Àngels Gonyalons: “Yo ahora no gestionaría nunca las cosas como las gestioné”

La actriz explica su relación con el dinero y el trabajo

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Àngels Gonyalons en una imagen personal
Júlia Riera Rovira
10/10/2026 - 08:02 h

El teatro llegó a la vida de Àngels Gonyalons (Barcelona, 1963) casi como un juego. “No acababa de encontrar qué me llenaba y fue un poco casualidad”. Sabía que le gustaba el teatro, que no se consideraba una buena profesión, y se lanzó a la piscina. En 45 años ha actuado en más de treinta obras de teatro y en una decena de producciones de televisión.

Ahora le llaman a la puerta, pero la iniciativa y el empuje inicial fueron claves cuando empezó la carrera. De hecho, hizo “mucha furgoneta”. “Levantarse temprano, cargar la escenografía, llevarla hasta el lugar de la función, planchar la ropa, actuar, desmontarlo todo y volver. Lo haces en una edad en la que la ilusión te lleva y lo quieres hacer todo”. Durante su trayectoria ha “picado mucha piedra” y ha trabajado para hacer valer su trabajo. Y es precisamente cuando llega esta etapa que puede compartir el conocimiento con los que empiezan. “Cuando trabajas con gente joven te das cuenta de todo lo que sabes y que lo sabes porque lo has aprendido a lo largo de los años; por eso son muy interesantes las compañías transversales –explica la actriz–. Yo tengo la experiencia, pero ellos me dan aire fresco y aprendo, y de golpe también descubro cosas que digo «Ostras, qué chulo»”.

Gonyalons, galardonada con el premio a la mejor actriz protagonista del año 1988 por la interpretación de Blanca en Mar i Cel y con el premio Margarida Xirgu por ¿Están tocando nuestra canción?, empezó a vivir un momento de gran popularidad. El éxito le llegó antes que la perspectiva que da el tiempo: "Yo ahora no gestionaría nunca las cosas como las gestioné, como tantas otras cosas en mi vida". Por eso defiende que hay que tener en cuenta el momento vital: "No puedes juzgar de la misma manera a una persona de 23 años que a una de 40 o a una de 60". Como la popularidad, las oportunidades también van y vienen. Se siente una privilegiada; en 45 años no ha dejado nunca de trabajar.

Ni siquiera cuando se quedó embarazada. Estaba de siete meses y voló a Madrid para rodar El comisario y, cuando su hija tenía cinco meses, ya estrenó en una función: “Era feliz, volvía a casa, le daba el pecho... Era tan feliz que sentía que podía con todo”.

Decidió ir a vivir a Menorca y construir allí un proyecto familiar. “Salieron cosas muy buenas y también cosas que no fueron bien”. No estar físicamente en Barcelona y decir que no a determinados proyectos llevó a disminuir su presencia. Hubo un momento en que no tenía ningún proyecto a la vista. Pero aprendió a confiar en el tiempo. Y, de nuevo, la profesión le demostró que no todo se puede prever. “Siempre hay un componente de suerte, pero la suerte te tiene que coger preparada, trabajando y picando piedra”.

Lo volvió a comprobar el año pasado, cuando le propusieron interpretar a Marta en La corona de espinas, de Josep Maria de Sagarra. “Yo no podía prever en ningún caso que se me propusiera hacer de Marta”. Más allá de un reto personal, fue un éxito de función y se llevó el premio a la mejor interpretación protagonista en los Premios Teatre Barcelona.

Gonyalons reivindica hacer valer el trabajo de los artistas. El teatro continúa siendo una actividad cara para los productores y exigente para quienes trabajan en él: “La noche de Fin de Año se cobra la entrada mucho más cara. Los músicos que trabajan el día de Navidad también cobran más. Pienso que nosotros también deberíamos cobrar mejor”. Todos los trabajos tienen sus dificultades y este es “muy esclavo” con los festivos.

En cuanto a las finanzas personales, se define como una persona “previsora” y “prudente”. Cuando ha tenido dinero, ha disfrutado compartiéndolo, y cuando no ha tenido, se ha tenido que "apretar el cinturón". “He invitado mucho a mi casa, he hecho muchas cenas y comidas porque me gusta mucho tener gente en casa", asegura.

Respecto a la vivienda, Gonyalons había comprado un piso en Barcelona, pero lo tuvo que vender cuando vio que podría sufrir para asumir su coste. Y actualmente vive de alquiler.

Ahora comenzará la gira de Dorian Gray, estrenado en el Grec en el Teatro Romea, que le ha dado “muchas alegrías”. Después, El síndrome Natalia. En abril repondrá Mujeres de radio, de Cristina Clemente, y más adelante una nueva función de Ramon Madaula. “Y después ya haré un poco de verano, y en otoño volvemos a ello”, sentencia feliz.

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