Las ejecuciones de las inversiones del Estado en Cataluña: nada nuevo
El ministerio de Hacienda ha entregado a los grupos parlamentarios los datos correspondientes a la ejecución territorializada de las inversiones del Estado a las diferentes comunidades autónomas. Y la Generalitat ha emitido una nota a través del departamento de Economía y Finanzas. ¡He aquí algunas sorpresas, que ya no lo son tanto!
Los datos que se regionalizan no llegan a la mitad de lo que fueron las inversiones totales del Estado en el año 2025. La tarea de exigir una mayor transparencia de las cuentas sigue sin cuajar. Lo que resulta para Cataluña estos últimos años vuelve a ser –a pesar de todo lo que se dice y se ha dicho en torno al expolio de Cataluña respecto al débil gobierno socialista– de poco más del 8,8% del total de aquella inversión identificada por comunidades. No llega a la mitad del PIB de Cataluña. De hecho, es la cifra más baja de toda la serie desde el 2013, que en ningún caso ha llegado, ni siquiera de cerca, al peso de la población catalana.
La Generalitat, para endulzar el detalle, suma los dos últimos años y nos dice en letra negrita que en 2024 se ejecutó una cantidad más elevada, en términos nominales, que la cifra de 2023. Nada. Lo que no dice es que en 2025 fue inferior. Pasa del 10,8% al 8,6%. Destaca la ausencia de datos, entre los territorializados, de AENA, con ingresos cinco veces superiores a Enaire, la operadora, que sí está incluida. Aumenta la cifra de Adif (negrita de nuevo), pero baja la del AVE y de Renfe.
Si miramos los datos para comprobar si se corrigen los diferenciales, bien denunciados, con Madrid: ¡nada! En esta comunidad en el año 2024 el Estado ejecutó, en relación con el peso del PIB, el doble que en Cataluña. Cifra no corregida, sino otra vez doblada en 2025. Solo en inversiones de Puertos del Estado, queda claro, Madrid no nos supera.
Lo que reflejan los datos es, como mínimo, el menosprecio hacia los responsables macroeconómicos de la economía catalana. El 80% son decisiones de inversiones de empresas públicas en las que poco parece que cuenten. Como mínimo, la información ex ante de estas inversiones deberían conocerla las responsables de Economía y Territorio, aunque fuera para decidir las inversiones propias y coordinar su impacto conjunto sobre el territorio que gestionan. Nada. La sensibilidad es mínima. Con la ejecución, uno se entera de las realidades cuando ya está gastado.
Curioso que el Gobierno saque la nota sin rubor. Quizás piensa que ayudará a conseguir cierta aquiescencia de las otras comunidades en favor de la financiación autonómica general que se reclama, mostrando que, en estas, materias de privilegios nada de nada. Ya veremos.
La disposición adicional tercera del Estatuto no parece haber sido útil para crear un mínimo de complicidad con el Estado, a pesar de no tener fuerza legal. Ciertamente, las cifras muestran que no ha servido de nada. ¿Quizás el resto de datos, de inversiones no territorializadas o lo que proviene del resto de los gastos del Estado, compensan estos pobres porcentajes? De balances fiscales continuamos sin saber nada de nada.