Empresa familiar: Cuesta más mantenerla que crearla
Sólo el 17% de las compañías controladas por familiares tienen un alto grado de profesionalización, un punto clave para la supervivencia
BarcelonaEl reto no es tanto crear una empresa como que dure. Los datos lo reflejan. Cada año se constituyen en Cataluña unas 100.000 empresas (el dato incluye desde sociedades a autónomos y otras), pero sólo tres tienen más de 300 años (Codorniu, que actualmente ya no es de la familia Raventós; la propia Raventós, que tiene otros negocios en el sector, y las Publicaciones de la Abadía de Montserrat). Son datos presentados por Oriol Amat, profesor de la Universidad Pompeu Fabra-Barcelona School of Management (UPF-BSM) y director del Observatorio de la Empresa Familiar.
Junto con un compañero de claustro, Jordi Tarragona, Amat ha analizado las compañías controladas por familiares y ha concluido que sólo el 17% tienen un nivel alto de profesionalización. Los expertos se basaron en las respuestas de 129 empresas de una muestra de 1.200. Y se trata de la profesionalización entendida como lo contrario a la improvisación, la poca sistematización o la actuación basada únicamente en la intuición, y que es clave para la supervivencia empresarial, según estos estudiosos. Que la supervivencia es un reto lo demuestra que el 30% de las empresas llega a la segunda generación y sólo el 13% a la tercera.
El estudio, realizado por la UPF-BSM con el apoyo de la asociación de empresas familiares del sector del retail Comertia y la consultora The Skeye revela que alrededor del 40% de estas empresas tienen un modelo estructural intermedio de profesionalización. Algunas de sus características son que incorporan la separación entre presidencia y dirección, la auditoría de cuentas o un consejo de administración formal.
La "pifia" del superejecutivo estrella
Una de las vías para profundizar en la profesionalización es fichar a ejecutivos externos. Pero con cuidado. Francesc Julià, consejero delegar de la firma de muebles Kave Home, creada por su padre, ha explicado durante el acto de presentación del estudio que una de sus "pifias más grandes" fue fichar a "un superejecutivo estrella externo". Y eso porque quien se incorpora a la empresa, además de tener capacidades y currículum, debe encajar. Pese a empujar los cambios necesarios, "hay que adaptarse a la empresa y no la empresa a él", resumió.
Tarragona, que pertenece a la familia que en su día creó la antigua Muebles Tarragona, ha explicado que gracias a un indicador que han creado para establecer el grado de profesionalización han surgido cuatro categorías de empresas familiares: las informales, las que están en proceso de profesionalización, las que están en un grado intermedio y las altamente profesionalizadas. En el coloquio también estaba Ignasi Pietx, director general de Artyplan y presidente de Comertia, quien ha afirmado que su empresa, creada por su exsuegro, está en proceso de profesionalización, como el 33% de las que han participado en el estudio. Además del 17% que se encuentran en lo más alto, especialmente en el sector industrial, 10 de cada 100 todavía se mueven en un modelo informal en el que el comedor de la casa familiar y el consejo se confunden. En cualquier caso, Tarragona ha advertido de que la profesionalización, que depende de la voluntad de los propietarios, "no es un objetivo sino un medio para la continuidad de la empresa". Núria Segura, de la consultora The Skyeye, ha afirmado que a menudo los cambios no se asumen porque "hay miedo a perder el control y la identidad".
En el turno de preguntas, Javier Cottet, presidente de la óptica Cottet, ha afirmado que un elemento a tener en cuenta a la hora de profesionalizar la empresa es tener en cuenta la posibilidad de salida de los familiares que lo deseen. No todos tienen por qué querer continuar. Y Tarragona es directo: "El derecho de salida debe ser justo para lo que se va y viable para la empresa". Todo un reto.