Los agradecimientos más exactos son los de los científicos

La noche reunió a la comunidad de ciencia e innovación en Cataluña

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El auditorio del Macba, durante el acto.
15/10/2026 - 22:35 h

BarcelonaAcostumbrados a las galas de cine, donde los agradecimientos de los premiados se alargan hasta el bostezo, el acto de los premios FAR fue modélico: se nota que la gente de ciencia tiene la precisión como divisa. Se ciñeron al tiempo estipulado y esto no fue obstáculo para que subieran a la palestra algunos de los valores que hermanan a la comunidad: la importancia del equipo, la perseverancia que permite completar el trayecto desde la ilusión al resultado o, sobre todo, la satisfacción de ver el impacto de las diferentes innovaciones que han aportado a sus respectivos sectores.

A pesar de ser una comunidad muy bien avenida, como se pudo comprobar en el cóctel posterior, en el vestíbulo del Macba, también hay espacio para el debate y el contraste de opiniones. Laia Corbella, directora general de la Mobile World Capital de Barcelona, relataba cómo hemos pasado de la tecnología visible de los aparatos a la invisible de los algoritmos. “Y cuanto más invisible es una tecnología, más claras deben quedar las responsabilidades y más conciencia debe tener la ciudadanía, que debe implicarse en este debate”, defendía.

En la silla de al lado, en cambio, Genís Roca le oponía un pero. “Yo ya no me puedo empoderar más”, ironizaba el presidente de Accent Obert. “Hay que reivindicar más los derechos de la ciudadanía. Hay responsabilidades, sí, pero no llegamos a todas partes y quizá no podemos exigir a la gente que, además de comer saludable y perder el sobrepeso, encima sepa contrastar una noticia”. Para Roca, hay que preservar las fuentes de información fiable, de la misma manera que con un aguacero catastrófico lo primero que hay que hacer es asegurar las fuentes de agua potable. “Todavía moriremos de sed rodeados de agua”, concluía, sobre la abundancia informativa en la que conviven contenidos legítimos con otros tóxicos.

Otro eje del debate era el de la ciencia por la ciencia. Lluís Torner, director fundador del Instituto de Ciencias Fotónicas, aplaudió esta visión de la innovación aplicada y que busca el impacto, pero no pudo evitar reivindicar también a la gente que tiene ideas sensacionales, al margen de si llegan al mercado. Ni que sea porque nunca se sabe cuándo podrán ser de aplicación. El rector de la Universidad Politécnica de Cataluña, Francesc Torres, defendió, en cambio, el trabajo de quienes pican piedra desde la base. Y recordó que de los 5.000 licenciados que salen de la UPC hay 300 que pueden ir a los laboratorios de élite, pero que es el conjunto de todos ellos, empezando por los que se quedan en el territorio, los que consiguen mantener y mejorar lo que se tiene. “Porque bajar de división es muy fácil, pero subir no lo es nada”, alertaba.

En todo caso, estos enfoques –más complementarios que opuestos– no enturbiaron para nada la cordialidad que presidió tanto el acto como el aperitivo posterior. Representantes de las empresas, del mundo de la innovación, de las instituciones y de las universidades aplaudieron la iniciativa del ARA. Claramente, hay un star system científico que todavía no ha sido lo suficientemente reconocido: que tiemblen los Gaudí.

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