tres ediciones y de la primera salieron nombres que todavía hoy son conocidos, aunque no sea como modelos. En este grupo está Alba Carrillo, reconvertida en presentadora y colaboradora de programas de televisión, y Paloma Bloyd, que ha hecho carrera como actriz.
‘Fama, a bailar’
El año 2008 Cuatro ponía en marcha un 'reality' artístico. En este caso se buscaba al mejor bailarín o bailarina de España. Los concursantes convivían en una casa-escuela en la que recibían formación en tres estilos de baile –funky, street dance y lírico– y su día a día era seguido al minuto. Los domingos era el día de la gala semanal y la expulsión. Curiosamente, la ganadora de la primera edición, Vicky Gómez, ha acabado formando parte del universo de 'OT': en el año 2017 se incorporó como profesora de la academia. El programa tuvo diversas ediciones y se mantuvo en emisión hasta 2011.
'Eufòria'
Uno de los programas que más comparaciones ha recibido con OT es el talent show de TV3. De hecho, en 2023 Josep Maria Mainat y Toni Cruz presentaron una demanda contra el programa y la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales (CCMA) por plagio. Finalmente, la justicia la desestimó.